Uruguay y Rusia: un comercio de 1.000 millones de dólares

El embajador de Rusia en Uruguay, Serguey Koshkin, junto al  ex presidente Julio María Sanguinetti. Fuente: Marcelo López

El embajador de Rusia en Uruguay, Serguey Koshkin, junto al ex presidente Julio María Sanguinetti. Fuente: Marcelo López

El intercambio comercial aumentó en 100 millones de dólares en apenas un año, pero con la instalación de la Comisión mixta las perspectivas son aun más auspiciosas.

En los últimos años el comercio entre Uruguay y Rusia se fortaleció y diversificó, ¿cómo evalúa este proceso?

Las cifras de comercio son muy apreciables. En 2011 tuvimos un intercambio global –lo comercializado entre los dos países en conjunto- de 877 millones de dólares, en el 2012 terminamos con 964 millones, es decir en un año aumentó casi 100 millones. 

Nos estamos acercando a la cifra de los 1.000 millones de dólares que para un país como Uruguay es más que importante. Lo interesante es que también hemos logrado balancear este comercio y eso es bueno para las dos partes, porque el comercio es una calle de doble vía. El año pasado nuestras exportaciones llegaron a 575 millones de dólares y las importaciones desde Uruguay fueron de 389 millones. Los productos rusos más comercializados fueron petróleo -y derivados- y productos químicos. De parte de Uruguay lo que más se exporta a Rusia es carne, y subproductos cárnicos, y en segundo lugar figura la venta de productos lácteos.

Serguéi Koshkin se graduó en el Instituto de Relaciones Internacionales de Moscú en 1977. Trabajó en las embajadas de Colombia y Venezuela. Posteriomente fue vicedirector y director interino del Departamento de América Latina del Ministerio de Relaciones Exteriores. Es embajador en Uruguay desde 2006.

Hace unos meses llegó a Montevideo una nutrida delegación de San Petersburgo. ¿Cómo calificaría los resultados de la visita?

Fue de las más importantes de los últimos dos o tres años. Esta delegación de San Petersburgo tiene la mayor importancia porque además de la parte oficial fue integrada por gente de negocios, que tenía intereses concretos. De la parte rusa, los intereses estaban referidos a la construcción de barcos, compra de material genético para la ganadería rusa, y otras tecnologías agrarias. 

Del lado uruguayo, los intereses pasaban por la promoción de la búsqueda geológica, la construcción de centrales eléctricas –más bien pequeñas turbinas hidroeléctricas-, la construcción de barcos, la compra de máquinas agrícolas y de equipos de radar para la navegación. 

Hace unos días el gobernador de San Petersburgo mandó una carta dirigida al presidente José Mujica en la que le propone la creación de un grupo de trabajo para hacer ese seguimiento de los acuerdos conversados en Montevideo. San Petersburgo quiere recibir sobre finales de año a la delegación uruguaya para realizar la primera reunión de ese grupo de trabajo. También ha invitado a la intendenta de Montevideo, Ana Olivera, a visitar la ciudad con el fin de continuar con los contactos entre ciudades. 

¿Los temas de infraestructura se mantienen en el área de interés de Rusia? 

Estamos muy interesados en la construcción del puerto de aguas profundas. Posibilidades siempre hay, al igual que en el transporte ferroviario, sector donde ahora hay muchos interesados. Sin embargo, siempre se puede encontrar la forma de cooperar con otros países porque estos dos proyectos, por ejemplo, implican grandes inversiones. 

¿En qué consiste el proyecto de turbinas para el sector hidroeléctrico? 

Eso fue a iniciativa de la parte uruguaya. En San Petersburgo hay varias empresas dedicadas a la construcción de turbinas y de otras tecnologías energéticas, desde las más grandes que, a propósito, en Uruguay trabajan desde hace más de 30 años en la represa de Salto Grande, hasta con turbinas pequeñas. Ya no se habla de grandes hidrocentrales, sino precisamente de utilizar pequeños ríos, torrentes medianos, para la producción energética. Estas turbinas no requieren tanto espacio, ni grandes reservas de agua, además economizan terrenos y es una fuente de energía renovable y limpia. Rusia tiene mucha experiencia en este sentido. Hubo avances concretos y Uruguay debe presentar las exigencias técnicas. 

¿Se ha avanzado en lo institucional entre ambos países?

Una gran novedad es que hemos recibido el visto bueno de nuestro Ministerio de Desarrollo Económico para crear la Comisión Mixta entre los dos países. La idea fue promovida en su momento por el mismo José Mujica cuando era ministro de Ganadería, y por el difunto ministro Reinaldo Gargano. Ya hemos informado debidamente a la parte uruguaya, lo que fue muy bien recibido, y en estos momentos estamos hablando de realizar la primera sesión antes del término de este año. 

Esta comisión facilita el apoyo estatal a cualquier proyecto y no solo en el ámbito político sino también financiero. En la práctica la comisión sesiona anualmente como mínimo, aunque en caso de necesidad puede hacerlo con mayor frecuencia. Su formación es un gran logro que puede proveer nos un gran apoyo en muchos sentidos. 

Hablando por los empresarios rusos, al haber un interés sólido y serio del Estado ellos vienen con mayor seguridad. Esto les da una garantía estatal, les da la posibilidad de solucionar con mayor facilidad aspectos como financiamiento, como crédito estatal. Una de las cosas que dificultan nuestras relaciones es que a veces faltan líneas de crédito. Y con la comisión eso puede suceder con mucha más facilidad. 

¿Qué obstáculos percibe usted en las relaciones comerciales entre Uruguay y Rusia? 

Creo que debemos superar, como ya he dicho, la falta de crédito y de financiamiento en general. También hay diferencias en los volúmenes de nuestras economías. Para nuestras grandes empresas a veces los volumen de comercio con Uruguay parecen pequeños, y nuestras pequeñas o medianas empresas todavía no tienen una visión lo suficientemente amplia como para llegar a Uruguay, aunque eso está cambiando. 

Las diferencias también surgen a nivel de estos negocios, los uruguayos piden siempre plazos de pago, piden un período libre de pago, al tiempo que los empresarios rusos, especialmente pequeños y medianos, quieren el pago 100% cash e incluso por adelantado. También ahí se necesitan garantías del Estado. Nuestro Estado tiene práctica en garantías estatales, pero son muy estrictos y la burocracia es bastante alta. Por eso con la creación de la Comisión Mixta podríamos facilitar estas garantías estatales. Lo importante es que con Uruguay tenemos planes pero, sobre todo, tenemos muchas perspectivas.