Encuentro histórico entre el papa Francisco y Putin en el Vaticano

Fuente: Ria Novosti / Vladímir Astápkovich

Fuente: Ria Novosti / Vladímir Astápkovich

En el centro de la reunión en el Vaticano, el conflicto en Siria y el compromiso común de esforzarse por la paz en la región. Después, la defensa de los cristianos del mundo. Y, al final, el intercambio de regalos.

Más cercanos, en parte gracias a Siria. El presidente ruso, Vladímir Putin, visitó ayer al papa Francisco en el Vaticano. Un encuentro histórico que hace encajar las piezas de la recomposición de las relaciones entre la Santa Sede y el Kremlin, con vistas a un reconocimiento mutuo de la respectiva importancia en el escenario político-religioso del mundo.

Bergoglio había escrito a Putin el pasado septiembre, poco antes de la cumbre del G20 en San Petersburgo, estigmatizando la masacre siria y reconociendo el rol de Rusia en la resolución de los conflictos internacionales. Por su parte, Putin se ha fijado, sobre todo en los últimos meses, el objetivo de presentarse como protector de los cristianos en Oriente Medio.

Una convergencia, la de Rusia y la Santa Sede, que se ha reforzado aún más debido a la cuestión siria: tanto Moscú como el Vaticano se mostraron contrarios a una intervención armada contra Damasco y favorecieron una iniciativa diplomática para lograr la destrucción de las armas químicas del arsenal de el-Asad.

Durante el encuentro en el Vaticano, Francisco y Putin han discutido también sobre la asistencia humanitaria a la población siria y sobre las iniciativas concretas para la solución pacífica del conflicto mediante una fase de negociación que tenga en cuenta los diversos componentes étnicos y religiosos del país árabe.

En el coloquio se ha mencionado también la situación crítica de los cristianos en algunas regiones del mundo, además de la defensa y la promoción de los valores de la dignidad de la persona y la tutela de la vida y la familia.

Después le ha llegado el turno a Oriente Medio y los avances hacia la paz en la región. El presidente ruso ha alabado el esfuerzo del Papa para el cese de la violencia.

 

En resumen, se ha notado un clima que no se repetía desde 1989, cuando el líder soviético Mijaíl Gorbachov, invitó a Juan Pablo II a Moscú. Putin no ha invitado nunca a un papa a Rusia, pero este encuentro en el Vaticano con Bergoglio podría tener repercusiones positivas en las relaciones entre la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa rusa. Quizá podría llevar incluso a un encuentro entre Francisco y Kirill, el Patriarca de Todas las Rusias, si bien el Papa ha rechazado la necesidad de que la Iglesia católica tome ejemplo de la organización colectiva de la Iglesia ortodoxa.

Como conclusión al encuentro, el Papa ha regalado al presidente de Rusia un mosaico que representa una vista de los Jardines Vaticanos. Putin, por su parte, ha ofrecido al pontífice un icono de Nuestra Señora de Vladímir, una de las imágenes más veneradas de la Iglesia ortodoxa. Después se santiguó según la costumbre ortodoxa y besó el icono mariano, que besó a continuación también el papa Francisco.