El Grupo Antolín derrapa y acelera en Rusia

Fuente: Servicio de prensa

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Rusia puede desbancar pronto a Alemania como mercado automovilístico más grande de Europa. Con el viejo continente en horas bajas, marcas como Renault, Kia o Hyundai pugnan por repartirse una tarta de consumidores potenciales que también atrae a empresas de elementos de automoción como el Grupo Antolín.

La andadura en Rusia de esta empresa española cumple tres años haciendo techos, puertas, iluminación y asientos para diversas marcas radicadas en el gigante euroasiático. Un conflicto laboral con un grupo de poco más de 20 empleados de su planta en la región de Leningrado (cerca de San Petersburgo) ha agriado la puesta de largo esta semana de su segunda factoría, en Nizhni Nóvgorod. 

Exigiendo una subida salarial del 30 %, el sindicato ruso MPRA ha convocado dos paros en apenas cuatro semanas, el primero de los cuales fue declarado ilegal. El despido de varios huelguistas, que después fueron readmitidos, ha provocado una serie de protestas y manifestaciones que llegaron a escucharse incluso a las puertas de la embajada española en Moscú, donde cinco activistas del movimiento 'Otra Rusia' fueron detenidos.  

La empresa, que ahora está negociando algunas mejoras salariales para el personal de la fábrica, ubicada en la zona industrial de Útkina Závod. La planta se comenzó a construir en 2007 y el inicio de la producción fue en 2010: allí trabajan 226 personas. 

“Estamos absolutamente comprometidos con Rusia y nuestra intención es seguir invirtiendo allí”, asegura Rafael Martínez Tomás, director de comunicación del Grupo Antolín. De hecho la empresa trabaja en la construcción de una tercera planta que vería la luz en el año 2015, en cumplimiento de su plan estratégico que prevé crecer por encima del 25 % en cuatro años en el mercado ruso. 

Las últimas noticias del mercado automovilístico muestran que en Rusia el crecimiento también tiene algunos baches. En los primeros 10 meses de este año las ventas han caído un 7 % respecto al año pasado, con 2,28 millones de vehículos vendidos según el Comité de Fabricantes de Coches AEB. Pero a pesar de algunas nubes en el horizonte, los analistas siguen considerando el mercado ruso un terreno a descubrir que todavía no ha tocado techo.   

La nueva factoría que comenzó esta semana a funcionar en Nizhni Nóvgorod (la quinta mayor ciudad de Rusia, situada en el corazón geográfico del país y en uno de los enclaves tradicionales de la industria automotriz rusa) contará con una plantilla de más de 100 personas dedicadas principalmente a la fabricación de elevalunas guarnecidos de techo para Ford, Volkswagen y Skoda, según datos ofrecidos por el vicepresidente del Grupo, Ernesto Antolín. 

Rafael Martínez cree que la expansión del grupo debe hacerse dentro de las líneas discontinuas del realismo: “Lo que pedían [en la planta de Útkina Závod] está fuera de todo mercado y en caso de materializarse pone en peligro la continuidad de ese proyecto”, asegura. 

Desde el sindicato MPRA responden que sólo piden “que los salarios mejoren porque ahora están por debajo de la media de la región”. Así se expresa Maxim Kulaiev, uno de los portavoces del sindicato. El despido de los huelguistas ha agriado el conflicto: “La empresa ha vuelto a negociar ahora con los trabajadores y propone una subida de sólo un 3 %”, se queja Kulaiev, que no trabaja en la fábrica pero cree que la dirección empresarial “no actúa de buena fe”. El grupo español también tiene quejas respecto a la actitud de los movilizados “porque no plantearon la huelga en tiempo y forma y además trataron de impedir el funcionamiento normal de la fábrica “intentando bloquear los accesos”. 

La situación ahora mismo es casi de vuelta a la normalidad en un país donde los conflictos laborales y las huelgas no suelen saltar al primer plano informativo. “Se trata de un sindicato minoritario, al que están afiliados sólo 30 de los trabajadores de la fábrica”, explica desde España Rafael Martínez. 

MPRA admite que apenas hicieron huelga 25 de los obreros, pero critica el acoso que ha sufrido alguno de ellos. Y recuerdan que si la administración de la fábrica readmitió a los despedidos fue cumpliendo la decisión de la Fiscalía rusa. 

Además la huelga estaba respaldada por el sindicato español MCA-UGT que reúne a la mayor parte de los trabajadores del Grupo Antolín en España. "El que quiera trabajar en Rusia debe atenerse a nuestras leyes", señalaban las octavillas que lanzaron los activistas a las puertas de la embajada española. Según denuncian la dirección basó el despido en el artículo 74 del Código Laboral del país (modificación de las condiciones laborales de carácter organizativo y técnico). Los trabajadores creen que los motivos no se ajustan a la realidad. 

El Grupo Antolín ocupa el puesto 55 en el ranking mundial de proveedores de automoción, posee más de 100 plantas y 22 oficinas técnico-comerciales en 25 países. “Tenemos 14.000 empleados y nuestro proceso de internacionalización es una referencia, añadiendo un país cada año a nuestra red”, explica Rafael Martínez, que cree que con un enfoque "responsable" a éste y nuevos desafíos pueden garantizar "la sostenibilidad del negocio". Y eso pesar de las curvas cerradas que tenga reservadas el sugerente mercado automovilístico ruso.