Una muestra de dibujos infantiles recuerda el horror de la Guerra Civil española

Uno de los dibujos de la exposición. Fuente: UA.

Uno de los dibujos de la exposición. Fuente: UA.

Entre 1937 y 1939, 2.895 niños españoles fueron evacuados a la antigua Unión Soviética. El gobierno de Madrid quería, a toda costa, evitarles los dramas de la Guerra Civil. Eran niños que, en medio del conflicto fratricida de España, se encontraban en el bando republicano. La mayoría de ellos no volvieron nunca a su país.

En pleno conflicto, miles de 'niños de la guerra', como se les conocería con los años, cruzaron miles de kilómetros para llegar a colonias y centros de acogida, lejos de su patria, y lejos de las bombas y los disparos entre las fuerzas del General Franco y las tropas de la Segunda República.

Ahora, una exposición del Museo de la Universidad de Alicante recuerda las historias de esos niños a través de sus dibujos y sus cartas. La exposición se titula Llapis, paper i bombes. 1936-1939 (“Lápiz, papel y bombas, 1936-1939”, en valenciano) y la conforman más de cien dibujos que fueron hechos por niñas y niños españoles evacuados a diferentes países de Europa durante la guerra.

Las piezas ofrecen una imagen durísima de las crueldades de la guerra vistas desde los ojos de los más pequeños. Muchos de ellos provienen del Centro Español de Moscú y de la Asociación Archivo Guerra y Exilio. Otros fueron recuperados gracias a los archivos de la Universidad de California, en la Universidad de Columbia y a la Biblioteca Nacional de Madrid.

La Unión Soviética no fue el país que más niños de la guerra recibió. Sin embargo, sí fue de los que mejor les acogió, dada la especial relación ideológica entre la Unión Soviética y la República Española.

Haz click en la imagen para ver el vídeo de conmemoración del 75º aniversario de llegada a la URSS

En apenas dos años, 1.676 niños y 1.197 niñas fueron evacuados a través del Consejo Nacional de la Infancia Evacuada, que el gobierno del Frente Popular había creado para organizar las evacuaciones. Desde marzo de 1937, y en seis viajes procedentes de los puertos de Valencia, Bilbao, Gijón y Barcelona fueron embarcados camino de Europa Oriental. La evacuación más numerosa tuvo lugar entre los días 12 y 13 de junio de 1937, cuando más de 1.500 niños partieron desde el puerto de Santurce, en Vizcaya.

 Los niños, que en su mayoría tenían entre cinco y 12 años, llegaron a Leningrado donde fueron ubicados en las que se conocieron como "Casas Infantiles para Niños Españoles" (de las que llegó a haber 16) y utilizados públicamente por la propaganda estalinista.

 La investigadora mexicana Guiomar Acevedo, experta en el exilio español, explica a Rusia Hoy: “Los 'niños de Rusia' que, llegaban a estos distantes países 'temporalmente' mientras sus padres luchaban en la Guerra Civil. Sin embargo, lo que debió ser una situación temporal se tradujo en décadas de desplazamiento forzado. Muchos nunca volvieron a casa”.

 La exposición del Museo de la Universidad de Alicante tiene varias partes. Una sección recuerda la vida bajo las bombas. En una primera parte, se reflejan los recuerdos del bombardeo de Madrid, de donde procedían muchos niños, en su mayoría hijos de políticos y militares republicanos. Otras son las impresiones infantiles de los bombardeos de Port Bou y la batalla de Teruel. Otras dos áreas hablan de la vida en las colonias extranjeras y los recuerdos de la evacuación.

 

Rusia no fue el único destino de los 'niños de la guerra'. Más de 20.000 cruzaron la frontera hasta Francia, unos 5.000 llegaron a Bélgica, 4.000 a Gran Bretaña y pequeños grupos llegaron a Suiza, Dinamarca y, sobre todo, México, donde los 'niños de Morelia' se volvieron un símbolo del conflicto y de la unión entre naciones de habla hispana.

“Los niños de Rusia', como los 'niños de Morelia', fueron desplazados de sus hogares como parte de los esfuerzos del gobierno de la Segunda República Española por proteger a sus ciudadanos más vulnerables”, explica Acevedo, especialista egresada de las filas de la Universidad Nacional Autónoma de México y el Colegio de México y autora del libro Entre Memoria y Olvido: 80 años del pasado contemporáneo español. 

Los dibujos con lápices de colores cuentan el drama de muchos niños que no tendrían un futuro menos dramático. Tras la entrada de la URSS en la Segunda Guerra Mundial, las cosas fueron aún más duras. Unos 130 se alistaron en el Ejército Rojo y muchos de ellos murieron defendiendo Moscú o Stalingrado. Otros fueron capturados por tropas nazis y entregados al régimen franquista. Muchos otros murieron por enfermedades o simplemente, por frío o hambre. Para 1943, el 40% de los niños españoles evacuados a Rusia habían muerto.

Bajo el ruido de ambiente de las bombas y de poemas leídos por niños de la ciudad de Orihuela, la exposición se completa con fotografías del histórico Agustí Centelles y carteles del Centro Documental de la Memoria Histórica, ubicado en Salamanca.

En el 2001, el director Jaime Camino firmó el documental Los Niños de Rusia recordando las tristezas y las penas detrás del exilio ruso. Hace unos años, en el 2003, los 'niños de Rusia' supervivientes recibieron la Medalla de Honor a la Emigración y un reconocimiento del Estado. 

Los 'niños de la guerra', cuyos dibujos ahora reúne la Universidad de Alicante, recuerdan una barbarie que nunca debe volver a ocurrir.

La exposición "Llapis, paper i bombes. 1936-1939" estará abierta al público hasta el 27 de julio en la Sala Aifos de la Universidad de Alicante. La entrada es libre.

Más dibujos de la Guerra Civil en la Biblioteca Nacional Hispánica.