El sector del vino argentino busca su posición en Rusia

Fuente: Oleg Serdetchnikov

Fuente: Oleg Serdetchnikov

El comercio de vino con el país eslavo tiene más de 30 años de existencia. Pero lo más destacable es su enorme potencial. El consumo, si bien todavía bajo, está creciendo y por lo tanto se podría desarrollar un mercado futuro muy importante.

Alberto 
Arizu, presidente de Wines of Argentina  explica la situación: La Argentina exporta a Rusia 320.000 cajas (de 12 botellas cada una). En 2012 sumó algo más de 8 millones de dólares. Además exporta vino a granel y mostos. Pero lo más importante es el vino fraccionado que sale con marca Argentina. El mercado ruso debería tener mayor gravitación sobre nuestras exportaciones, dada la importancia del país y perspectivas del mercado. El potencial es grande, el consumo, si bien bajo, está creciendo y por lo tanto creemos que podemos desarrollar un mercado futuro muy importante”. 

Según él, “debemos trabajar más en la comunicación, lograr que el consumidor tenga un acercamiento mayor a nuestros vinos y que los descubra. No son los obstáculos operativos que frenan el desarrollo de las exportaciones. Más bien, son obstáculos culturales y propios del desconocimiento. Hoy Rusia se presenta como un gran mercado. El único inconveniente es la carga impositiva que encarece mucho el producto limitando su consumo a algunos sectores de la población”, concluye. 

 

Alberto 
Arizu. Fuente: archivo personal

Las primeras exportaciones de vino argentino a Rusia se iniciaron en la década de los 80, pero en aquel entonces, no se transportaba en botellas, sino en cisternas. En esa época, entre la URSS y la Argentina existía un convenio de canje, de acuerdo al cual se cambiaba vino por los trolebuses soviéticos marca ZIU. Dicho sea de paso: los últimos trolebuses existentes como resultado de este intercambio, hace cuatro años que fueron retirados de circulación en la Argentina.

Mónica Camaño, gerente de marketing de la Bodega TRIVENTO

Rusia es un mercado de gran potencial para los vinos argentinos. El consumo de vino ha adquirido una gran popularidad en los últimos años, principalmente por los atributos de lujo, estatus social y glamour que este aporta. No obstante, la industria vitivinícola rusa no satisface la actual demanda por lo que el país importa más del 50% del vino que comercializa. Si bien el consumidor ruso se encuentra en una etapa de aprendizaje del vino y sus atributos, también es cierto que existe un segmento con un alto poder adquisitivo que está deseoso de conocer el “exuberante Malbec argentino”. Es por ello que nuestras líneas de vino premiun han crecido del 24% al 56% dentro del mix de vinos despachados.

En el año 1998 comenzaron a ser importados a Rusia vinos argentinos embotellados. Su primer importador fue la empresa francesa Pernod Ricard y la casa comercial Rusimport. El interés por los vinos argentinos en aquel momento, fue condicionado por la crisis económica que se desató en Rusia. Los ingresos de la población rusa disminuyeron y entonces no podía permitirse el consumo de vinos europeos de calidad. Argentina, por su parte, tenía la posibilidad de ofrecer vinos de calidad no inferior, pero a precios accesibles.

Al principio, el volumen de ingreso de los vinos argentinos a Rusia fue prácticamente insignificante: en el año 1999 se importaron un total de 3.300 litros. En el año 2000, a la importación de vinos de la Argentina se sumó la empresa rusa Whitehall, la cual, desde entonces, se convirtió en su mayor importadora. En el transcurso del año 2000, fueron importados a Rusia 66.000 litros de vino argentino, y durante los tres primeros trimestres del año 2001, 366.000 litros.

El director del Centro de Estudio de los Mercados Federales y Regionales de Alcohol, Vadim Drobiz, señala que el pico de las importaciones a Rusia recae sobre el período previo al año 2008: al desatarse la crisis económica mundial, descendió el consumo de vinos caros importados, indica el experto. 

Cecilia Rázquin, directora de exportaciones de la Bodega Catena Zapata

" La Bodega Catena Zapata comenzó a exportar sus vinos a Rusia en 2002. Estamos convencidos que este mercado seguirá desarrollándose y podremos realizar aquí nuestro potencial.”

Actualmente los vinos de la Argentina ocupan el 12° lugar en relación al volumen de importaciones de ese producto a Rusia. El año pasado, de acuerdo a los datos proporcionados por la estadística aduanera, el volumen total de importación alcanzó los 3.500 millones de litros. 

De todas formas, la proporción de vino argentino en este total sigue siendo pequeña: apenas llega al 1,33%, decayendo en los últimos cuatro años (en 2009 alcanzó el 2,14%). “Traer vino de la Argentina es más difícil y más costoso que desde Europa. Pero además, en mi opinión, los viticultores de la Argentina hasta ahora no se han esforzado lo suficiente para promover su producción en Rusia”, considera Vadim Dróbiz.

Las principales ventas de vino argentino se destinan a Moscú y San Petersburgo. En otras ciudades, donde el poder adquisitivo de la población es más bajo, es bastante más difícil encontrar vinos provenientes de la Argentina.

Fuerte competencia

Dentro del mercado ruso les va mejor a otros vinos de América Latina, como son los producidos en Chile, que ocupan el octavo lugar dentro de las importaciones de vino a Rusia. El año pasado los vinos chilenos tuvieron una participación del 5,72%, con un volumen de importación de 15.100 millones de litros.

Por ahora, en Rusia no están representados los vinos de otros países de América del Sur. Y es indiscutible el liderazgo del suministro de vinos desde los países de la Unión Europea: Francia (20,25% en 2012), Italia (16,24%) y España (13,91%).

El mayor importador de vino argentino a Rusia, como hace 13 años, sigue siendo la empresa Whitehall: sobre ella recae el 15,85% de todos los vinos argentinos con destino a Rusia. En su portafolio se encuentra la línea de vinos Terrazas, cuyos precios, dependiendo de la variedad, oscilan desde los 18 hasta los 67 dólares por botella. En la línea de vinos Toso esta escala va desde los 9 a los 124 dólares y la línea de vinos Trivento, con precios desde los 8 hasta los 117.

Entre otros importadores importantes se puede nombrar a las empresas ILS (10,83%), Моzel (10,22%), Simple (5,7%) y Аlianta (4,92%). Dentro de los vinos que actualmente se exportan a Rusia se pueden señalar asimismo la línea Santa Julia (Familia Zuccardi) a un precio promedio de 20 dólares la botella, Amalaya (Hess) a US$ 26, Norton (Norton) a US$26, Luigi Bosca (Familia Arizu) a US$30, Catena Zapata (Catena Zapata) a US$30 y otros.

Crece la demanda del mosto argentino

Sin embargo, la participación de la Argentina en la importación rusa de mosto es notablemente mayor: en el año 2012 se trajeron 20 millones de litros, lo que conforma el 10% de todo el volumen de importaciones de este producto. En este ámbito, la Argentina ha sido superada sólo por Ucrania (18%), República Sudafricana (16%) y España (15%). No obstante, en 2011 la Argentina había traído a Rusia solo 5 millones de litros de mosto, cubriendo el 2,34% de toda la importación. 

Qué fue lo que provocó esta explosión de exportaciones durante el pasado año, es algo que aún no ha encontrado explicación por parte de los expertos rusos. “Seguramente, el año pasado en la Argentina hubo mejores precios para el vino que en Europa y otras regiones”, señala Vadim Dróbiz. 

Inversiones ­rusas en Mendoza 

La última inversión conocida, hecha por descendientes de Rusia en la vitivinicultura argentina fue la compra realizada en el año 2011 por Yuri Scheffler, propietario de SPI Group, productor de la vodka Stolichnaya en Letonia, del paquete de acciones (según otros datos, solo el 12%) de Achaval-Ferrer en la provincia de Mendoza. El monto del negocio no ha sido divulgado. Pero para SPI puede que no haya sido una inversión muy grande. 

Probablemente, Achaval-Ferrer atrajo a Scheffler por su reputación de productor de vino de élite, el cual es conocido también en Rusia: la marca Finca Mirador, en el mercado minorista ruso, cuesta US$ 206 por botella.

Antes de Yuri Scheffler, otra inversión efectuada en la Argentina por productores rusos de bebidas alcohólicas, fue la compra hecha en el año 2003, por la empresa Terminal Nacional de Vino (TNV, en Vyborg), de una fábrica de procesamiento de uva en la provincia de Mendoza. En su momento la TNV calculaba exportar hacia Rusia hasta 30 millones de litros de mosto al año. Según datos de miembros del mercado vitivinícola, posteriormente, la TNV revendió esta fábrica a otras personas.