¿Cuándo se logrará destruir las armas químicas en Siria?

La experiencia de Siria se podrá aplicar a otros países. Fuente: ITAR-TASS

La experiencia de Siria se podrá aplicar a otros países. Fuente: ITAR-TASS

Rusia y Estados Unidos han anunciado los resultados de la reunión que han mantenido en Ginebra el ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, y el secretario de Estado de los Estados Unidos, John Kerry, para analizar la situación en Siria.

El presidente Barack Obama, en un discurso a la nación, informó que ha habido un progreso y que las consultas diplomáticas deben continuar. Lavrov calificó la reunión de “excelente”: en ella se ha acordado eliminar las armas químicas de Damasco “lo antes posible”, los documentos correspondientes sean  “redactados de forma profesional” y se ha dejado a un lado toda “retórica innecesaria”. John Kerry incluso menciona una fecha concreta. “Nuestro objetivo es terminar el trabajo a mediados de 2014, - declaraba este. – Las instalaciones de producción de armas químicas deberían ser eliminadas a principios de noviembre”. Aunque es cierto que esto no será tarea fácil.

Por ahora no se ha informado dónde se almacenan estas armas ni en de qué modo: en proyectiles de artillería, en cabezas de sistemas de misiles Grad o en misiles tácticos o de operaciones, en tanques o en dispositivos de rociado instalados bajo las alas de los bombarderos. Habrá que llevar a cabo una investigación al respecto, y eso lleva tiempo.

Otro problema más: Siria ha accedido a entregar sus armas químicas bajo control internacional, ¿pero quién se encargará de ello y cómo lo hará? ¿Rusia, Estados Unidos, los países de la OTAN, los países árabes, China? ¿Está dispuesta la comunidad internacional, llena de opiniones y posturas distintas, y en ocasiones enfrentadas, sobre una guerra civil o una guerra santa en Siria, a alcanzar algún tipo de acuerdo?

Y aún más: pongamos por caso que todos se ponen de acuerdo (y esto tardará bastante tiempo). Se consigue poner bajo control el armamento químico sirio. Para poder acabar con él habrá que construir las instalaciones adecuadas. Hundirlas bajo el océano, quemarlas o llevarlas a algún lugar donde haya instalaciones y experiencia de reciclaje de estas sustancias es prácticamente imposible. Es algo muy peligroso, y en tiempos de guerra es una locura.

En opinión de Aleksánder Gorbovski, experto de la Cruz Roja de Rusia, miembro del consejo científico internacional sobre hundimiento de armas químicas y del Consejo Científico Internacional para la Seguridad Química, lo primero que Siria debe tras acceder a entregar sus armas químicas es firmar una Convención de Prohibición de Armas Químicas y, según los procedimientos existentes, entregar todas las sustancias químicas de uso militar a la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ). Esta organización se hará responsable de la conservación de estas armas y de su posterior reciclaje.

Otro experto, el antiguo ministro de Industria Militar ruso, exdirector general de la Agencia Rusa de Municiones, Zinovi Pak, se muestra de acuerdo con Gorbovski. El resultado final de la entrega de las armas químicas sirias bajo control internacional será la confirmación de que todo el armamento ha sido identificado y declarado, comenta Pak. “Si cuando esto acabe sigue existiendo la menor sospecha de la existencia de armas químicas en el país, esto llevará a una discusión eterna y habrá nuevas amenazas”, - advierte el experto.

“Será un proceso muy largo. Pero si este proceso detiene realmente los asesinatos masivos en ambas partes, daremos gracias a Dios. Esta podría ser la primeva vez que las armas químicas juegan un papel positivo en la regulación de un conflicto militar”, - declara Pak.

Zinovi Pak hace especial hincapié en que todo el trabajo debería realizarse bajo la jurisdicción de la OPAQ. “Hoy en día no existe otro mecanismo capaz y no hay tiempo para crear uno nuevo”. Según Pak, los inspectores de la OPAQ pueden examinar cualquier tipo de instalación militar alegando la sospecha de la presencia de armas químicas en ellas. “Se deberá demostrar que no existen armas químicas. Y todo esto lleva tiempo”, - considera el antiguo ministro ruso.

Los acuerdos entre Rusia y Estados Unidos sobre el desarme químico de Siria tienen una peculiaridad más. Se trata de la creación de un precedente según el cual la experiencia de Damasco se puede aplicar a otras “capitales difíciles de convencer”. El guion, según proponen algunos expertos, puede ser el siguiente. En primer lugar, en un estado en el que existen armas de destrucción masiva (químicas o nucleares), se crea el caos con ayuda de fuerzas de oposición, internas o externas; después ese caos desencadena una guerra civil. Se crea una coalición dispuesta, con el pretexto de salvar a la población del dictador local, a organizar una operación militar en misión humanitaria con el objetivo de liberar al país de sus reservas de armas de destrucción masiva y, al mismo tiempo, derrocar su incómodo régimen. Y mediante una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, o incluso sin ella, tal y como sucedió en 2003 en Irak, dicha operación militar se lleva a cabo.

En Siria ha ocurrido algo similar. Pero está Irán, del que se sospecha que sigue trabajando en la creación de armas nucleares. También está Pakistán, donde los terroristas de Al-Qaeda cada vez están más cerca de las armas nucleares. Existe el problema de Corea del Norte con su trabajo en la creación de misiles nucleares y, según algunas estimaciones, con reservas de sustancias químicas de uso militar (de hecho, es uno de los pocos países que no firmaron la Convención para la Prohibición de Armas Químicas y su destrucción). De modo que el precedente sirio podría tener grandes perspectivas.

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