El turista ruso es el maná para España

Según estadísticas oficiales, 1.300.000 ciudadanos rusos visitarán España este año. Fuente: Maurice Van Gestel Photography

Según estadísticas oficiales, 1.300.000 ciudadanos rusos visitarán España este año. Fuente: Maurice Van Gestel Photography

El volumen de turistas rusos en España ha aumentado en un 30 % en un año. Además, crece su importancia debido a los altos gastos que realizan.

Hace tiempo que Rusia dejó de ser para los españoles “un acertijo envuelto en un misterio dentro de un enigma”, tal y como, décadas atrás, la definiera el estadista británico Winston Churchill. “¡El turista ruso es el maná! Es el mercado más deseado por el sector turístico de nuestro país”, dice la voz franca de Rafael Gallego, presidente de la Confederación Española de Agencias de Viajes (Ceav).

Tiene motivos para elevar el tono, la pujanza del turismo ruso es incontestable. Entre enero y agosto de este año, según datos del Ministerio de Industria, Energía y Turismo, visitaron España 1.123.500 rusos. Un 30,7 % más, si lo comparamos con el mismo periodo del año pasado.  

De acuerdo con los cálculos que manejan expertos como Juan Molas, presidente de la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (Cehat), “este ejercicio se cerrará con 1.300.000 visitantes”. Un récord histórico. Aunque desde una mirada global solo represente el 2,7 % de todo el turismo de España, la cifra evidencia la tendencia de crecimiento, ya que las visitas se han duplicado en solo dos años. “El Gobierno y la industria turística deberían atraer masivamente a este viajero”, aconseja Luis Llorca, director general de la consultora Global Blue. 

España ha escuchado esa recomendación. Quiere el turismo ruso, y en estos momentos pugna por desbancar a Turquía (con 2.300.000 visitantes rusos) como primer destino en el sur de Europa. En esta pugna se mantiene como primer objetivo captar aun viajero de alto poder adquisitivo, que cada día gasta una media de 141 euros, y que se ha dejado en el mercado nacional durante los ocho primeros meses de este año un total de 1.215 millones de euros. De esta cantidad, apunta Global Blue, 228 millones corresponden a compras directas en comercios. Después de los asiáticos (31 %), los visitantes rusos, con un 21 % de facturación, son los que más dinero dejan en las tiendas de España. Y su importancia se multiplica. 

“La presencia de rusos en la Costa del Sol está compensando, en parte, el bajón que ha habido en los últimos años de otras nacionalidades, como el turista nórdico. Son un balón de oxígeno para la economía de la zona”, apunta Ricardo Bocanegra, presidente de la Federación de Asociaciones de Extranjeros de la Costa del Sol. El litoral malagueño, que ya vivió un boom de ciudadanos de la exrepública soviética a finales de la década de los 90, ve de nuevo cómo la historia se repite. “Gastan mucho dinero en hoteles de cuatro y cinco estrellas, en comercios, restaurantes y coches de alquiler”, detalla Bocanegra. 

Dónde y cómo gastan

Deborah Oziel, directora de la tienda que la firma de ropa de lujo Missoni tiene en Puerto Banús (Málaga), lleva 12 años trabajando en el sector. “Si antes eran los árabes a quienes todos esperábamos con impaciencia, ahora son los rusos nuestros mejores clientes”. 

Son compradores que buscan las grandes marcas y el lujo. Sus geografías preferidas nos hablan de Barcelona (la mitad del total de turistas), Málaga (14%) y Madrid (7%). ¿Y qué escogen en los mostradores españoles? Sobre todo moda (supone el 64% de las compras), marroquinería (18 %) y joyería (11 %). Estos son sus productos favoritos. ¿Y gastan mucho? En joyas, precisa Global Blue, se dejan 1.489 euros, en artículos de marroquinería 553 euros y a tiendas de moda destinan 363 euros. Junto a una clase pudiente, también “está llegando un perfil medio-alto que complementa a esa élite”, nos explica Lluis Llorca, quien apunta una cifra poco conocida. “En 2011 unos 11 millones de rusos salieron al exterior, pues bien, más del 10% llegó a España. Un porcentaje muy elevado”, remarca el directivo.

España intenta dar respuesta a ese desafío y ha duplicado los slots (pasillos aéreos) que unen, por ejemplo, Canarias con ciudades rusas. De hecho, del aeropuerto Tenerife Sur despega todos los días un vuelo directo que lleva a Rusia. Aún así, de cumplirse las tasas de crecimiento que están previstas, la oferta resultaría insuficiente. “Si España quiere ser el primer país receptor de turismo ruso, algo que sería factible en 2014 ó 2015” –observa Alonso Fernández, socio del área de Turismo de la consultora Everis, “sería bueno eliminar el visado de entrada, aumentar las conexiones aéreas directas e incrementar la atención en ruso en hoteles y establecimientos”. 

Tareas pendientes para dar aún mejor servicio a “la comunidad que mejor se integra de todos los extranjeros que residen en la Costa del Sol. Enseguida aprenden el idioma. Los ves en la peluquería, en el club de tenis, cenando en restaurantes o paseando con sus hijos por el paseo marítimo. Son como unos españoles más”, subraya Bocanegra.