Los '30 del Ártico' prometen continuar con su campaña

Fuente: AP

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La activista holandesa de Greenpeace, Faiza Oulahsen, defiende la legitimidad de la protesta tras salir en libertad.

¿Qué has hecho en San Petersburgo desde que llegaste?

Para ser sincera, he estado simplemente disfrutando mi libertad; realmente, es algo así como una transición. Creo que solo los que han estado en la cárcel o detenidos pueden comprenderlo. He tratado de volver a retomar un ritmo de vida normal, comiendo sano otra vez. He llamado a mi familia para hablar con ellos, y a mis amigos. También he estado paseando; tengo que decir que el centro de San Petersburgo es bellísimo. 

¿Cuántas veces habías estado antes en Rusia?

Esta es mi segunda vez.

Faiza Oulahsen nació hace 26 años en Amsterdam. Estudió Ciencias Políticas y se especializó en Relaciones Internacionales. Forma parte de Greenpeace desde el 2011.

La primera fue hace un año, en Janti-Mansisk (a unos 3.000 kilómetros al este de Moscú). Estábamos observando vertidos de petróleo, lo que significa básicamente rastrear su presencia. Después invitamos a algunos periodistas, con la esperanza de que informasen y sacasen la historia a la luz. A veces hay que estar donde las cosas están sucediendo de verdad. 

¿Consideras que la acción de Greenpeace fue una protesta pacífica?

No sé. Bueno, por supuesto, si se nos acusa de gamberrismo y esa es la versión que se difunde, pues claro que se trata de una visión distorsionada de lo que ocurrió realmente. Pero hasta ahora no hay pruebas de nada que se parezca a gamberrismo o piratería: fue una protesta pacífica y no violenta y también, si realizamos esas acciones, quiero decir que se trata de activistas que saben lo que están haciendo y que la seguridad es siempre una prioridad. Eso se lleva a cabo mediante la comunicación, diciéndole a la compañía lo que vas a hacer. 

¿Previsteis la posibilidad de que vuestra protesta resultase en la detención de vuestro barco?

Sí, en las semanas anteriores (porque la expedición duró más que el momento en el que realmente llegamos allí), nos amenazaron con abordar el barco. En un momento dado nos obligaron, con amenazas violentas, a dejarlos embarcar. Pero simplemente pensábamos: “Ok, ya sabes, es un modo de echarnos de aquí, saben que somos inofensivos y que estamos aquí para protestar pacíficamente”. Eso no quiere decir que no valorásemos todas las hipotéticas opciones, plausibles o no. Para nosotros, y para mí en particular, terminar en la cárcel era sin duda una posibilidad, aunque pensé que estaría muy lejana. 

Ser detenida y encarcelada no es en absoluto una experiencia positiva, pero, prescindiendo de eso ¿qué impresión has tenido de Rusia desde que llegaste?

La primera vez que llegué a Rusia tuve la impresión de que cualquier cosa era posible en este país. Creo que alimenta la incertidumbre que crea la esperanza, pero que también provoca miedo. Recuerdo que una persona me escribió: “Vivir en Rusia es como una lotería, puede pasar cualquier cosa” y es cierto, hasta las cosas más absurdas pueden suceder en este país. Al mismo tiempo, he encontrado tantos rusos amables que son sinceros en su apoyo y preocupación por mí y los otros miembros de Arctic 30. Son increíblemente amables, aunque para un extranjero no lo parezca la primera vez que conoce a alguien de Rusia.

También recuerdo a rusos diciéndome en el juicio (¡incluso en el juicio!), hasta los traductores, que me decían: “No estés triste, eres muy valiente. Lo que habéis hecho es muy valiente”. He tenido muchas reacciones de apoyo de rusos que se preocupan realmente por lo que está sucediendo en su país, que aman la naturaleza, que van a recoger arándanos, como la gente de Janti-Mansisk, que vive de la naturaleza.

¿Eres consciente de que la mayoría de los rusos creen que el asalto a vuestro barco fue legal? ¿Cómo te sientes al respecto?

Bueno, no sé si eso es cierto, si muchos rusos piensan de ese modo. He pasado dos meses en prisión y casi no me han llegado noticias, no lo sé. Pero lo que sí sé es que muchos rusos con los que he hablado me han apoyado mucho y se avergüenzan de lo que nos ha sucedido, saben que nuestras intenciones eran nobles y que lo estábamos haciendo de modo pacífico, sin violencia.

En tu opinión, de todos los riesgos ecológicos asociados a las prospecciones en el Ártico ¿cuál es el más grave?

La extracción de petróleo nunca es segura. Pero hay una gran diferencia entre la extracción en tierra y en alta mar.

En el mar los riesgos son mucho más altos. Siempre hay peligro de vertidos, aunque sean pequeños. Nadie en la industria petrolera lo negaría.

Piensa en Prirazlómnaya, en su situación en el mar de Pechora: está cubierto de una gruesa capa de hielo dos tercios del año, en la oscuridad, fuertes tempestades árticas, niebla... Falta infraestructura, por lo que las posibilidades de que algo falle se incrementan. Y si algo va mal, bueno... compáralo simplemente con BP en el Golfo de México: aguas cálidas (sí, es cierto que era una prospección a gran profundidad, pero en aguas templadas), una infraestructura sofisticada, y todavía tardaron entre dos y tres meses en parar la fuga. Por tanto, hay una posibilidad real de vertidos en Prirazlómnaya y, si eso ocurre, en teoría podrían seguir durante un año.