“Reformas superficiales no nos librarán de la NSA”

Fuente: Reuters

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Según los expertos rusos las iniciativas de Barack Obama son insuficientes y suponen una reforma cosmética

El presidente de los EEUU, Barack Obama, anunció la semana pasada la reforma de la Agencia Nacional de Seguridad. Ha propuesto toda una serie de puntos que, en su opinión, deberían evitar las contradicciones entre la salvaguarda de los derechos y las libertades civiles y la necesidad de proteger al país de amenazas externas.

La falta de reacción durante tanto tiempo por parte del aparato estatal ante las revelaciones de Edward Snowden ha causado un debilitamiento de la economía estadounidense, por eso hacía tiempo que se esperaba una declaración del presidente.

“Quedó socavado el liderazgo mundial de los Estados Unidos que intentó vender sus intereses más pragmáticos como una preocupación por el bien común”, explica al corresponsal de Rusia Hoy el politólogo y profesor de la MGIMO, Andréi Sushentsov.

“En la disputa entre los globalizadores y soberanistas de otros países, estos últimos recibieron un nuevo argumento a favor del refuerzo de la soberanía nacional, sobre todo en el ámbito de la información. Los problemas económicos se manifiestan en la caída de la demanda de producción electrónica estadounidense. Ante el recelo de que se entregue información personal a la NSA, muchos renuncian a utilizarla. Las corporaciones estadounidenses como Microsoft, Facebook, etc, han tenido pérdidas millonarias por su pérdida de reputación”.

Sin embargo Obama tan solo encontró apoyo a su discurso de 45 minutos entre los que intervinieron en contra de las reformas de la NSA (en concreto del congresista Peter King). Los defensores de los derechos humanos criticaron la iniciativa del presidente considerándola, bien irrealizable o bien una mera declaración de intenciones que no proponía lo más importante, la liquidación de la todopoderosa NSA.

“Muchos dicen que todo lo que ha sucedido, el fenómeno Snowden y toda la revelación de información, ha tenido lugar por falta de un efectivo control ciudadano sobre esta organización. Por eso, en su plan de reformas Obama propone cambiar al director militar de la NSA por uno civil, y reformar el Tribunal secreto que da los permisos para las actividades de seguimiento de la Agencia Nacional de Seguridad”, explica el vicedirector del Instituto de EEUU y Canadá de la Academia de Ciencias de la Federación Rusa (ISKRAN), Valeri Garbuzov.

Sin embargo esto no fue suficiente, es altamente probable que la idea del Tribunal secreto desaparezca en el Congreso (en opinión de Andréi Sushentsov los congresistas ya están hablando de que esta medida reduce considerablemente las posibilidades de reacción de los servicios secretos), y el nombramiento de responsables civiles de las estructuras de inteligencia nunca ha conllevado una mayor transparencia.

“Obama ha entendido perfectamente el problema pero se niega a hacer verdaderas reformas. Ha llegado a la línea de meta pero no la ha cruzado”, resume el director en funciones de la Unión Americana de Defensa de las Libertades Civiles, Anthony Romero. La propuesta ha sido calificada de "reforma cosmética" (en opinión del vicedirector de la ISKRAN, Valeri Garbuzov, los dos momentos clave en el discurso de Obama fueron únicamente la intención de renunciar al escaneo masivo y almacenamiento de datos) y como ejemplo de verdaderas reformas se ponen las leyes de su antecesor.

"Aquí solo hay declaraciones pero no hay ningún movimiento institucional como hubo, por ejemplo, en los documentos de la administración Bush en 2004-2005", dice el investigador jefe del Instituto de problemas de seguridad internacional de Academia de Ciencias de la Federación Rusa, Alexéi Fenenko. "En aquel entonces se ampliaron los poderes de los servicios secretos para inmiscuirse en la vida privada de los ciudadanos, especialmente en los asuntos de los medios de comunicación, la CIA consiguió el derecho a un control mucho más estricto sobre las bases de datos IP de trabajadores, etc, el sistema creado, nos guste o no, era más efectivo que lo que existía hasta entonces". 

El carácter cosmético de las reformas de Obama se puede explicar no solo por la intención de mantener buenas relaciones con las demás agencias de espionaje o el deseo de controlar completamente la sociedad norteamericana, sino por una realidad objetiva.

“Hay varias posibilidades de reforma. La primera es el cambio de la base jurídica, en concreto, las limitaciones jurídicas. La segunda es la normativa y de organización. Es decir, la reforma de los departamentos que se ocupan, por ejemplo, del seguimiento de los líderes de otros países así como la reducción de agentes. Y un tercer nivel, en el que se recortaran a gran escala o sencillamente se desmontaran las tecnologías para un seguimiento de este tipo”, le comentó a Rusia Hoy el trabajador científico del Centro PIR, Oleg Demidov.

“Un cambio radical tan solo tendría lugar en el tercer nivel y Obama no va a llegar a ello. Aunque solo sea porque esas mismas tecnologías (como las escuchas de teléfonos) se utilizan en los espionajes prohibidos y en los permitidos, tanto para dirigentes de otros estados como para ciudadanos de su propio país”.

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