Serguéi Lavrov: “Somos conscientes de la importancia estratégica de las relaciones con EE UU”

Fuente: AP

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Inmediatamente después de la votación del Consejo de Seguridad de la ONU Serguéi Lavrov, ministro de Asuntos Exteriores ruso, habló con la corresponsal del periódico ruso "Kommersant", Elena Chernenko, sobre cómo los socios de Rusia intentaron cambiar los acuerdos previos y qué podría socavar el proceso de desarme en Siria.

El secretario de Estado estadounidense, John Kerry, describió el acuerdo sobre Siria como un "formato histórico" y el Ministro de Asuntos Exteriores de Francia Laurent Fabius ha dicho que "el Consejo de Seguridad de la ONU finalmente ha justificado su función". ¿Está usted de acuerdo con estas valoraciones? 

Intentamos no interpretar las decisiones adoptadas porque hablan por sí mismas. Cualquiera puede entenderlas por sí mismo si las lee. En la diplomacia hay una tradición que dice que después de alcanzar un consenso, cada uno matiza con comentarios lo que le parece necesario.

Es lo que hemos hecho cuando he recalcado en mi intervención que la resolución no se adopta bajo el capítulo séptimo (uso admisible de la fuerza). Esta era la principal intriga y aquí no puede haber ninguna ambigüedad. 

Subrayamos también que el gobierno sirio se ha unido voluntariamente a la Convención para la prohibición de armas químicas. Y no importa cuáles sean las razones. Dicen que ha sido bajo la amenaza de un ataque pero a mí esto no me interesa, me interesa el resultado. 

También era básico para nosotros que el Consejo de Seguridad de la ONU estableciera en la resolución quiénes serían los responsables del proceso de eliminación de las armas químicas, así como quién garantizaría la seguridad del personal que trabaje allí. Esta responsabilidad corresponde principalmente al gobierno sirio. Sin embargo, también se ha atribuido parte de la responsabilidad a la oposición. 

Hay otra cuestión importante: en la resolución se dice que no se puede permitir que las armas químicas caigan en manos de sujetos no estatales, es decir en manos de la oposición y sus grupos. Los gobiernos vecinos al sirio han prestado una atención especial a no permitir los intentos de utilizar su territorio para que se suministren armas químicas a la oposición. 

Decir que esta resolución obliga a alguien a hacer algo o que significa por fin el despertar del Consejo de Seguridad es aventurar demasiado.

Yo lo veo de forma filosófica. Repito de nuevo que lo importante es que la resolución es totalmente fiel a los acuerdos alcanzados con John Kerry en Ginebra. De acuerdo con estos acuerdos, la encargada de llevar a cabo las tareas de control, el inventario y la determinación del modo de eliminación de las reservas de armas químicas, será la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ)

¿Cómo es posible que, después de unas negociaciones de tres días en Ginebra, en las que usted y el señor Kerry parecían haberlo acordado todo, tuvieran que negociar de nuevo los mismos puntos durante dos semanas? 

Aquí hay dos temas. En primer lugar, en Ginebra no acordamos un documento jurídico con los términos estándar que se utilizan en las resoluciones oficiales de las organizaciones internacionales. El lenguaje de Ginebra, aunque se acercaba mucho a estos términos, tenía que ser concretado. 

En segundo lugar, nuestros socios estadounidenses, sería un pecado ocultarlo, intentaron revisar la situación y volver al capítulo séptimo. Tuvimos que dedicarle algo más de tiempo a las negociaciones. Finalmente estoy satisfecho de que nos hayamos mantenido fieles a los acuerdos de Ginebra que tenían un significado clave. 

Así que el resultado es completamente positivo. No hay ningún cambio en cuanto al enfoque de la crisis siria: no se aprueba por parte del Consejo de Seguridad la amenaza de realizar ningún tipo de acciones bélicas. Todo queda en el plano político. 

Pero todavía se sigue hablando de las consecuencias que traería una violación del acuerdo.

Sí, hemos acordado que cualquier violación que cometa cualquiera de las partes, el gobierno o los grupos de la oposición, deberá establecerse mediante una minuciosa investigación del Consejo de Seguridad de la ONU.

Nos referimos a la utilización, no lo quiera Dios, de armas químicas por cualquiera de las partes. Si llegamos a la conclusión fehaciente de que alguna de las partes ha violado los acuerdos o ha utilizado armas químicas, estaremos dispuestos a aplicar el capítulo séptimo.

 Y, ¿qué acciones habría que emprender para proceder inmediatamente a la eliminación de las armas químicas? Se ha dicho que los inspectores de la OPAQ podrían ir a Siria el 1 de octubre.

Sí. Un primer grupo de 10-12 inspectores de la OPAQ se desplazará a Siria como avanzadilla. Su tarea será la de determinar donde deberán instalarse y cómo trabajar.

Estamos dispuestos a participar en todos los elementos de la operación: en las actividades de inspección y en las estructuras administrativas que puedan crearse para coordinar la actividad entre la ONU y la OPAQ sobre el terreno y en las estructuras que probablemente se creen para garantizar la seguridad y el apoyo a los órganos judiciales y policiales del Estado sirio.

¿Cómo se reflejará el acuerdo sobre Siria en las relaciones entre EEUU y Rusia?

Yo no sacaría conclusiones sobre ninguna tendencia a largo plazo en nuestras relaciones con los EE UU. Es cierto que en nuestro diálogo surgen periódicamente malentendidos, pero casi siempre se logran solucionar y no tienen consecuencias irreversibles sobre el desarrollo general de nuestra colaboración.

En este caso prevalece el hecho de que los dos comprendemos la importancia de nuestra colaboración, especialmente en los problemas más acuciantes: el terrorismo, el narcotráfico, la delincuencia organizada, la extensión de las armas de destrucción masiva. Puede ver lo rápido que nos hemos unido ante la tarea de resolver el problema de las armas químicas en Siria. 

Somos realistas y partimos de la idea de que las emociones son algo transitorio. Snowden o no, ofensas reales o imaginarias, todo eso pasa. Pero la conciencia de la importancia estratégica de las relaciones entre la Federación Rusa y los EE UU para la estabilidad internacional, eso queda.

Artículo publicado originalmente en ruso en Kommersant.