“EE UU y la UE tratan de mantener su antigua superioridad con una zona de libre comercio”

Los líderes del G8 en Irlanda del Norte, (de izquierda a derecha): Shinzo Abe, primer ministro de Japón; Angela Merkel, canciller de Alemania; Vladímir Putin, presidente de Rusia; David Cameron, primer ministro británico y Barack Obama, presidente de los EE UU. Fuente: AP

Los líderes del G8 en Irlanda del Norte, (de izquierda a derecha): Shinzo Abe, primer ministro de Japón; Angela Merkel, canciller de Alemania; Vladímir Putin, presidente de Rusia; David Cameron, primer ministro británico y Barack Obama, presidente de los EE UU. Fuente: AP

Washington y Bruselas están estudiando vías para la creación de zonas de libre comercio. Analistas rusos señalan que de este modo Estados Unidos, del mismo modo que Europa Occidental, intentan cerrar una unión no sólo comercial, sino también política para protegerse de la expansión de China.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció en su discurso sobre el estado de la Unión, del pasado febrero dos proyectos comerciales internacionales a gran escala: uno transpacífico y otro transatlántico.

El más ambicioso de estos dos proyectos podría ser la Asociación Transatlántica. Hay que mencionar que la primera en proponer esta idea fue la canciller alemana Angela Merkel. Ya en la primavera de 2007 Berlín presentó un paquete de propuestas sobre la armonización de la legislación de la UE y Estados Unidos en los ámbitos económico y comercial. Sin embargo, durante el gobierno de George Bush el país norteamericano se tomó a sí mismo por un líder mundial que no necesitaba demasiado de sus aliados. Han tenido que pasar seis años para que Washington se convenciera de la idea propuesta por Merkel.

Los observadores señalan que si las negociaciones con los 27 estados miembros de la UE finalizan con éxito, los Estados Unidos, del mismo modo que Europa Occidental, podrán protegerse de la expansión de China en el comercio mundial. Es cierto que las negociaciones no serán sencillas, y alcanzar acuerdos con la UE no será cosa de dos días.

El redactor jefe de la revista Rusia en la política global y presidente de la mesa del Consejo de Política exterior y Defensa, Fiódor Lukiánov, aclara que “los Estados Unidos iniciaron la creación de la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión” debido a que el debilitamiento de su influencia en el mundo se está haciendo patente.

En opinión del experto, la nueva asociación incluirá también a los miembros del tratado TLCAN: México y Canadá. En caso de que alcancen el éxito esta será una potencia que podrá imponer sus normas al resto de participantes de la economía mundial, en especial a China: “Occidente está muy preocupado por el desplazamiento de toda la producción a Asia. Para estos países es importante recuperar puestos de trabajo”.

Los analistas, sin embargo, coinciden en que la asociación no sólo está motivada por un incentivo económico. “Ante todo, la creación de la asociación es un intento por parte de Europa y Estados Unidos de volver a ocupar sus antiguas posiciones de superioridad, - opina Lukiánov. – Ahora tienen serios competidores en los países del Sudeste Asiático, especialmente en China”.

De hecho, algunos expertos muestran sus dudas respecto a que la colaboración entre la UE y EE UU genere beneficios económicos. “En muchos ámbitos, como la energía eléctrica, la industria del automóvil, la industria ligera y parte de la agricultura, Estados Unidos y la UE no sólo compiten con China, sino también entre ellos”, recuerda Dmitri Abzálov, politólogo y vicepresidente del Centro de Comunicaciones Estratégicas.

El politólogo asegura que los mecanismos del libre comercio son débiles. En un contexto de crisis todos los países levantan ciertas barreras para sus competidores. Ni Washington ni Bruselas llevarán al altar ningún tipo de integración de los puestos de trabajo de sus propias economías.

Lukiánov también opina que en el camino de la colaboración existen innumerables problemas. “Estados Unidos y la UE tienen muchas diferencias. Sirva como ejemplo sus opiniones sobre los alimentos transgénicos. En EE UU son la norma, mientras que en Europa están prohibidos, ¿cómo solucionarán esto entonces?”.

La mayoría de los expertos aseguran que si aparece una zona de libre comercio, la igualdad de derechos será sólo teórica. “Europa tendrá que subordinarse. La cuestión de la industrialización basada en la energía barata estadounidense se resolverá sola. La base de la producción se concentrará en Norteamérica, - considera Lukiánov. – Y a Europa no le quedará más que volver a echar mano de la economía del sector servicios, el único sector que sigue desarrollándose”.

El director de la sección de estudios orientales de la Universidad Nacional de Investigación de la Escuela Superior de Economía, Alexéi Máslov, no duda que la iniciativa de Washington y Bruselas se ha convertido en una reacción simétrica al idéntico llamamiento de China a sus países vecinos. Máslov recuerda que Pekín lleva cuatro años instando a la creación de varias zonas de libre comercio, en primer lugar con los países del Sudeste Asiático.   

“En la actualidad los países del Sudeste Asiático son en conjunto uno de los principales socios comerciales de China. Si se retiran todas las aduanas y se crean ciertas condiciones especiales para el comercio, esta será una de las regiones comerciales más importantes del mundo”, declaraba Máslov al periódico Vzgliad.

Lo más peligroso para los Estados Unidos sería el cumplimiento de otra propuesta de Pekín: la de la creación del eje comercial China – Corea – Japón. Pekín ha propuesto en numerosas ocasiones la retirada de las barreras aduaneras entre las repúblicas de Asia Central.

El experto aclara que en esta situación Washington tendría que actuar eficazmente. Si se realiza uno de estos proyectos, se conseguirá crear la mayor zona comercial del mundo, lo que debilitaría radicalmente la influencia de los Estados Unidos en estas regiones. 

Artículo publicado originalmente en ruso en Vzgliad.