Amor y odio durante la visita de los reyes de Holanda a Moscú

Los monarcas acudieron a la capital rusa para clausurar el Año Dual y limar asperezas tras varios incidentes que han enturbiado las relaciones bilaterales. Fuente: Reuters

Los monarcas acudieron a la capital rusa para clausurar el Año Dual y limar asperezas tras varios incidentes que han enturbiado las relaciones bilaterales. Fuente: Reuters

Este año se ha celebrado el Año Dual Rusia-Holanda y entre ambos países se ha dado un acercamiento tanto en el ámbito cultural como en en el económico. Simultáneamente, en los últimos meses se ha acrecentado la tensión a nivel diplomático, sobre todo tras el arresto de los miembros de Greenpeace, las agresiones a diplomáticos o las declaraciones de Holanda acerca del asilo a los gais rusos. Este fin de semana los reyes holandeses han visitado Moscú para clausurar el Año Dual y se han reunido con Putin. También hubo un incidente, cuando activistas de la oposición lanzaron tomates a los monarcas.

El rey de Holanda Guillermo Alejandro y su consorte la reina Máxima han visitado Moscú para clausurar el Año Dual Rusia-Holanda. Había también otro objetivo: debatir y suavizar las “asperezas” de las relaciones ruso-holandesas, según el presidente Putin. “Estoy seguro de que resolveremos todas las diferencias de manera amistosa”, - declaraba Guillermo Alejandro. 

Aunque no todo sucedió “de forma amistosa”. Tras el encuentro con el presidente, el rey acudió al concierto de la Orquesta Real del Concertgebouw holandesa en el Conservatorio de Moscú. A las puertas del conservatorio, dos jóvenes activistas del movimiento de protesta “Otra Rusia”, llamados Viktoria Kuznetsova y Denís Kudriavtsev, intentaron lanzar tomates al rey al grito de: “¡La sangre de Dolmátov está en vuestras manos!”. 

El caso de Alexánder Dolmátov fue uno de los sucesos con mayor resonancia del año. Era miembro del Partido Nacional Bolchevique, prohibido por extremismo, y activista del partido no registrado “Otra Rusia”. Participó en algunas manifestaciones y pasó un año en la cárcel. El 6 de mayo de 2012 Domátov fue detenido durante el acto contra de protesta contra Putin en Moscú. Tras el arresto Dolmátov se dirigió a Holanda, donde solicitó asilo político, pero fue denegado. Dolmátov se ahorcó en una cárcel para deportaciones de Rotterdam el 17 de enero de 2013. En una carta de despedida escribía que no deseaba ser un traidor. 

El escritor y político Eduard Limónov, líder del Partido Nacional Bolchevique y de “Otra Rusia”, aseguraba que la muerte estaba relacionada con los servicios de inteligencia de los países de la OTAN, con los que Dolmátov, que era ingeniero en una empresa del departamento ruso de Defensa, se había negado a colaborar. 

Por primera vez, la oposición rusa tenía la oportunidad de culpar no sólo a las autoridades rusas, sino también a las extranjeras. La reina holandesa declaró que la muerte de Dolmátov había sido una “gran tragedia”. Una investigación reveló que había sido arrestado sin justificación durante el proceso de la apelación solicitado tras la negativa del asilo. Sin embargo, los responsables todavía no han sido juzgados, según informan los activistas y los familiares de Dolmátov. 

Esta no es la primera acción de los activistas relacionada con la muerte de Dolmátov. En enero hubo una manifestación ante las embajadas holandesas en Moscú y San Petersburgo. “En mi opinión, todo sucedió de manera espontánea: sin duda, al enterarse de que el rey se dirigía al conservatorio decidieron acudir, - comentaba a Rusia Hoy Maksím Grómov, activista de “Otra Rusia”, también preso político en el pasado. – La razón es comprensible: se trata de un recordatorio a Holanda de que el conflicto no ha sido olvidado, así como la exigencia de llegar hasta el final de la investigación”. 

Los activistas fueron arrestados y se les ha abierto una causa por gamberrismo. Además de la historia de Dolmátov, entre ambos países existen otras “asperezas”, como la detención de la tripulación del barco de Greenpeace Arctic Sunrise en un intento de atracar junto a la plataforma petrolífera Prirazlómnaya en el mar de Pechora, o la cadena de incidentes con diplomáticos en los dos países, así como las declaraciones de Holanda de que dará asilo a todos los homosexuales rusos que sufran persecuciones. 

Sorprendentemente, todo esto no ha impedido el activo desarrollo de la cultura y las relaciones económicas de Rusia y Holanda. Durante el Foro Jurídico Internacional de San Petersburgo celebrado en mayo Holanda fue nombrado miembro de honor y el país tuvo gran protagonismo en el Foro Económico de San Petersburgo celebrado en junio. Se han celebrado ferias sobre construcción naval, navegación y descubrimientos en el océano. Y el programa cultural cuenta con más de 130 eventos. Conciertos, exposiciones, festivales y todo tipo de espectáculos. La Galería Tetriakov ha exhibido la obra del gran vanguardista holandés Piet Mondrian. En el Museum De Lakenhal de Leiden se celebró una exposición de vanguardia rusa titulada “Utopía 1900 – 1940”. En Amsterdam, en el Stedelijk Musem, tuvo lugar una exposición de Kazimir Malévich.

Una retrospectiva de cine ruso en Amsterdam. “Giselle” y “El caballito jorobado”, puestas en escena conjuntamente por el Ballet Nacional de Holanda y el Teatro Mariinski de San Petersburgo. Y mucho, mucho más. 

El Año Dual ha concluido. Ha durado menos de un año, ya que fue inaugurado el 8 de abril de 2013, cuando el presidente Putin visitó Holanda invitado por la reina Beatriz (la madre del rey actual). Ahora ha tenido lugar la ceremonia de clausura. A pesar del ataque de los activistas, el rey Guillermo Alejandro y la reina Máxima acudieron al concierto de la orquesta real de Concertgebouw en el Conservatorio de Moscú. Y en un futuro próximo comienzan nuevos proyectos conjuntos: Holanda será el invitado de honor en la feria del libro non/fiction que comienza en Moscú el próximo 27 de noviembre. Pero también hay que arreglar los problemas que se han ido acumulando durante todo el año.