Crónicas rusas desde la plaza Taksim de Estambul

En la plaza Taksim de Estambul tuvieron lugar, a comienzos de verano, masivas protestas en contra de la política del Primer Ministro Erdogán. Rusia Hoy publica la narración del activista de izquierdas Alexéi Shichkov que durante esos días estuvo en Estambul y participó en los acontecimientos escribiendo sobre lo que sucedía en su Facebook.

Fuente: Alexéi Shichkov

Seguí los acontecimientos en Turquía desde el inicio leía reportajes, me apunté a todos los grupos de Facebook relacionados con el Parque Gezi y Taksim. Resultó que había un fuerte movimiento sindical y de izquierdas. Esta gente salía a la calle por unos ideales muy cercanos a los míos. Nuestros liberales, por decirlo así, están a favor de todo lo bueno y en contra de todo lo malo.

 En Turquía, por el contrario, la gente tiene reivindicaciones concretas. Por supuesto también me acordé de la historia de las brigadas internacionales durante la Guerra Civil española. Eso fue una gran motivación: el internacionalismo, el deseo de apoyar a gente que pensaba igual que yo. Ya en Estambul me encontré con alemanes que me dijeron: no podíamos no venir. 

Yo no había estado nunca en Turquía, pero todo me resultó muy fácil. Encontré unos billetes muy baratos, cogí una cámara, un saco de dormir y me fui. Dormía en la calle, una vez durante un ataque con gas lacrimógeno los dueños de un café nos dieron refugio. Pero el primer día tan solo me apunté en un campamento. 

Llegué y dije: ¿me podéis dar un lugar para dormir? Inmediatamente me dijeron: sí, sí. Me trajeron una almohada y una esterilla. Cuando la gente se enteraba de que era ruso se alegraban. Solo uno me dijo: "¿Para qué has venido? Vete a casa". Le expliqué que estaba de vacaciones. La gente pasa sus vacaciones como quiere, yo lo hacía así.

Pero fue la única vez que me pasó algo parecido.

Todos comprendían que los medios de comunicación locales no decían nada y que un bloguero de Rusia era algo bueno. Esto significaba que se podía romper el bloqueo informativo. Había periodistas rusos ahí, pero muy pocos. De Nóvaya Gazeta y de Kommersant. 

En una calle vi una pintada que decía "¡Libertad para Taksim!", en ruso. No sé quién lo escribió. 

Allí hay que tener mucho cuidado a la hora de hacer fotos. Solo en Rusia la gente se hace fotos con las barricadas y los antidisturbios de fondo. Mandaban a la gente a la cárcel por estas fotografías, servían de prueba. Los turcos te decían muy claramente: “No tomes fotos”. Y se tapaban la cara con la bufanda. 

Pasé allí seis días. Durante este tiempo pude ver muchas cosas. Saqué fotos de cómo unos anarquistas destruían un banco con sus grandes vitrinas de cristal y su cajero automático. Vi como la gente cogía picos y rompía las aceras y en ese momento gritaban: "¡Gente, viene la poli, quinientos metros!". 

En Taksim se juntaron unas 200.000 personas. Y eso que no dejaron pasar a la gente de la parte asiática. Fueron marchando hasta el puente y les lanzaron gases desde los helicópteros. Gente de todo tipo: islamistas, antifascistas, marxistas, que hablaban en tres idiomas: en turco, en inglés y en alemán. Pequeños propietarios, intelectuales, estudiantes, defensores de los derechos de nacionalidades como los kurdos. Había hinchas locales de 19 años que me fotografiaban y lanzaban consignas anarquistas. 

Decían: es increíble que hayas venido, eso es solidaridad, muy bien. No había robos, no había borrachos. Y una organización increíble. La gente decía: hoy por la noche estoy en el campamento, mañana mi mujer, pasado mañana mi padre. Aportaban, traían comida o dinero a la plaza. 

En un momento dado fuimos a pasear por donde estaba la comisaría de policía. Y en ese momento comenzaron a desplegarse. Encendí la cámara y comencé a hacer fotos a la altura de la rodilla. Parecía que no lo veían. Miré por la cámara había un tipo al que le estaban pateando. En ese momento comenzaron a cargar contra nosotros. 

Dijimos, somos periodistas rusos y nos dijeron "borra el archivo". Intenté hacerme el tonto, como si no entendiera lo que era borrar. Y finalmente, por supuesto, lo borraron. y me dijeron: venga, largo de aquí. 

Pero empezó a dar miedo de verdad cuando nos comenzaron a tirar granadas. Fueron tres andanadas grandes de gas. Tragué mucho gas porque estaba junto a la puerta, pero el dueño y los camareros consiguieron esconderse en el baño. Entonces todavía no sabía lo que era el gas pimienta, es muy fuerte. Cuando lo aspiras mezclado con el humo, comienzas a toser y no paras, la garganta te pica hasta que te dan ganas de vomitar. 

Cuando todavía estaba todo en calma unas chicas algo ‘pijas’ de 19 a 25 años se hacían fotos con máscaras y cascos. Después las colgaban en Instagram. Pero cuando llegó el infierno estas mismas chicas ayudaron a los heridos.  Si te daba el gas de pleno se acercaban y te frotaban la cara con leche mezclada con limón. Las típicas chicas que van con minifaldas y con las uñas pintadas. Vi como los policías golpeaban a las chicas en Izmir solo porque iban con cascos. 

Esta no es mi revolución. Yo no había ido para participar en alborotos. Sabía perfectamente como podía ayudar: escribiendo en Twitter, en Facebook, para que la gente supiera lo que estaba pasando. Es interesante, me leían los mismos turcos, esos días había muy poca información. 

La principal consigna que tenían era: "Cualquier parte es Taksim, en cualquier parte hay resistencia". Y literalmente estaba por todas partes, ya había 74 ciudades participando en las protestas. Protestaban los que vivían en la parte exterior de la península de Anatolia, los que conocen otras culturas. Son más civilizados, allí entienden mejor cuál es la situación. 

Ahora todo ha terminado, han echado a la gente de Taksim. Y al mismo tiempo todo continúa. Siguen saliendo exactamente igual todos los domingos a Gezi, se reúnen en los parques y deciden como continuar. Se realizan registros a los activistas de izquierda y está claro que el siguiente paso será prohibir organizaciones. 

Las elecciones solo serán en 2015, pero los turcos saldrán de forma preventiva a las plazas, comprenden perfectamente que solo falta un poco para el fascismo.

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