Pasiones rusas en el Mundial de Tango de Buenos Aires

En el recién concluido Mundial de Tango 2013, Dmitri Vasin y Esmer Omerova ocuparon el quinto lugar en categoría 'Tango Escenario'. En total, este año en Buenos Aires compitieron cuatro parejas rusas. Dos de ellas llegaron a la etapa final, pero las cuatro se encargaron de dejar en alto el nombre de su país.

 

Fuente: Nicolás Foong

Dmitri y Esmer son moscovitas y han llegado al Mundial en calidad de campeones de Rusia,  subsede estrenada este mismo año. Son bailarines profesionales, que se dedicaron al tango después del ballroom. Actualmente son profesores en GallaDance, una prestigiosa red de escuelas de danza que cuenta con 11 sucursales en siete ciudades, desde el Báltico hasta Siberia Oeste. En la edición anterior del Mundial Dmitri también ocupó el quinto puesto. Se inició en el tango en  2007, de la mano de Sebastián Arce y Mariana Montes. 

La carrera de Esmer, su encantadora compañera, empezó con ballroom a los cinco años, y antes de dedicarse al tango, practicó otros bailes latinos. “Exhalamos y nos pusimos a bailar. En realidad, no pensábamos en el jurado, nos concentramos en nosotros mismos. Y, sabes, eso es lo más importante en el tango. Sobre todo, cuando uno tiene entre tus brazos a la chica más hermosa de este planeta. La cabeza se desconecta y por tres minutos te disuelves en la música y en la mujer, que también baila solo para ti. Es una sensación única”, cuenta Dmitri sobre su experiencia en el escenario de Lunapark, el último día de la competencia. 

Ruslán Takhirov y Natalia Atepáeva también son de Moscú y también resaltan el componente pasional del tango. A pesar de haber ocupado el puesto 28º (entre las 40 parejas que llegaron a las finales en categoría “Tango de Pista”), se ven felices y orgullosos por haber llegado tan alto, acompañados de tantos bailarines de muchísimo nivel. Natalia aprovechó la entrevista con Rusia Hoy para referirse a los organizadores del Mundial:  

“Quiero agradecer la labor realizada por nuestros anfitriones argentinos. Todo está muy bien organizado: la ambientación de los interiores es hermosa, el personal ha sido atento y eficiente, los tiempos han sido óptimos, en resumen, todo funcionaba como un reloj. Da gusto bailar en estas condiciones.” 

Vera Gógoleva y Alexander Frolov han sido Campeones de Rusia de este año en la categoría “Tango de Pista”. Bailan juntos desde hace poco, pero ya se han ganado un gran reconocimiento en la comunidad tanguera del país eslavo. Los dos son profesores en prestigiosas academias. 

Vladislav Kovalenko y Olesia Grigórieva son la pareja “senior” que no ha tenido puntaje para acceder a las semifinales, pero fue destacada por su carisma y estilo. Es un matrimonio que llegó al tango… desde la lucha. Vladislav es entrenador de sambo (lucha rusa), y Olesia, cinturón negro de taekwondo. Un día decidieron “cambiar unos ganchos por los otros”. Vladislav bromea y comenta que “el tango es la misma lucha, pero con música”. 

Actualmente el tango sigue gozando de gran popularidad en Rusia, algo que empezó en el 2005. Según explica Ruslán Takhirov, “hay mucha demanda social, porque vivimos demasiado solos y estresados, mientras el tango proporciona instancias de acercamiento entre las personas.”  En Moscú, en distintos clubes, hay milongas todos los días. Algunas – sobre todo festivaleras - juntan hasta 300 personas en una noche. La entrada promedio es de 7 dólares. 

Por su parte, el precio de las clases oscila entre los 11 y 160 dólares, de modo que se puede decir que el tango no es un pasatiempo barato. Quizás a esto se debe “el lado oscuro” del amor por el baile. Muchas personas buscan lucirse: “Es como si dijeran, - miren mis zapatos, mi vestido y el revoleo que puedo hacer con las piernas – explica Natalia Atepáeva. - Mientras tanto, no es raro que la gente se empuje en la pista. Además, la cosa se complica, porque suele haber más mujeres que hombres, y si no tienes un compañero de baile “fijo”, te arriesgas a pasar la noche sentada, escuchando música.  La diferencia con una milonga de Buenos Aires es esta: acá el ambiente es mucho más relajado y cordial…y hay más hombres”. 

Dana Frigoli, conocida en el mundo del tango como artista multifacética y creadora de la famosa escuela “DNI-Tango”, ha sido miembro del jurado. Dana insiste en la importancia del desarrollo de un estilo propio, que a partir de la subjetividad del bailarín genera este “qué sé yo” del tango. A la hora de evaluar, el criterio clave que ha utilizado fue el “componente pasional”. 

Tango argentino al estilo ruso

“Desde el punto de vista técnico, todas las parejas rusas estuvieron bien. Pero les cuesta exteriorizar emociones. Mi puntuación iba más que nada para los participantes, que mostraran un dar y recibir, un feeling, una cosa de pasiones… Ruslán Takhirov y Natalia Atepáeva así lo hicieron”. 

Dana viaja a Rusia dos veces al año a enseñar, porque la escuela “Edissa” de San Petersburgo está asociada con “DNI-Tango”. A su vez, hay rusos que llegan a Buenos Aires y toman clases en “DNI-Tango”. 

“Me encanta trabajar con ellos, - confiesa Dana, - Son muy prolijos a la directiva, dedicados, con mucha disciplina de trabajo. Y muy divertidos, cuando se relajan. Tal vez, es algo que les falta”.