Lavrov y Kerry logran salir del atolladero sirio

Fuente: Reuters / Vostock Photo

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Las reuniones entre el ministro de ruso y el secretario de Estado norteamericano propician un acuerdo en el Consejo de Seguridad para el desmantelamiento del arsenal químico sirio. Todo indica a que no se hará un uso automático de la fuerza militar, que estaría condicionada a los acuerdos alcanzados en Ginebra.

Nunca una discusión política en la Asamblea General de la ONU había sido tan tirante, ni unas negociaciones en el evento internacional más representativo tan intensas como las de este año. Y todo por Siria. El ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, ha celebrado 55 reuniones bilaterales en cuatro días con otros ministros y con jefes de estado y de gobiernos. Y con el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, se ha reunido en tres ocasiones.

Estos encuentros han dado sus frutos. El jueves por la tarde, el Consejo de Seguridad de la ONU se reunió en una asamblea extraordinaria para realizar una consulta sobre el proyecto de resolución del desmantelamiento del arsenal químico de Siria. Esto ha sido posible gracias a una reunión mantenida por Lavrov y Kerry con el objetivo de encontrar una salida a la crisis en el país árabe.

Al terminar estas inesperadas negociaciones con su homólogo estadounidense, Lavrov encontró cinco minutos en su extremadamente ocupada agenda para compartir con la prensa rusa la noticia largamente esperada y, de paso, poner los puntos sobre las íes, ya que alrededor del proyecto de la resolución han circulado muchos rumores.

Según Lavrov, Rusia y Estados Unidos han pactado dos documentos. El primero es el proyecto de decisión de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) en La Haya respecto a la puesta bajo control internacional de las reservas de sustancias químicas de Siria y por otro, la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU a favor de esta decisión. El primer documento será enviado a la OPAQ próximamente, declaraba el ministro ruso, añadiendo que Moscú y Washington tienen en cuenta que la votación para la resolución de la OPAQ se celebrará antes de que el Consejo de Seguridad redacte su resolución.

Lo que más interesaba a la prensa era saber si habrá mención en la resolución del capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas, que permite el uso de la fuerza y la introducción de sanciones. “La resolución que presentaremos ante los otros miembros del Consejo de Seguridad se mantiene estrictamente en la lógica de los acuerdos de Ginebra y en el marco de las acciones para el desmantelamiento de las armas químicas en Siria. No prevé ninguna acción contenida en el capítulo VII de la Carta de la ONU”,  aseguraba Lavrov.

El ministro ruso se detuvo en algunos detalles del proyecto, que “pone de manifiesto la importancia de confiar en las aptitudes profesionales de los expertos de la OPAQ y llama al Secretario General de la ONU a ofrecer cualquier ayuda necesaria a estos expertos en su trabajo”.

En la resolución del Consejo de Seguridad se enumeran las obligaciones que Siria debe cumplir como miembro de la Convención sobre la Prohibición de las Armas Químicas. En caso de incumplimiento por parte del gobierno sirio o de las fuerzas de la oposición de los acuerdos alcanzados, será el Consejo de Seguridad el que estudie la cuestión. Lo cual significa que cualquier acción militar contra Siria deberá ser aprobada por una resolución adicional del Consejo de Seguridad. Lavrov añade que las infracciones cometidas por Siria deberán ser demostradas al 100%.

En general, Serguéi Lavrov se declara satisfecho con el trabajo realizado. “Estoy satisfecho, - declaraba el ministro a la prensa. – Espero que la iniciativa ruso-estadounidense, que ya ha recibido un amplio apoyo, sea apoyada en la práctica por la OPAQ y por el Consejo de Seguridad de la ONU”.

Por su parte, Kerry opina que el documento preparado es un “avance histórico”. Aunque en su pequeña rueda de prensa tras la asamblea del Grupo 5+1, formado por los estados que median en el conflicto alrededor del programa nuclear de Irán, declaró que el texto del documento todavía deberá modificarse en el Consejo de Seguridad. “Por ahora hemos acordado una resolución y ahora debemos terminar el trabajo”, declara el secretario de Estado.

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Dos horas después, los miembros del Consejo de Seguridad se reunieron en una consulta extraordinaria. Paralelamente, en una asamblea en La Haya el comité ejecutivo de la OPAQ revisaba la correspondiente resolución sobre el control del arsenal químico sirio. Según comenta Vitali Churkin, embajador ruso ante la ONU, el Consejo de Seguridad podría votar una resolución el mismo viernes si existe una decisión del comité ejecutivo de la OPAQ. “Según los procedimientos establecidos, el comité ejecutivo de la OPAQ tiene un plazo de 24 horas para tomar una decisión, - informa Churkin. – Si esto sucede en La Haya la tarde del viernes, es decir, a las 15:00-16:00 horas en Nueva York, nosotros podremos votar a las 20:00 horas”. Es decir, alrededor de las 4:00 horas del sábado en Moscú.

Parece ser que, en cuanto a la cuestión siria, Rusia y Estados Unidos han conseguido dejar a un lado los estereotipos negativos y la sospecha mutua de los tiempos de la Guerra Fría. Si logran llevar a cabo el desmantelamiento del arsenal químico de Siria y obligar al gobierno y a la oposición a sentarse a la mesa de negociaciones en Ginebra, este podría ser el principio de una búsqueda conjunta de soluciones mutuamente provechosas para otros graves problemas mundiales.