Malestar en Colombia por el sobrevuelo de dos aviones rusos

El incidente elevó las alarmas por el creciente apoyo del Kremlin a Nicaragua, tras el fallo de la Corte Internacional de La Haya favorable al país centroamericano en una disputa territorial. Fuente: ITAR-TASS

El incidente elevó las alarmas por el creciente apoyo del Kremlin a Nicaragua, tras el fallo de la Corte Internacional de La Haya favorable al país centroamericano en una disputa territorial. Fuente: ITAR-TASS

La violación del espacio aéreo colombiano por dos aviones rusos Tupolev 160 en viaje de ida y vuelta desde el aeropuerto internacional de Maiquetía, Venezuela, donde se encontraban en una exhibición, hacia Nicaragua, provocó a principios de noviembre todo tipo de reacciones en Colombia. Mientras que el Congreso se preparaba para discutir el incidente a puertas cerradas, el senador Roy Barreras reaccionó airado: "Hay que advertirle claramente al gobierno ruso que si vuelven a pasar aviones de guerra sin permiso, serán derribados". Los diarios y revistas de mayor circulación dedicaron amplio espacio en sus coberturas.

Los Tupolev-160, que generalmente llevan carga nuclear y son una de las naves más potentes de las Fuerzas Armadas rusas, fueron detectados el 30 de octubre por los radares de la isla de San Andrés en su paso hacia Nicaragua. Dos días después, en su regreso hacia Venezuela, los bombarderos volvieron a sobrevolar espacio aéreo colombiano y fueron interceptados por aviones de la Fuerza Aérea Colombiana.

Los Tupolev habían llegado a Venezuela como parte de una exhibición en el marco de la gira de Nikolái Patrushev, presidente del Consejo de Seguridad de Rusia, por Venezuela y Nicaragua. La agencia RIA Novosti informó de que las aeronaves realizaron una “misión de trabajo” y“llevaron a cabo una serie de patrullajes correspondientes con un programa de entrenamiento de combate".

"El viernes (1 de noviembre), dos bombarderos rusos volaron de Venezuela hacia Nicaragua, volaron por encima del espacio aéreo colombiano. Como son aviones militares y de Estado, han debido pedir permiso. No lo pidieron", declaró el presidente Juan Manuel Santos. Colombia emitió una nota de protesta. "La cancillería rusa ha recibido esa nota. Estamos analizando atentamente su contenido", dijo el portavoz del ministerio, Alexandr Lukashévich, y agregó que "por supuesto, se preparará una respuesta".

El tema ocupó un destacado lugar en el seminario sobre seguridad regional organizado por la Universidad Jorge Tadeo Lozano y la Fundación Taeda de Argentina, realizado en Bogotá el 8 de noviembre y que contó con especialistas de los dos países.

Juan Carlos Ruiz Vasquez, director de la maestría en Estudios Políticos e Internacionales de la Universidad del Rosario, señaló a Rusia Hoy, que la reacción frente al incidente ha sido exagerada. "Se ha dicho que estaban intentando "medirnos el aceite", pero ese paso por territorios es común, sucede a menudo, porque pedir permiso por vuelos muy cortos no tiene sentido. Es algo normal, porque muchas veces las aguas territoriales o el espacio aéreo están poco delimitados y los aviones penetran en el espacio aéreo por unos minutos", y agregó que los Tupolev, copiados de los Concord, "consumen una cantidad enorme de carburante así que si se pueden ahorrar unos kilómetros, mejor, y es posible que eso es lo que hayan intentado. Le están  poniendo mucho morbo que no lo tiene. Creo que el gobierno ruso tomará precauciones para que no vuelva a suceder", concluyó. 

La verdadera preocupación: el litigio con Nicaragua

El incidente no hubiera tenido mayor significación, de no ser porque se inscribe en uno de los mayores reveses diplomáticos de la historia reciente colombiana, y en el principal conflicto fronterizo del país: el fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya en 2012, que delimitó la frontera marítima entre Colombia y Nicaragua en el mar Caribe, entregando a Nicaragua territorios que el país andino alegaba como propios, además de reconocérsele a este país derechos marítimos en dichas aguas partiendo desde las 200 millas náuticas desde sus costas.

El conflicto se inició en 2001, cuando Nicaragua demandó a Colombia exigiendo la soberanía sobre las islas de Providencia, San Andrés y Santa Catalina y sobre los cayos de Roncador, Serrana y Quitasueño. En 2007, la Corte reconoció la soberanía de Colombia sobre el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, pero dijo que la frontera marítima que pretendía el país andino era incorrecta. El fallo de 2012 estableció los nuevos límites, pero el presidente Juan Manuel Santos se negó a aplicar la sentencia "hasta tanto se celebre un tratado –binacional- que proteja los derechos de los colombianos". 

Rusia apoya a Nicaragua

A la disputa territorial se agrega un elemento geoestratégico: el posicionamiento de Rusia en América Latina, a partir de sus alianzas con Venezuela y Nicaragua.

En declaraciones ampliamente citadas por la prensa colombiana, Vladímir Ruban, jefe de los buques rusos que llegaron a Nicaragua desde Cuba esta semana para participar en el 33º aniversario de la Fuerza Naval del Ejército, señaló que,"si Nicaragua tiene las necesidades para la preparación para las armas ligeras que no están prohibidas en esta región, nosotros vamos a apoyar". A su vez, Kexéi Osyannika, capitán de uno de los navíos, aseguró que “Rusia y Nicaragua son dos países amistosos. Si es necesario vamos a apoyar y existe la decisión política, nosotros vamos a apoyar".

El sobrevuelo no autorizado de los dos Tupolev coincidió con la visita a Nicaragua de Nikolái Patrushev. Según la agencia Itar Tass, este "nuevo paso para el fortalecimiento de las relaciones entre los dos países", concluyó en la firma de un memorándum de amistad. Patrushev destacó que las consultas entre el alto comando del ejército nicaragüense y el Consejo de Seguridad de Rusia "se realizarán ahora de manera permanente, lo cual nos permitirá coordinar posiciones en los problemas más agudos de la seguridad internacional".

Patrushev también resaltó que Nicaragua es "un importante socio y amigo de Rusia en América Latina",  subrayó la coincidencia entre las dos naciones "en muchos temas", y agradeció al gobierno de Daniel Ortega el apoyo a Rusia al reconocer la independencia de Abjazia y Osetia del Sur.

Otro interés de Nicaragua es atraer la inversión rusa hacia la posible construcción de un nuevo canal entre los Océanos Atlántico y Pacífico, análogo al Canal de Panamá, un proyecto de 40.000 millones de dólares. En la sesión de la Comisión Intergubernamental ruso-nicaragüense para la colaboración económica y científica del 5 de noviembre, el vicecanciller Serguéi Riabkov señaló que "los planes de construir el canal en Nicaragua atraen una gran atención".  Entre otras formas de cooperación, Rusia acaba de enviar a Nicaragua 10.0000 toneladas de trigo de ayuda humanitaria. 

El nuevo rol del Rusia en el continente

En el seminario sobre seguridad regional de la Fundación Taeda de Argentina y de la Universidad Tadeo Lozano, Henry Cancelado, director de la Maestría de Relaciones Internacionales de la Universidad Javeriana, destacó el rol de Rusia y descalificó los llamados a derribar aviones rusos en caso de un nuevo sobrevuelo: "Estaríamos cometiendo el mismo error que los alemanes y franceses de entrar a Rusia en el invierno. En 1962, durante la crisis de los misiles en Cuba, un asesor le aconsejo al presidente John Kennedy atacar, pero no lo hizo, porque no subestimaba a los rusos como lo hicieron los anteriores líderes mundiales", agregó.

Para Cancelado, "el mundo tiene cinco continentes más Rusia", y señaló que "hay una recomposición de los poderes del sistema internacional: Estados Unidos entra en una zona de influencia del Medio Oriente y Rusia empieza a influir en el Caribe".

Por eso, si bien el sobrevuelo puede haber sido algo accidental, "lo mas importante son los lenguajes del sistema internacional, para decir que respetan la decisión de la Corte Internacional de Justicia. Rusia le está diciendo a Colombia tácitamente que reconoce los nuevos límites", concluye.