Esteban Volkov, nieto de Trotski, recuerda el legado revolucionario de su abuelo

El próximo 11 de noviembre se presenta en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) la película 'Mis Memorias con Trotski', documental dirigido por Adolfo García Videla, que narra los últimos años de vida del revolucionario ruso relatados por su nieto Esteban Volkov, único testigo sobreviviente del exilio y persecución que sufrió el dirigente soviético.

“Participar en este documental es parte de mi actividad para restablecer la verdad histórica, porque de la multitud de crímenes que llevó a cabo Stalin, uno fue mutilar la memoria histórica. En mi vida personal sufrí ese asedio de calumnias y de difamaciones cuando viví con el abuelo, por lo que considero mi deber testimoniar con mis recuerdos aquella época”, explica Esteban Volkov. 

Estaban Volkov Bronstein (Ucrania 1926), vivió en la Unión Soviética hasta los cinco años. En 1931, su madre, enferma de tuberculosis, pidió autorización para salir del país y recibir tratamiento. Stalin se lo concedió a condición de que sólo sacase a uno de sus hijos. Mientras Esteban partió con su madre, su hermana Alexandra, año y medio mayor que él, tuvo que quedarse en el país y no fue hasta la caída de la Unión Soviética, más de 60 años después, que no pudo reencontrarse con ella, poco tiempo antes de que esta falleciera.

Mientras su madre recibía tratamiento en Berlín, Esteban se quedó en Prinkipo, Turquía, con sus abuelos Lev Trotski y Natalia Sedova. Durante esta estancia Esteban tomó conciencia del significado de la revolución rusa, de la importancia de crear una sociedad más justa donde el proletario pudiera vivir en condiciones de equidad: “El abuelo cumplió su misión histórica. Intervino en la preparación de una revolución; en dirigirla; en llevarla a cabo y después defenderla hasta caer en las trincheras. Cada quien tiene un papel diferente. A Stalin le tocó dirigir un proceso contrarrevolucionario, estableció una dictadura de una burocracia parasitaria”. 

Sin embargo, su abuelo Lev Trotski, cariñosamente conocido por sus allegado mexicanos como 'El viejo', siempre pidió que su nieto se mantuviera al margen de la política:  “Todavía cuando vivíamos en la casa de la calle Viena, cuando me platicaban los camaradas o los guardias, el abuelo siempre les indicaba que no me hablasen de política. Me quiso poner a salvo, después de que toda la familia pereció en ese escenario, quería que yo estuviera al margen”. 

Una vida marcada por el exilio y la Revolución 

Durante la estancia de Prinkipo, su abuela política Natalia Sedova, segunda esposa de Trotski, enseñó a Esteban a leer y escribir en ruso. Idioma que Esteban afirma haber olvidado por completo: “Estoy al margen de Rusia, después de tantos años que he vivido aquí, me siento de México.” 

Esteban casó con una madrileña y tuvieron cuatro hijas: “Trotski para la familia es motivo de orgullo. Aunque ninguna de mis hijas tiene las ideas de mi abuelo, sí respetan un principio básico moral: que la verdad es el fin y la esencia de todo, que es el valor supremo, el respeto a la verdad. Y en ese aspecto, mis hijas sí siguen esa norma, cada cual en su campo”.

En 1933 Hitler ascendió al poder, y Zinaida Volkova, madre de Esteban, sola, enferma y sin nacionalidad ni país al que regresar, se suicidó. Mientras tanto, Platón Volkov, padre de Esteban, había sido deportado a los campos de trabajo de Siberia. La familia perdió la pista, y no fue hasta años después que averiguaron que había sido fusilado. 

Esteban fue trasladado a Viena, donde permaneció en un hostal para niños manejado por psicoanalistas. Dos años después, fue acogido por su tío Lev Sedov y su pareja Jeanne Martin en París. 

Lev Sedov, hijo mayor de Trotski y colaborador estrecho de 'El viejo', murió en extrañas circunstancias en un hospital de París, mientras tenía a Esteban bajo su cuidado. 

Por motivos de seguridad, una vez instalado en México, Trotski pidió que le llevaran a su nieto.

Esteban afirma que el tiempo que vivió con sus abuelos es uno de los mejores recuerdos que conserva. El ambiente de la casa era extremadamente acogedor: “Mi abuelo era un hombre de gran vitalidad, de una absoluta seguridad en sus ideas y muy jovial. Tenía gran sentido del humor, y era muy cálido en sus relaciones con las demás personas. Y no tenía la más mínima duda de que en el futuro la humanidad llegase a establecer una nueva estructura social, socialista. Hasta ahora no se ha dado, porque todo lo que vemos que se llama socialismo, no es un auténtico socialismo”. 

“No solo es la memoria de mi abuelo lo que hay que restaurar, sino toda esa época que ha sido falsificada y ocultada y mutilada por la dictadura de Stalin. Y Trotski es parte de ese capítulo, parte de la etapa revolucionaria”.

El 24 de mayo de 1940, Esteban fue testigo del primer atentado contra su abuelo, cuando un grupo de 20 personas, encabezados por el muralista David Alfaro Siqueiros balearon con ametralladoras la casa en la que la residía la familia. Apenas tres meses después tuvo lugar el asesinato de su abuelo, a manos de Ramón Mercader

Tras la muerte de Trotski 

Esteban continuó viviendo en la casa junto a Natalia Sedova, quien falleció 22 años después en una visita en París.

En su carrera profesional como químico, Esteban primero formó parte del laboratorio Syntex que en según sus palabras, era lo más avanzado que había en ese tiempo en la fabricación de hormonas.  Tras esta experiencia, Esteban Volkov fundó un negocio propio de reciclaje y de recuperación de materiales químicos y trabajó allí hasta retirarse décadas después.

Actualmente preside la fundación del Museo Casa León Trotski, situado en el mismo edificio en el que su abuelo vivió sus últimos años: “Yo no puedo quejarme o lamentarme de mi vida, porque millones de seres humanos han vivido tragedias iguales o peores que yo, y yo en cambio, he tenido la suerte de sobrevivir y haber hecho una vida, una familia, una profesión que me gustó mucho. No me quejo, la vida es una lucha y yo he podido sobrevivir. Nadie en la familia ha llegado a la edad que yo he llegado. Siempre he dicho que yo estoy restableciendo el promedio probabilístico, ya que todos los demás murieron a menor edad”. 

Actualidad y trotskismo 

Según Esteban Volkov, no hay ninguna ideología que explique mejor la dinámica del capitalismo y la lucha de clases que el marxismo. “Ojalá hubiera otra teoría más moderna, más apropiada, pero hasta ahorita no lo veo yo en el horizonte del pensamiento humano. Por eso, en la medida que el marxismo tenga vigencia y sea una guía para emprender camino hacia el socialismo, Trotski es una de las figuras más actuales y representativas de esta ideología […] Nosotros no pedimos la restitución de la imagen histórica porque no es el papel de la burocracia rusa restablecer el papel histórico de Trotski. Pero por lo que sí hemos peleado es por que se libere de todas las falsas acusaciones, de todas las calumnias y falsos cargos que se enderezaron contra él en los procesos de Moscú por orden de Stalin”, explica Esteban Volkov. 

 “Creo que decidí dedicarme a la química porque en la atmósfera de la casa me hice un poco adicto a la adrenalina. Vivíamos con guardias, pistolas, siempre esperando a ver en qué momento venía otro asalto. La química tiene sus momentos de emoción porque a veces manejas sustancias peligrosas, tóxicas, reacciones que tienen sus riesgos”. 

Es por esta razón por la cual Esteban Volkov afirma haber participado en el documental dirigido por Adolfo García Videla, argentino radicado en México, además de amigo íntimo de Volkov y profundo conocedor de la historia revolucionaria tanto de Rusia como de México. El documental, construido en base a entrevistas realizadas a Volkov durante años, es una detallada reconstrucción de los últimos años de vida de Trotski, en los fue víctima de constantes ataques por parte de Stalin y sus allegados. 

Un testimonio fundamental no solo para restablecer la figura del revolucionario, sino para entender los mecanismos a través de los cuales operaba a nivel internacional la represión estalinista. 

“Lo admirable de Trotski es que con más de medio siglo de antelación, predijo exactamente lo que sucedería en Rusia, que la degeneración de la Revolución por el aparato burocrático encabezado por Stalin, iba a terminar por destruir la Unión Soviética y restablecer el capitalismo. Eso dijo. Y eso es lo que estamos viendo”, concluye Esteban Volkov.

 

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