La ONU se prepara para abordar una agenda global para el desarrollo

Fuente: Getty images / Fotobank

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El 17 de septiembre John Ashe inaugura el 68º periodo de sesiones de la Asamblea General de la ONU. Este diplomático enérgico y elocuente que durante mucho tiempo representó a Antigua y Barbuda en la ONU, promete ahora contribuir en lo posible al funcionamiento del principal órgano de deliberación y toma de decisiones de esta organización mundial.

La Asamblea General tendrá que estudiar y, a ser posible, solucionar 160 cuestiones que van desde la regulación de conflictos regionales y problemas de desarme nuclear hasta el regreso de los valores culturales que se han perdido.

Según Ashe, su tarea principal es la creación de una agenda global de desarrollo a partir de 2015 que fomente la relación entre el ser humano y la naturaleza. El nuevo director de la Asamblea asegura que este será quizás el proyecto de mayor valentía y alcance que la ONU ha emprendido nunca.              

No es ningún secreto que la sala de la Asamblea General en el East River de Nueva York se convertirá durante la discusión política que se celebra del 24 de septiembre al 1 de octubre en el escenario de caldeados debates.

Se espera que en ella participen los presidentes de 70 países, así como 42 vicepresidentes y primeros ministros. Ashe espera poder reunir bajo el estandarte de la paz si no a todos, al menos a la mayoría de los miembros de la ONU.

La cuestión prioritaria de la sesión será la ampliación del potencial de la ONU no sólo en la respuesta colectiva a las amenazas actuales, sino también en su prevención. La urgencia de esta tarea es mayor debido a que la cantidad de lugares en conflicto en el planeta no disminuye.

Posiblemente, la situación en Oriente Próximo figure en el centro de atención de la sesión, en primer lugar Siria, donde los violentos enfrentamientos entre el gobierno y los insurgentes de distintos lugares del país continúan después de dos años y medio. Según la última información de la ONU, durante ese tiempo han muerto en el país más de 110.000 personas y el número de refugiados sirios asciende a 2 millones.

Teniendo en cuenta la magnitud de la discrepancia entre Rusia y Estados Unidos respecto a la solución de la crisis siria, es perfectamente probable que este tema se discuta en un encuentro ministerial especial que celebrará el Consejo de Seguridad.

Según una fuente de Rusia Hoy en la misión de Rusia de la ONU, esta reunión podría ser el preludio de la conferencia de paz Ginebra-2 sobre Siria, que se espera desde mayo. Moscú considera que no existe ninguna justificación para una posible intervención militar en Siria, y que la comunidad internacional no debe decidir qué gobierno debe estar al frente de ningún país.

Si se presentan a Rusia pruebas concluyentes sobre quién llevó a cabo el ataque con armas químicas en Siria, esta adoptará unas medidas consecuentes según sus principios, declaraba Putin. Estas medidas partirán de la idea de que “el uso de armas de destrucción masiva es un crimen”. 

“Lo único que nos convencerá es una investigación en profundidad de la cuestión y la existencia de pruebas que evidencien y demuestren qué tipo de armas se utilizaron y quién es responsable. Si se dan estas circunstancias, nosotros estaremos dispuestos a actuar del modo más decisivo y contundente posible”, subrayaba el presidente de Rusia.

Cualquier prueba existente deberá ser presentada en el Consejo de Seguridad de la ONU. “No deberán estar basadas en ningún tipo de rumor, ni en información recibida por los servicios especiales como resultado de cualquier escucha o conversación, etc.”, aclaraba Putin, ya que incluso en Estados Unidos algunos expertos no descartan que la oposición siria haya organizado una provocación “intentando dar razones a sus protectores para una intervención militar”.

El Kremlin y el Ministerio ruso de Asuntos Exteriores han repetido sin cesar que Rusia no defiende al presidente de Siria, Bachar el Asad, sino “las normas y los principios del derecho internacional, del orden mundial actual”, que obliga a solucionar cualquier cuestión relacionada con el uso de la fuerza exclusivamente a través del Consejo de Seguridad de la ONU. En el caso contrario “surge el peligro de que estas soluciones no legales puedan llevarse a cabo contra cualquiera y bajo cualquier pretexto”, declara Putin.

Mijaíl Marguélov, representante especial del presidente de la Federación Rusa en Oriente Próximo y presidente del comité del Consejo de Seguridad para los asuntos internacionales, que formará parte como de costumbre de la delegación rusa en la Asamblea General, está de acuerdo con Putin. “En su momento, una mentira sobre la presencia de armas de destrucción masiva en los arsenales de Saddam Hussein sirvió como excusa para la operación militar americana en Irak. Ahora, con los mismos inconsistentes fundamentos, se está preparando una operación de tres meses contra Siria. Y además, incumpliendo las normas del derecho internacional. Y la política exterior rusa se limita a cumplir con una ley según la cual las acciones militares sin el consentimiento del Consejo de Seguridad de la ONU son inadmisibles, comenta el senador. En la historia reciente no han ninguna intervención militar por parte de Estados Unidos, ya sea Irak o Afganistán, que haya llevado a estos países ni a la paz ni a la democracia”.

En la próxima sesión de la Asamblea General, el ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, presentará la opinión rusa respecto a la solución de los problemas internacionales vigentes. Se espera que en su intervención ante los 193 países miembros de la ONU Lavrov haga hincapié en que ningún político en su sano juicio o experto en el ámbito de las relaciones internacionales querría tirar la ONU a la basura. Y la alusión al hecho de que la ONU es una institución de una época pasada, incapaz de responder de forma eficaz a las amenazas actuales, tiene un único objetivo: desatar las manos a aquellos que desean llevar a cabo una política mundial según su propio patrón, sin prestar atención a la opinión de los demás. “Es precisamente por ello que el tranquilo y armonioso trabajo de la ONU como la mayor superficie para el diálogo es una ‘vacuna’ a largo plazo contra el ‘virus de la anarquía’ en las relaciones internacionales”, - opina el ministro. 

En general, el 68 periodo de sesiones de la Asamblea General se presenta más tenso que nunca. Lo principal es que sus resultados, según promete Ashe y desean todas las partes interesadas en la rápida solución del conflicto sirio, sean significativos. 

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