Una peculiar orquesta de tango con alma rusa

El moscovita Álex Musatov se incorporó a la Orquesta Típica Fernández Fierro en busca de un sonido innovador del violín. Fuente: Johanna Jezernicki

El moscovita Álex Musatov se incorporó a la Orquesta Típica Fernández Fierro en busca de un sonido innovador del violín. Fuente: Johanna Jezernicki

Álex Musatov llegó hace dos años a la Argentina, donde se reencontró con el violín, un instrumento que aprendió a tocar en su infancia en Moscú. Junto a la Orquesta Típica Fernández Fierro, Álex ha encontrado una nueva forma de interpretar el tango incorporando elementos del rock.

Con tan solo 24 años, la vida de Musatov parece una ida y vuelta entre el presente y el pasado. “Soy de Moscú y tenía curiosidad por venir acá por una cuestión personal: mi abuelo llegó a Moscú hace 50 años. Después nació mi mamá”. Su abuelo había llegado a Rusia para ingresar en la Universidad de la Amistad de los Pueblos. Allí permaneció siete años y luego siguió su rumbo por África y Latinoamérica.

Hace dos años Álex vino a Buenos Aires con su abuelo, que ahora vive en Costa Rica. Después de ese viaje volvió a Moscú para despedirse de su familia; había encontrado su destino en la Argentina.

En Buenos Aires conoció al cantante de rock Tomi Lebero, que le invitó a tocar en el Café Vinilo y después se incorporó a la Orquesta Victoria. Álex se dedicaba a la música en Moscú. De pequeño, de los seis a los trece años, había estudiado violín por imposición de su padre, pero nunca le llegó a gustar demasiado. “Dejé el violín y empecé con la guitarra estilo jazz y así estuve varios años. A través del jazz curiosamente volví al violín porque ya sabía qué música quería hacer”.

Además de en la Orquesta Victoria, Álex también se sumó a Respiro, un sexteto de tango contemporáneo, y con este grupo actuó en el CAFF, un antiguo taller mecánico que sirve como sede a la Orquesta Típica Fernández Fierro. Este club social y cultural ofrece música en vivo de diferentes bandas.

Muy tanguero y muy ruso

Yuri Venturin, director de orquesta de la Fierro, vio a Álex durante la actuación de Respiro y le invitó a unirse. “Yuri me escuchó y el mismo día me invitó a la orquesta, y no porque sea muy tanguero, será porque soy muy ruso”, se ríe. Lo curioso es que Álex ya conocía a la Fierro de su primera visita a Buenos Aires. “Me fui a verlos y, era muy gracioso, porque compré todos los discos y pedí que me los firmaran. Y después pasó un año y me invitó a la orquesta. Me sorprendió bastante”.

Álex congenió muy bien con Yuri, al que considera que es más ruso que él. “La madre de Yuri era comunista y le puso de nombre Yuri en homenaje al astronauta Gagarin; su segundo nombre es Iván. Y hasta tiene un poco de ruso al hablar, es serio y disciplinado”. 

La Fernández Fierro es una orquesta que funciona como cooperativa en la que trece músicos, junto con el sonidista y el iluminador, gestionan todo, hasta el espacio del CAFF, y ganan exactamente lo mismo. Sin embargo, su peculiaridad se basa en cómo han rebasado los límites del tango llevándolo a extremos más próximos al rock o, incluso, el punk. Como dice Álex, “Yuri no me buscó porque tocara bien, si no porque yo tenía onda con la orquesta”.

Las últimas novedades que está incorporando la orquesta son la amplificación de los instrumentos y la creación de un espectáculo con luces e imágenes que nada tienen que ver con el tango.

'Desaprender' a tocar el violín

Mientras relata su experiencia musical en la capital argentina, Álex sonríe todo el rato y, al hacerlo, parece como si la sonrisa no le cupiera en la cara. “El estudio del violín en Rusia es con mucha disciplina, son ocho horas al día, la formación académica allá es muy fuerte y vos sí o sí tenés que tocar bien”, dice el violinista sobre su experiencia académica en Moscú. “Yo allá en Rusia no soy nadie porque el nivel es altísimo”. 

Sin embargo, acá ha encontrado la vertiente por la que seguir creciendo como músico. “Ahora estoy pensando más en la música que en la técnica, pienso más en qué es lo que quiero ser como músico realmente” y se entusiasma contando que ahora lo que quiere es tocar con “alma”. “Los violinistas tienen una forma de tocar que depende del arco, y en el tango se acentúa mucho más el ritmo”, explica Álex. “En general el violín suena mucho más sucio que en la música clásica por los acentos, los ritmos y los efectos de percusión y por los fraseos de los solos. Está más cerca del jazz que de la música clásica”, añade. Álex reconoce que es una etapa en la que está “desaprendiendo” a tocar el violín.

Si hay algo que tiene claro este violinista es que de momento se queda en la Argentina. “Tengo la sensación de que tengo que quedarme acá”, concluye Álex.

Actuaciones de la Orquesta Típica Fernández Fierro miércoles y sábados en CAFF Sánchez de Bustamante 764, Capital Federal, Argentina.