El Ejército ruso vuelve al Ártico

A partir del año que viene pretenden desplegar una unidad permanente. Varias potencias se disputan los recursos naturales de la región. Fuente: PhotoXpress

A partir del año que viene pretenden desplegar una unidad permanente. Varias potencias se disputan los recursos naturales de la región. Fuente: PhotoXpress

Dentro del marco por el control de los futuros yacimientos de petróleo y gas en el océano Ártico Rusia está decidida a desplegar unidades militares en su costa ártica.

Vladímir Putin ha ordenado que para el año que viene se cree una unidad ártica del Ejército. "Rusia está dominando de forma prometedora esta región, vuelve a ella y debería desplegar aquí todos los instrumentos necesarios para la defensa de nuestra seguridad y de los intereses nacionales", declaró el Presidente el 10 de diciembre en un encuentro con el alto mando de las Fuerzas Armadas.

Putin añadió que este año se ha comenzado la recuperación de siete aeropuertos en el Ártico que habían sido prácticamente abandonados después de la caída de la URSS y que antes de que termine el año se cerrarán contratos para la reconstrucción de otros dos. El Presidente también agradeció a los que durante este año habían participado en la reconstrucción de la base militar en las islas de Novosibirsk, situadas entre el mar de Láptev y el mar de Siberia Oriental. Este archipiélago, en sus palabras, tiene una "importancia clave en el control del Ártico".

Las declaraciones de Putin resonaron una semana después cuando se supo que el primer ministro de Canadá había ordenado incluir el Polo Norte en la petición de ampliación de territorio marítimo que Ottawa entregará a la Comisión de derecho del mar de la ONU.

Según informa además la prensa canadiense, Ottawa tiene planeado realizar investigaciones científicas a gran escala sobre los fondos del Océano Ártico en la región de la cordillera Lomonósov, un accidente geográfico submarino que va desde Canadá y Groenlandia atravesando el Polo Norte en dirección a las islas de Novosibirsk.

Las disputas territoriales sobre la cordillera Lomonósov en las que además de Rusia y Canadá se encuentra involucrada también Dinamarca, tienen una importancia fundamental por la posibilidad de ampliar la zona económica exclusiva de cada uno de estos países.

De acuerdo con la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982, el tamaño de la zona (200 millas náuticas desde la costa) se podrá ampliar a 350 millas si el estado en cuestión presenta pruebas suficientes de que el fondo que se encuentra dentro del límite de las 200 millas es una continuación natural de su plataforma continental.

La disputa no es tanto por el territorio en sí como por los yacimientos de petróleo y gas que puedan descubrirse en el Ártico aunque la rentabilidad de la extracción de este tipo de yacimientos en difíciles condiciones climáticas en latitudes polares levanta serias dudas

A pesar de todo, de acuerdo con las valoraciones del Servicio geológico de los EE UU en el territorio del Círculo Polar puede que se encuentren cerca del 30 % de las reservas de gas natural y el 13% de las reservas petrolíferas del mundo

Estos recursos son vitales para Rusia con el fin de continuar con su desarrollo económico a largo plazo, según valoró el Ministerio de Recursos Naturales de la Federación Rusa, el potencial de hidrocarburos que poseía el país a comienzos de 2012 podría abastecer las necesidades de la economía durante los próximos 30 años.

En opinión de los expertos la defensa de los intereses económicos del Ártico y la necesidad de garantizar la seguridad de las empresas que planean trabajar en el océano Ártico explicaría el deseo de las autoridades rusas de aumentar la presencia militar en la región.

Según el observador militar Dmitri Litovkin, hoy en día no existen amenazas militares en el Ártico, la decisión de desplegar un contingente con el fin de evitar la eliminación de futuras amenazas está relacionada con las disputas territoriales.

"El gobierno crea una plataforma sobre la que las empresas pueden realizar la explotación de los yacimientos minerales. Tan solo el estado puede garantizar, por ejemplo, que Gazprom pueda sacar gas y petróleo con tranquilidad en este territorio", dijo Litovkin.

"En el Ártico se encuentran yacimientos petrolíferos como los de Shtokmanovskoe que se disputan Rusia y Noruega, es a través del Ártico que pasa la ruta marítima del Norte de gran importancia estratégica para Europa y Asia que hay que controlar ya que allí se realizan transportes de níquel".

Litovkin recuerda que el año pasado el gobierno ruso organizó una serie de expediciones para recabar pruebas geológicas que relacionaran la cordillera Lomonósov con la plataforma rusa. "Estas expediciones demostraron que la cordillera Lomonósov es una continuación de la placa continental rusa y, por lo tanto, que la frontera rusa se adentra mucho más lejos en el océano de lo que se consideraba hasta ahora", dice Litovkin. "EE UU, Canadá y Groenlandia no están de acuerdo con esto porque el fondo de este océano está lleno de yacimientos que se podrían explotar en un futuro".

En general los expertos no creen que las disputas territoriales den lugar en el futuro a conflictos armados. "No creo que llegue a acciones militares pero las autoridades rusas parten de la idea de que cuanto más poderoso sea el potencial militar de Rusia en el Ártico, menos serán los pretextos para un conflicto militar", comenta la publicación Gazeta.ru citando las palabras de vicedirector del Instituto de análisis político y militar, Alexander Jramchijin.

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