Ucrania como factor unificador en las relaciones entre Rusia y la UE

Dibujado por Alexéi Iorsh

Dibujado por Alexéi Iorsh

Fomentar los vínculos entre Rusia, Ucrania y la UE, resultaría beneficioso para todos. Sin embargo, nos encontramos en un escenario en el que esta posibilidad parece más alejada que nunca.

En realidad, esta afirmación resulta paradójica solo en apariencia; no se trata de una errata tipográfica ni un error, ni un sofisma. A primera vista es difícil sostenerla: la decisión de Ucrania de suspender los preparativos para firmar el Acuerdo de Asociación con la UE ha provocado una tormenta de emociones en ciertos círculos políticos y de expertos.

En el contexto de la cumbre de la Asociación Oriental celebrada en Vilnius comenzaron a resonar, creando cada vez mayor tensión, las tesis del juego geopolítico de suma cero y la presión de Rusia sobre Ucrania. En la mente de toda una serie de analistas se imponía la lectura de la influencia negativa que el 'factor ucraniano' ejercería sobre el vínculo entre Rusia y la UE.

Este tipo de lógica 'implacable', sin embargo, resulta equívoca y falaz por su conflictividad potencial.

Las realidades de los países son tales, que las relaciones Rusia-UE, Ucrania-UE y Rusia-Ucrania son valiosas por sí mismas en tanto que responden a los intereses de los propios países. Además, fomentar esos vínculos resulta beneficioso para todos.

La Unión Europea es el socio más importante de Rusia: la mitad del intercambio comercial exterior de Rusia recae en la UE. A Rusia le interesa llevar la cooperación a un nivel superior suprimiendo las barreras que imponen los visados, estimulando el comercio y las inversiones e intensificando los contactos políticos.

Naturalmente, en estas condiciones los rusos comprendemos y secundamos el interés análogo de Ucrania, igual que el de otros países, por profundizar su cooperación con la UE.

La intensidad, amplitud y profundidad de los vínculos ruso-ucranianos (en el ámbito de los contactos humanos, la cooperación industrial y comercial, entre otros, dentro del marco de la región de libre comercio vigente en la CEI) no requieren una justificación particular. Es evidente que Rusia quiere seguir fomentando esta cooperación en el futuro.

Deteriorar los vínculos existentes que nos benefician mutuamente sería muy perjudicial  para nuestros proyectos conjuntos, tendría un impacto negativo sobre la economía de ambos países y truncaría el bienestar de los ciudadanos.

La perspectiva de cerrar el Acuerdo de Asociación para crear una zona de libre comercio 'profunda y global' entre la UE y Ucrania  no se ha transformado –muy a nuestro pesar– en una ocasión provechosa para dar un paso cualitativo en el triángulo de las relaciones UE-Ucrania-Rusia. En vez de eso, el asunto se ha reducido a una politización de la cuestión, al afán de imponer a Kíev una elección engañosa: “o con Moscú o con Europa”.

Y sin embargo es muy importante, tanto para los ucranianos como para los rusos, que nos formemos una perspectiva global de lo que en la práctica conllevaría la firma del Acuerdo de Asociación, particularmente en el contexto de los proyectos conjuntos y los vínculos industriales que hemos estrechado.

Con ese trasfondo, iniciar un diálogo trilateral Ucrania–Rusia–UE para entablar una discusión sincera, sustancial y respetuosa acerca de las cuestiones vigentes se presenta como una opción natural y efectiva.

Desgraciadamente, la propuesta de Kiev en este sentido ha sido rechazada de plano por las estructuras europeas, incluso parece que sin haber consultado de forma objetiva a los países miembros.

Por ahora la oportunidad de hacer del 'factor ucraniano' un elemento unificador que permita elaborar una modalidad de cooperación no se ha materializado. Sin embargo nosotros, igual que los ucranianos, estamos dispuestos a trabajar en esta dirección. Ahora todo depende de Europa.  

Vladímir Alexéievich Chizhov, director de la Misión Permanente de Rusia ante la UE.