Moscú y Kiev se alejan debido a la UE

Encuentro entre Vladímir Putin y Víctor Yanukóvich, presidentes de Rusia y Ucrania, respectivamente. Fuente: RIA Novosti. Fuente: Ria Novosti

Encuentro entre Vladímir Putin y Víctor Yanukóvich, presidentes de Rusia y Ucrania, respectivamente. Fuente: RIA Novosti. Fuente: Ria Novosti

El pasado lunes en Rostov del Don el ministro de Asuntos Exteriores de la Federación Rusa, Serguéi Lavrov, advirtió a los ucranianos de las consecuencias del posible acuerdo, y la víspera el presidente Putin hizo lo propio en Sochi. A pesar de que Moscú propone a Kiev opciones y argumentos distintos, Ucrania se muestra firme en su decisión.

El pasado 27 de octubre Vladímir Putin recibió en Sochi a su homólogo ucraniano Víctor Yanúkovich. Ambos líderes mantuvieron una conversación cuyos detalles no han sido revelados y que duró más de cinco horas. Por la tarde de ese mismo día, en Rostov del Don se encontraron las delegaciones de los ministerios de Asuntos Exteriores de ambos países, dirigidas por los ministros, Serguéi Lavrov y Leonid Kozhara.

En esta reunión bilateral se discutieron gran cantidad de problemas importantes, desde la demarcación de la frontera y la regulación del conflicto sobre el mar de Azov y el estrecho de Kerch hasta los problemas relacionados con la Flota del Mar Negro. Sin embargo, todas estas diferencias se ven difuminadas ante el creciente aumento de la tensión alrededor de la inminente elección de Ucrania en materia geopolítica.

Bruselas y Kiev pretenden sellar un acuerdo de asociación y libre comercio en la próxima cumbre de la Asociación Oriental, que se celebrará en Vilna (Lituania) a finales de noviembre, pero para ello es necesario el respaldo de todos los estados miembros.

Serguéi Lavrov volvió una y otra vez a esta cuestión, intentando convencer a su homólogo ucraniano de que un acercamiento de Kiev y Bruselas no mejorará la economía ucraniana y de que el gobierno ucraniano no debería apresurarse a la hora de tomar una decisión que conlleva tanta responsabilidad. Según Lavrov, incluso si Rusia no introdujera la prohibición a la importación de productos ucranianos, el país se vería privado de sus beneficios en el marco del Acuerdo sobre la zona de libre comercio de la CEI.

Moscú por un lado reprende a Bruselas su presión sobre Kiev y por el otro da a entender a Ucrania que no podrá sentarse en dos sillas a la vez. El lunes Serguéi Lavrov criticó a la UE su imposición a Ucrania del principio “o conmigo o contra mí”, y al mismo tiempo advirtió a Kiev de que después de la cita en Vilnius “ya no podrá adherirse a la Unión Aduanera”.

Una fuente de la delegación rusa explica al periódico Kommersant la postura de Moscú: “A Rusia no le gusta que la Unión Europea obligue a Ucrania a escoger la vía a seguir en política exterior en tan corto plazo. Rusia no tiene nada en contra de la liberalización del comercio entre Ucrania y la UE, de hecho ella misma tiene planes para la creación de un mercado común con los Veintiocho. Pero en opinión de Moscú, la Federación Rusa y Ucrania deben acercarse a la Unión Europea al mismo tiempo. Y no ahora, sino dentro de un par de años, cuando las economías de ambos países se hayan vuelto más competitivas en comparación con las de los países de la UE”.

Según otra fuente diplomática rusa, Moscú incluso había encontrado un modo de combinar este escenario con las aspiraciones de Kiev de entrar en la UE. “Existen otros formatos de colaboración con la UE, como por ejemplo los de Suiza o Noruega”, aclara este, refiriéndose a la Asociación Europea de Libre Comercio.

En Rostov del Don el ministro ruso de Asuntos Exteriores también declaró que los ucranianos y los rusos deberían utilizar pasaportes para cruzar las fronteras, y no los documentos de identidad. Todavía no se planea introducir un régimen de visados, aunque los expertos opinan que Moscú está dando a entender a Kiev que su integración en Europa le costará cara, constatando en ello un “punto de no retorno” en las relaciones bilaterales.

En el presente, para cruzar las fronteras los rusos y ucranianos únicamente necesitan uno de los dos documentos: o el pasaporte extranjero o su documento nacional de identidad. Según informa el director del Servicio Federal de Migración, Konstantín Romodanovski, el país desde el que más inmigrantes cruzan las fronteras para entrar en Rusia es Ucrania. Por lo tanto, para muchos ucranianos, sobre todo aquellos que viven en las regiones fronterizas con Rusia, la obligación de utilizar el pasaporte extranjero se convertirá en un auténtico problema. El procedimiento para obtener un pasaporte extranjero es largo y cuesta alrededor de 100 dólares.

Andréi Suzdaltsev, profesor de la Escuela Superior de Economía, ve en las declaraciones del ministro ruso de Asuntos Exteriores un nuevo formato de las relaciones.

“Ucrania está cambiando su estatus geopolítico… Naturalmente, en estos momentos todas las autoridades rusas se encuentran procesando esta información y decidiendo cómo comportarse en sus relaciones con Ucrania. Las autoridades fronterizas se están preparando para definir clara y ordenadamente el territorio, incluyendo el mar”, comenta el experto.

“Si Ucrania se convierte en miembro de la Unión Europea, Rusia la tratará exactamente igual que a la UE. Yo no descarto que pueda aparecer un régimen de visados”, prevé Suzdaltsev. En cualquier caso, la semana pasada, en una asamblea del Consejo Presidencial de Relaciones Internacionales, Putin intervino en contra de la introducción de un régimen de visados con los países de la CEI, entre los que se encuentra también Ucrania.

Vladímir Zharijin opina que las declaraciones de Rusia pueden ser interpretadas como una negativa a “hacer un regalo” a Ucrania. “Ellos (los ucranianos) han intentado deliberadamente sentarse en dos sillas al mismo tiempo”, comenta Zharijin la política estratégica de Kiev entre la Unión Aduanera y la UE.

El politólogo constata que el endurecimiento de las leyes de traspaso de la frontera ruso-ucraniana “de alguna manera implica un punto de no retorno”.

En su opinión, “esta es una nueva etapa en las relaciones interestatales” y Rusia ahora “tendrá menos aspiraciones ingenuas postimperialistas”. 

Informes combinados basados en materiales de Kommersant y Gazeta.ru.  

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