Misión posible: la destrucción del arsenal químico en Siria

Fuente: Pavel Lisits / Ria Novosti

Fuente: Pavel Lisits / Ria Novosti

Estados Unidos ha prometido enviar un buque especial para la destrucción del armamento químico sirio y Washington ya está buscando un puerto en el mar Mediterráneo en el que efectuar estas operaciones. Mientras tanto, algunos medios de comunicación occidentales se centran en relatar las atrocidades relacionados con el arsenal químico de El-Assad. ¿Pero a qué está renunciando en realidad Siria?

Según los expertos, Siria almacena entre 1.000 y 3.000 toneladas de agentes de guerra química de diversos tipos. El propio Bashar El-Assad declaró, en una entrevista concedida a un medio árabe, que Siria cuenta con “más de mil toneladas”.

¿Es esto mucho o poco? En realidad no es mucho. El mayor arsenal de armamento químico del mundo estaba en manos de la URSS/Rusia y constaba de unas 40.000 toneladas. En segundo lugar estaba, naturalmente, Estados Unidos, con 31.000 toneladas. Actualmente, no se ha destruido más del 75 % de los mismos, es decir, que el arsenal no destruido por Rusia es bastante mayor que el sirio.

Dada la capacidad de producción de armamento químico de Siria —estimada en varias toneladas al año—, de haberlo querido, hace tiempo que el país podría disponer de un arsenal de 5.000 ó 10.000 toneladas (aunque estas provisiones solo servían como medio disuasorio contra Israel).

El programa militar químico de Siria salió a la luz a finales de los años 60, pero fue en los años 70 —tras la derrota sufrida en la guerra de 1973 y la firma del tratado de paz entre Israel y Egipto— cuando se intensificó bruscamente la actividad en este campo.

Durante la primera etapa no fue la Unión Soviética quien ofreció ayuda a Siria, sino los países occidentales, con la venta a Damasco de equipos y componentes para la industria farmacéutica, productos del hogar o para la fabricación de insecticidas y pesticidas. Entre estos países se encontraba, en primera línea, Francia.

Solo más adelante, los especialistas del Pacto de Varsovia comenzaron a prestar ayuda a los sirios en este campo, aunque oficialmente la ayuda prestada se limitaba al ámbito de la protección química. En los años 90, especialistas en armamento químico retirados de Rusia y otros países de la CEI colaboraron activamente con los sirios, quienes también desarrollaron un amplio programa de cooperación con Corea del Norte, particularmente, en el ámbito de los medios de carga y transporte.

El arsenal de agentes químicos actual del ejército sirio se compone de reservas de gas mostaza, gas sarín y de la serie de agentes nerviosos más potente: los gases V, concretamente el VX y el VR (el análogo soviético del VX). La producción de todos estos agentes se llevó a cabo en cinco fábricas ubicadas en Homs, Latakia, Palmira, Hama y Al-Safir.

Cabe señalar que la mayor parte del gas sarín y de los gases V de Siria, según se ha sabido después, está almacenada en versión binaria, que consiste en almacenar (bien en los depósitos, o bien directamente en los medios de carga del agente químico) dos componentes que por separado son inocuos para el hombre. La mezcla de estos se produce justo antes de su aplicación o durante el vuelo hacia el objetivo. La versión binaria de las armas químicas genera muchos menos problemas y una posible fuga o explosión en el almacén encierra un peligro mucho menor. Por otra parte, el robo de munición con uno solo de los componentes no serviría de nada a los terroristas.

Además, el reciclaje de estos componentes es más sencillo y seguro. Con un arsenal tan moderno, las tentativas de culpar al Ejército sirio del empleo de armamento químico  resultan grotescas, más aún cuando todo señala al uso de gas sarín de fabricación claramente casera.

Cualquier arma de destrucción masiva (ADM) requiere un medio de carga, de lo contrario no sería un arma. El arsenal de medios de carga para agentes químicos del Ejército sirio es bastante extenso. Incluye, principalmente, misiles balísticos de fabricación soviética y de Corea del Norte. Es probable que también dispongan de ojivas para lanzacohetes múltiples, incluidos en el equipamiento del Ejército de tierra sirio. Aunque no consta el suministro a Siria de sistemas soviéticos con este tipo de misiles, crear ojivas químicas propias a partir de unas convencionales es bastante sencillo. El arsenal químico de Siria también incluye bombas químicas de aviación y proyectiles de artillería.

Los agentes de guerra química actuales, aparentemente, deberían ser mucho más efectivos. Su utilización ejerce un impacto psicológico serio en los soldados o en la población enemiga, siempre que se cumpla, sin embargo, una condición que ha impulsado la renuncia de las grandes potencias a este tipo de armas: la aplicación debe ser repentina.

En situación de guerra, las armas químicas en realidad solo son efectivas contra la población civil. Los militares están entrenados para el uso de equipos de protección que forman parte de su equipación. Sin duda, un uso repentino acarrearía algunas pérdidas, pero el empleo de agentes químicos enseguida pierde efectividad.

De modo que, en este momento, el arsenal químico sirio ya no se puede considerar un medio de disuasión eficaz. Tan solo sería aplicable en caso de que el país sufriera una agresión a gran escala, aunque resultaría inútil contra los militares y constituiría más bien una carga (ya que es necesario custodiarlo).

En cuanto al reciclaje, la tarea se simplifica enormemente gracias al volumen relativamente pequeño de los arsenales de armas químicas sirios, a su modernidad y a que la mayor parte de ellos se encuentra en versión binaria.

No obstante, queda por aclarar el destino del armamento químico que está en manos de las formaciones criminales. ¿Acaso van a entregar a las fuerzas de la ONU todo el gas sarín y el gas mostaza de fabricación casera, además del cloro robado de las plantas depuradoras? ¿Se lo devolverán a los especialistas turcos que enseñaron a la gente del campo cómo fabricar sus propias armas químicas? ¿Qué pasará con los misiles de fabricación casera con ojivas químicas? 

Artículo publicado originalmente en ruso en Vzgliad.