“Yo fui testigo del golpe militar en Chile”

Protesta en Santiago contra una película sobre Augusto Pinochet. Fuente: ITAR-TASS

Protesta en Santiago contra una película sobre Augusto Pinochet. Fuente: ITAR-TASS

Manuel Pincheira tiene un vínculo largo con Rusia: en los años 60 estudió economía en la URSS y regresó a Chile para trabajar como funcionario en el gobierno de Salvador Allende. El 11 de septiembre de 1973 vio como las Fuerzas Armadas, encabezadas por Augusto Pinochet, ponían fin a una larga tradición democrática y derrocaban al mandatario. En 1975 volvió a Moscú, donde reside desde entonces. En conversación con Rusia Hoy recuerda como vivió aquellos dramáticos momentos.

Manuel Pincheira vive en la capital de Rusia desde hace casi 40 años. Pero esto no es una casualidad: justamente hace cuatro décadas, el 11 de septiembre de 1973, vio con horror el golpe de Estado que puso fin al gobierno de la Unidad Popular, liderado por el presidente Salvador Allende, e instauró una dictadura que duró 17 años. Chile, su país, comenzaba a desgarrarse de manera sangrienta y terrible ante sus propios ojos. 

A la cabeza de la asonada estaba ni más ni menos que el Comandante en Jefe del Ejército, Augusto Pinochet, en quien Allende confiaba plenamente.

Pincheira sobrevivió a la persecución y las matanzas pinochetistas, partiendo al exilio. Después de residir en Austria y Bulgaria, llega a la Unión Soviética en 1975. Pero no era un “recién llegado” a tierras soviéticas…

Un economista formado en la URSS

Temuco, sur de Chile. 1963. Pincheira lee el semanario El Siglo, medio de comunicación oficial del Partido Comunista, en cuyas juventudes milita. Le llama la atención un aviso sobre becas para estudios universitarios en la URSS. Joven, lleno de curiosidad y con el empuje propio de su edad, no lo piensa dos veces. Quiere conocer la alma mater del comunismo mundial.

Leonid Brézhnev esta a cargo de la nación en el momento en que Pincheira cumple su sueño y se matricula en la Universidad Rusa de la Amistad de los Pueblos para seguir cursando la carrera de economía. Posteriormente, realiza estudios de doctorado en la Universidad Estatal de Moscú Lomonósov. 

En 1971 regresa a Chile, se convierte en funcionario del Ministerio de Economía y luego en el de Hacienda, hasta que Pinochet y los militares entran en escena y cambian para siempre la historia del país. 

El 11 de septiembre de 2013, cuarenta años después del golpe militar y en conversación exclusiva con Rusia Hoy, el actual director del centro cultural “Salvador Allende” de Moscú, recuerda las horas más dramáticas que vivió Chile en el siglo pasado, y cuyas consecuencias persisten actualmente. 

11 de septiembre de 1973 

Son las 8:15 de la mañana. Como cada día, Manuel Pincheira, funcionario del Ministerio de Hacienda del gobierno de Salvador Allende va a su trabajo, ubicado a no más de 100 metros del palacio de La Moneda, donde se encuentran el presidente y sus funcionarios cercanos. 

Camina por el centro de Santiago. Poco antes, la ciudad le ve emerger desde el Metro Universidad de Chile, estación llamada así por su cercanía a la casa central del principal centro de estudios superiores del país. 

 

Cartel que anuncia un acto de homenaje a Salvador Allende en Moscú

Muy, muy cerca, la estatua del humanista latinoamericano Andrés Bello, primer rector de la universidad, aparece inerte, inmune, casi ajena al extraño clima que se vive en la capital chilena. 

Pincheira avanza por las calles, preocupado. Si bien el ambiente está “enrarecido” desde hace meses, advierte movimientos extraños, inesperados. Su intuición le dice que algo imprevisto sucederá. Camina frente a la entrada de La Moneda y constata que hay demasiados militares y policías. Intuye algo, pero no los horrorosos momentos que le tocará vivir. 

Tiempo de “intuiciones” 

En 1973 el Ministerio de Hacienda estaba ubicado en calle Teatinos 120. Se encontraba –aún hoy- a unos 100 metros al lado izquierdo del palacio de La Moneda. En el momento del golpe de Estado, la cartera tenía más de 150 años de historia y era un lugar privilegiado para admirar la magnificencia arquitectónica de la casa de gobierno, obra del arquitecto italiano Joaquín Toesca, quien llevó a cabo su obra por instrucciones del gobierno español que regía Chile. 

Era una hermosa “vista”, pero Pincheira no contemplaría visiones “hermosas” aquel 11 de septiembre. 

Poco a poco, el personal uniformado comenzó a irrumpir en las inmediaciones de La Moneda. Cada vez, más y más. Amenazantes, furiosos, casi obsesionados. Cualquiera podría advertir que tenían instrucciones de algo. Pero, ¿qué? 

Pincheira suma una serie de hechos casi obvios. Vislumbrar lo que viene: un golpe de Estado. Cerrar los ojos era imposible. El asesinato del edecán naval de Allende, el comandante Arturo Araya Peeters, registrado en julio de 1973,  por parte de militantes del grupo de ultraderecha “Patria y Libertad”, era sólo una muestra de la violencia que estaba llegando. 

Llegaba el fin

Cuando comenzó el bombardeo aéreo al palacio de La Moneda, pocas horas después, Pincheira y sus colegas no podían más que mirar agazapados por las ventanas, ante el temor de que personal militar disparara en su contra. Desde aquel emplazamiento, vio como se registraba el golpe de Estado en Chile. “Sentí dolor e impotencia”, cuenta a Rusia Hoy. “Por no poder hacer nada”. 

En aquellos momentos, ignoraba el destino del presidente Allende, quien había tomado una decisión drástica: perecer en La Moneda antes que ceder a la irrupción de los golpistas. 

Con el paso de las horas, Pincheira pudo ver –oculto en la sospechosa oscuridad de las ventanas del Ministerio de Hacienda- como los colaboradores de Allende salían de La Moneda “portando pañuelos blancos”: era la rendición. 

Del presidente Allende poco se sabía. La Historia parecía envuelta en la humareda que emanaba del bombardeado palacio de La Moneda.