La agencia Bloomerg sitúa a Rusia como el octavo país más vicioso del mundo

Fuente: Ruslán Sujushin

Fuente: Ruslán Sujushin

Rusia ocupa el octavo lugar en una lista de los países más sujetos a todo tipo de vicios confeccionada por la agencia Bloomberg. Los expertos, sin embargo, han tomado dicha clasificación con cierta desconfianza ya que entre los países más virtuosos de la misma aparecen Colombia y Bolivia.

Los analistas de la agencia Bloomberg llevaron a cabo una investigación entre 57 estados con el objetivo de determinar el nivel de inmoralidad de sus habitantes. Se tomaron en consideración parámetros tales como el promedio de consumo de alcohol y cigarrillos, la prevalencia del consumo de drogas, así como también las pérdidas sufridas en juegos de azar, en relación con el porcentaje del PIB. El país más vicioso resultó ser Chequia. Detrás le siguen Eslovenia y Australia; en octavo y noveno lugares aparecen Rusia y Bielorrusia.

El director del Centro de Investigación de los Mercados Federal y Regional del Alcohol, Vadim Drobiz, está convencido de que esta investigación no puede considerarse representativa: “El ciudadano medio de la Unión Europea se bebe alrededor de 12,5 litros de alcohol al año, exactamente lo mismo que bebe el ciudadano ruso promedio. Son muchos los países que se autodenominan como los más viciosos con el fin de introducir medidas económicas o sociales de escasa popularidad. Una campaña similar se montó también en Rusia, en el año 2008, para llevar a cabo una drástica reforma administrativa en el mercado de bebidas alcohólicas subiendo el precio de las mismas. Para convencer a los ciudadanos de que Rusia era el país de más borrachos, el señor Onishchenko se inventó el dato de que el ciudadano ruso promedio se bebía al año 18 litros de alcohol .

Los países más virtuosos, según la lista de Bloomberg, resultaron ser estados latinoamericanos tales como Colombia, México y Venezuela. Entre los más comprometidos con los principios morales están los habitantes del estado africano de Zambia. Conclusiones de esta índole resultan algo dudosas, puesto que esta región es la principal proveedora de drogas para los EE UU; señaló el redactor en jefe de la revista América Latina, Vladímir Travkin. 

“Considerar castos a países latinoamericanos sumidos en el narcotráfico, acosados por numerosas desgracias sociales tales como la pobreza, la cual, al igual que el exceso de riqueza, va siempre acompañada por las debilidades humanas, es algo bastante complicado. ¿Es acaso inocente un barón de la droga en Colombia, que está inundando de cocaína a los EE UU? ¿Puede ser inocente un campesino de las montañas de Bolivia que masca hojas de coca para mantener el equilibrio en su organismo? Son estos los dos extremos. Pero, vamos a ver, ¿estarán bromeando los chicos de Bloomberg”?, se pregunta él.

En los resultados de la investigación tuvo una gran influencia el nivel de ingresos de los ciudadanos, considera la analista  de Investcafe Daria Pichúgina. En Europa la gente se puede permitir mucho más que en África o en América Latina; de ahí, en parte, la afición de los europeos hacia esos malos hábitos, añadió la experta.  

“Si se tiene dinero, sin duda aparecerá en qué gastarlo. Y, desde luego, en Zambia y en países como ese, no tan desarrollados, tampoco está muy desarrollada la industria del juego, de la venta al por menor de bebidas alcohólicas y cigarrillos. Sencillamente la gente no tiene tanta posibilidad de entregarse al vicio. En lo que respecta a los países europeos que se encuentran entre los diez primeros de la lista, se trata de países del antiguo campo socialista y lo más probable es que su posición se deba al hecho de que la gente que vive en esos países no ha encontrado aún su lugar en este nuevo mundo. Después de todo han pasado solo 20 años, incluso menos. Es por eso que esa disonancia lleva al hecho de que la gente empieza a abusar incluso también de los malos hábitos", —  considera ella.

Según los datos de Bloomberg, un ciudadano ruso se fuma cada año tres mil cigarrillos y se bebe 16 litros de alcohol. Un 3,5% de los rusos fuma, además, cannabis; el 1,5% hace uso de opiáceos, y más o menos el 0,2% de la población rusa es adicta a la cocaína