Estancados en la mentalidad de la Guerra Fría

El 'reinicio' de la relaciones ha dado a su fin. Fuente: AP

El 'reinicio' de la relaciones ha dado a su fin. Fuente: AP

La decisión del presidente Obama de cancelar la cumbre de Moscú con su homólogo ruso, Vladímir Putin, es el signo más claro de otro estancamiento más en la relación entre EE UU y Rusia.

La decisión de Rusia de ofrecer asilo político al exagente de la CIA y empleado de la Agencia Nacional de Seguridad, Edward Snowden, parece haber sido el catalizador de la negativa de Obama. Sin embargo, algunos expertos creen que hay otros motivos tras la controvertida decisión estadounidense de cancelar la cumbre.

Russia Direct ha entrevistado a varios expertos internacionales para saber cómo se podrían desarrollar las relaciones entre Moscú y Washington en un futuro cercano y si la decisión de Obama llevará o no a retomar la vieja retórica de la Guerra Fría.

Gregory Feifer, excorresponsal en Moscú, colaborador en National Public Radio (NPR) y autor de La gran apuesta: la guerra soviética en Afganistán.

Cancelar la cumbre con Putin ha sido la decisión correcta para la Casa Blanca. Se acerca todo lo posible al reconocimiento formal, largo tiempo esperado, de que la política del 'reinicio' no estaba funcionando y que necesita, como mínimo, unos ajustes.

Aunque la decisión de Obama probablemente será considerada como un grave desaire en Moscú, es muy suave comparada a varias acciones decididamente hostiles de Putin en los últimos años.

El sentido común dice que Putin se toma muy en serio el respeto en las relaciones internacionales: sin duda, Washington estaba demorando una decisión sobre la cumbre como modo de presionar al Kremlin en el caso Snowden. Sin embargo, está perfectamente claro que Putin cree que el pilar primordial de su política exterior es contrarrestar a los EE UU.

Aunque la decisión de Obama de cancelar la cumbre hará sin duda que empeoren a corto plazo las relaciones entre los países, es el primer paso hacia una política sobre Rusia más realista y más acorde con los intereses y valores de los EE UU. También indica que la política exterior estilo Guerra Fría de Putin tiene un precio.

Pável Sharikov, responsable del Centro de Investigación Aplicada del Instituto de estudios de EE UU y Canadá en la Academia Rusa de las Ciencias.

La motivación de Obama es bastante obvia: Edward Snowden, acusado por el Gobierno de los EE UU de un delito muy grave a nivel federal, sigue en libertad en territorio ruso. Obama quiere dejar claro que Snowden ha arruinado las relaciones entre Rusia y EE UU.

Es de señalar que el hecho de que Obama cancelase el encuentro con Putin y, en su lugar, organizase un viaje a Suecia, el país donde los EE UU pidieron extraditar a Julian Assange. Parece un gesto simbólico.

Sí, la última decisión de Obama puede ser considerada como una reanudación de la retórica de la Guerra Fría, pero hoy en día existe un nuevo mundo, hay otras reglas. Por este motivo, las condiciones de este enfrentamiento serán diferentes.

Debemos tener en cuenta la situación política en los EE UU: dentro de un año, poco antes de las elecciones, Obama se convertirá en un político al final de su mandato. Tendrá que conservar algo de dignidad tanto ante los republicanos como ante los demócratas. Ahora mismo, está sometido a muchísima presión, está entre dos aguas.

Su negativa a reunirse con Putin en Moscú podría tener consecuencias impredecibles. No se pueden abandonar las negociaciones sobre los diferentes asuntos en los que existen intereses comunes. Y espero que nuestros logros en las relaciones bilaterales venzan las diferencias y nos alejen de este callejón sin salida.

Para leer más comentarios y opiniones sobre la decisión de Obama, puede encontrar la versión completa de este artículo en Russia Direct.

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