Dificultades para resolver el caso de los espías rusos encarcelados en Alemania

El matrimonio Anschlag, condenado el pasado julio, tiene la esperanza de que se produzca un intercambio para ser liberado. Fuente: ITAR-TASS

El matrimonio Anschlag, condenado el pasado julio, tiene la esperanza de que se produzca un intercambio para ser liberado. Fuente: ITAR-TASS

El matrimonio Anschlag detenido en Alemania por espiar para Rusia continúa en una prisión en territorio alemán, según informa su abogado, Horst-Dieter Pötschke. Todavía no se ha producido el intercambio que se barajó tras su detención el pasado julio. Los expertos alemanes opinan que Berlín “ha hecho una apuesta demasiado alta”.

Los servicios especiales alemanes no tienen prisa por llegar a un acuerdo

El matrimonio formado por Andreas y Heidrun Anschlag, condenados en julio de 2013 a seis años y medio y cinco años y medio de prisión por espionar para Rusia, continúa en una prisión alemana.

“La pareja sigue en Alemania”, declaraba su abogado, Horst-Dieter Pötschke. Inmediatamente después de que se emitiera el veredicto, Pötschke declaró al periódico Kommersant que sus clientes tenían la firme esperanza de que serían intercambiados por algún agente occidental encarcelado en el país eslavo.

Es por esta razón, según explica el abogado, que la pareja no intentó recurrir la sentencia. Algunas fuentes en las autoridades policiales rusas aseguran que el intercambio podría producirse en cualquier momento. En esta ocasión Pötschke no ha comentado las perspectivas del intercambio.

Andreas Anschlag, de 56 años, y su esposa Heidrun Anschlag, de 48, vivieron más de 20 en Alemania con pasaportes austríacos y fueron detenidos bajo sospecha de espionaje al servicio de la Federación Rusa a finales de 2011. Según la investigación, el matrimonio trabajaba para los servicios secretos soviéticos y rusos. El Gobierno alemán descubrió su actividad gracias al FBI, que en 2010 desmanteló una red de espías rusos con la ayuda del agente desertor Alexander Potéiev. La policía alemana no ha podido establecer la verdadera identidad de los espías, únicamente se sabe que los nombres en clave de los Anschlag son Pete y Tina.

Los Anschlag vivieron en varias regiones de Alemania y su último lugar de residencia fue la pequeña ciudad de Michelbach. La detención de los espías rusos ha puesto en el mapa a esta pequeña ciudad de provincias. No obstante, según comentaba a Kommersant un antiguo vecino de los Anschlag, Stefan Muth, en la ciudad la gente está empezando a olvidar esta historia. “Su casa ha sido alquilada por otras personas que han hecho reformas y han cambiado el número de teléfono, de modo que ahora ya nada recuerda a los Anschlag”, comenta.

 

Fuente: ITAR-TASS

A la pregunta sobre si los nuevos inquilinos podrían encontrar en la casa alguna posesión de los espías o dinero (al parecer, los agentes habían ahorrado unos 700.000 euros que la policía no ha podido encontrar), el vecino de los Anschlag respondía: “Lo dudo. Los servicios especiales pusieron toda la casa patas arriba, incluso arrancaron el papel de las paredes”.

Según Muth, hace poco vieron en Michelbach a la hija de los Anschlag, Anna, de 23 años. Ella nació en Alemania y, según la investigación, no sabía nada de la actividad de sus padres. Ana visitó la ciudad con unas amigas de la ciudad vecina de Marburg, donde estudia medicina. “Pero no dijo nada de sus padres, aunque tampoco nadie le preguntó”, comenta Muth. No obstante, según el antiguo vecino del matrimonio, la gente no acaba de entender el hecho de que los Anschlag enviaban cada verano a su hija a casa de sus 'abuelos' en Austria, ya que ahora no queda claro quiénes eran estos 'familiares'.

El vecino, como otros habitantes de Michelbach, estaba convencido de que los Anschlag serían intercambiados rápidamente y en la televisión rusa se les trataría como unos héroes, tal y como ha sucedido en otras ocasiones. Aunque esto todavía no ha sucedido.

Expertos rusos acusan a Berlín de “codicioso”

El investigador alemán de los servicios especiales Erich Shmidth Eenboom, informaba a Kommersant que Berlín ha propuesto varias veces a Moscú iniciar el intercambio de los espías, aunque señala que las autoridades alemanas “han hecho una apuesta demasiado alta”.

El experto aclara que los alemanes, bajo la insistencia de Estados Unidos, proponen a Rusia intercambiar a la pareja por el excoronel de los servicios secretos rusos Valeri Mijailov, condenado a 18 años de presión por entregar documentos secretos a los servicios de inteligencia norteamericanos.

“Washington ha ejercido una gran presión sobre Berlín para conseguir su liberación, - declaraba Shmidth Eenboom. – Los rusos siempre intentan recuperar a sus agentes, aunque en este caso deben de haber considerado que no se trata de un intercambio proporcional.

El experto considera exagerado el hecho de que el tribunal declarara a los espías rusos como “una seria amenaza para los intereses nacionales y la seguridad de Alemania”. “Estos se limitaron a facilitar información obtenida del diplomático holandés Raymond Poeteray y el nivel más alto de clasificación de los documentos transferidos sobre la actividad de la OTAN y la UE era 'secreto', asegura el experto.

“En cambio, Valeri Mijailov entregó a la CIA miles de documentos clasificados como 'alto secreto'”, asegura. Shmidth Eenboom opina que las negociaciones sobre el intercambio podrían reanudarse en los próximos meses, en cuanto el nuevo gobierno de Alemania “se ponga al corriente del asunto”.

El redactor jefe del portal Agentura.ru,  Andréi Soldátov, también está convencido de que los Anschlag volverán a su país. “Los servicios de inteligencia rusos suelen hacer todo lo posible para liberar a sus agentes”, explica. A diferencia del experto alemán, Soldátov opina que los Anschlag sí que hicieron un trabajo importante, ya que “consiguieron algunos secretos militares”.

El experto afirma que los éxitos de la pareja de espías podrían ser incluso mayores que los de algunos espías legendarios y concluye: “La historia del aplazamiento del intercambio de los Anschlag es misteriosa e insólita”.

Artículo publicado originalmente en ruso en Kommersant.