Los videojuegos españoles exploran el mercado ruso

Rusia es el primer país de Europa, Asia y Oriente Medio en términos de usuarios de videojuegos. Fuente: Photoshot / Vostock-Photo

Rusia es el primer país de Europa, Asia y Oriente Medio en términos de usuarios de videojuegos. Fuente: Photoshot / Vostock-Photo

Los casi 70 millones de usuarios de internet en Rusia y el potencial que tiene la red en el país son un gran aliciente para las empresas del sector. El país cuenta con unos 38 millones de jugadores.

Una quincena de empresas del mundo de la animación y videojuegos viajaron a Moscú este verano con la intención de abrir mercado en el país euroasiático. Porque a sus muchos millones de usuarios de internet se les irán uniendo, en los próximos años, otros muchos rusos que todavía tiene un perfil de conexión a Internet bajo. 

Hacia ellos, a los cerca de 70 millones de internautas, miran la Federación Española de Asociaciones de Productoras de Animación (DIBOOS) y la asociación Desarrollo Español de Videojuegos (DEV) que, junto con el Instituto de Comercio Exterior (ICEX), quieren incrementar la presencia del sector fuera de España. 

Para este sector, además de las pantallas de televisión y videoconsolas tradicionales, los teléfonos inteligentes –con sus aplicaciones y juegos- y los portales y redes de comunicación social representan una oportunidad de negocio en nuevos formatos. 

Según el ICEX, en lo que respecta a los videojuegos, Rusia es el primer país del área EMEA (Europa, Oriente Medio y África) en términos de usuarios con un mercado de 38 millones de jugadores. Además, según el organismo de comercio, las expectativas de crecimiento son muy grandes, sobre todo para los juegos orientados al uso en dispositivos móviles, tabletas o a través de internet. 

Para Víctor Ruiz, Ceo de FX Interactive y vicepresidente la asociación de Desarrollo Español de Videojuegos (DEV), uno de los alicientes era establecer contacto con mail.ru, el principal buscador y correo del país, una empresa que cuenta con más de 40 millones de usuarios que juegan en sus redes. 

No obstante, la gigantesca dimensión de la empresa rusa es también para él lo que le hace ver las dificultades de firmar con ellos. De ahí que no minusvalorase sus contactos con otras compañías más pequeñas. “Nuestro interés allí es conseguir mostrar nuestro producto. Tenemos muy buenos juegos, pero si el público ruso no los conoce, no sirven de nada”, apunta Ruiz. Respecto al mercado, el directivo de DEV no ve dificultades culturales o de lenguaje: “El tipo de producto que consumen es muy occidental. Sólo hay que localizar; no hace falta adaptarlo, ni pintar las caras, como hacemos en Japón o China”, afirma. 

“Importa llegar a ellos y ahí son fundamentales los intermediarios, que te conectan hasta con 40 televisiones.

Son accesibles, proactivos, la clase media cada vez es más grande y cada vez hay más libertad política. Es más, allí, las empresas de animación más vanguardistas y atrevidas son las que más podrían tener alguna pega con sus contenidos”, señala Pierre Nothman, productor ejecutivo de la empresa de animación Tomavistas, y parte de la comitiva de empresarios que viajaron a Moscú. 

Primeros frutos 

“Una coproducción con una empresa rusa para la producción y el lanzamiento de una serie de animación y su producto derivado, ofertas para vender dos películas y dos series con una televisión, acuerdos de publicación de al menos dos o tres productos, la posibilidad de acuerdos de venta de tecnología y la venta de una de las series del catálogo a una plataforma de vídeo bajo demanda que cubre todo el territorio ruso más países ex soviéticos...”, son algunos de los logros que resume Miguel Rodríguez, responsable del evento en Moscú.