La asociación entre Rusia e Italia continúa a pesar de la salida de Berlusconi

Mario Mouro, ministro italiano de Defensa (a la izquierda), junto con su homólogo ruso, Serguéi Shoigú. Serguéi Lavrov (en el centro) y Emma Bonino, ministros de Exteriores de Rusia e Italia, respectivamente. Fuente: AP.

Mario Mouro, ministro italiano de Defensa (a la izquierda), junto con su homólogo ruso, Serguéi Shoigú. Serguéi Lavrov (en el centro) y Emma Bonino, ministros de Exteriores de Rusia e Italia, respectivamente. Fuente: AP.

El pasado 6 de agosto tuvo lugar en Roma una reunión ruso-italiana en formato 2 +2, con la participación de ministros de Asuntos Exteriores y Defensa. Las negociaciones han demostrado que, a pesar de haber terminado la era de las relaciones especiales, definida por la amistad personal entre Vladímir Putin y Silvio Berlusconi, a Moscú y Roma les quedan todavía muchas cosas en común. No obstante, la cooperación técnico-militar será mucho más modesta.

Antes de la visita de la delegación rusa, los medios de comunicación italianos recordaron que la Federación de Rusia sólo utiliza el formato 2 +2 con sus socios estratégicos, y que el acuerdo para celebrar reuniones de este tipo con los italianos se había alcanzado en 2009, durante la presidencia de Silvio Berlusconi. Sin embargo, Moscú dio a entender que está dispuesto a mantener un contacto completo con el nuevo gobierno en Italia, dirigido por Enrico Letta.

Incluso antes de las conversaciones, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia ya había constatado que, en muchos temas de actualidad (la cuestión nuclear iraní, el proceso de paz en Oriente Próximo, la situación en Afganistán), la posición de Rusia e Italia era, si no la misma, cercana.

Entre varios ejemplos recientes de este tipo de similitudes, está la declaración de la ministra italiana de Relaciones Exteriores, Emma Bonino, sobre el hecho de que el embargo de la UE sobre los suministros de armas a Siria no debería revertir por lo menos hasta la segunda conferencia internacional en Ginebra. Ayer subrayó que "hasta Ginebra 2, a pesar de todos los obstáculos, debe seguir en pie."

Según el diario Kommersant, en Roma los ministros han debatido principalmente tres temas, y en los tres los posicionamientos han sido bastante similares. En primer lugar, se habló sobre el futuro de Afganistán tras la retirada de la coalición de fuerzas internacionales. Los ministros coincidieron en que esto podría afectar a la seguridad de la toda Asia Central. Bonino resumió el debate con claridad: “Afganistán no se puede dejar a su suerte”.

En segundo lugar, se habló sobre la cooperación entre Rusia y la OTAN, cuyo potencial, a todas luces, no se explota todavía completamente. 

Y la tercera cuestión trató sobre el desarme, la no proliferación y la seguridad. Aquí, la representación rusa, en referencia a varios estudios y cálculos, intentó convencer a sus interlocutores de que “un sistema conjunto con Europa de defensa antimisiles sería eficaz”.

Para la delegación del Ministerio de Defensa ruso, que además del ministro Shoigú incluyó a dos de sus adjuntos (Anatoli Antónov, supervisor de operaciones internacionales, y el responsable de armamento, Yuri Borísov), era primordial discutir las perspectivas de la cooperación técnico-militar entre ambos países.

Los italianos estaban interesados en conocer las intenciones de la nueva dirección del Ministerio de Defensa ruso en relación a la posible adquisición de vehículos blindados Iveco-LMV65

El exministro de Defensa, Anatoli Serdiúkov, tenía previsto comprar 1.775 unidades en una primera fase y, posteriormente, aumentar el número a 3.000. Con Serguéi Shoigú el énfasis ha cambiado, y se dio luz verde a la adquisición de sus análogos rusos.

"Nosotros no respondemos de las intenciones de personas que ya no tienen relación con la dirección de las fuerzas armadas de la Federación de Rusia", declaró a Kommersant una fuente del Ministerio de Defensa.

 

 

El viceministro de Armamento, Yuri Borísov, comunicó en una entrevista reciente que las obligaciones de Rusia se limitan al contrato por 358 vehículos. “"En cuanto a esto, la parte rusa cumplirá con todos sus compromisos,” aseguró el Sr. Borisov. “Es más, pediremos a los italianos modificar el contrato, ya que estos vehículos se entregaron sin piezas de repuesto y sin documentación sobre mantenimiento y servicios”.

Estas peticiones fueron trasladadas a lo largo las negociaciones. Al finalizar, Serguéi Shoigú habló sobre “la necesidad de pasar de la tecnología de montaje con destornilladores en nuestras instalaciones a la producción conjunta, con un nivel de localización de al menos el 50 %”.

La oportunidad de discutir las relaciones ruso-italianas a más alto nivel se presentará en breve. Se espera que el primer ministro italiano, Enrico Letta, visite la cumbre del G-20 en San Petersburgoy, posteriormente, en la ciudad italiana de Trieste se celebrará una cumbre de pleno derecho.

 

Artículo publicado originalmente en ruso en Kommersant.