Un poco de química antes del encuentro del G8

"En ese momento habremos pasado, sin duda, a la siguiente fase: el final de todos los intentos pacíficos". Fuente: Reuters

"En ese momento habremos pasado, sin duda, a la siguiente fase: el final de todos los intentos pacíficos". Fuente: Reuters

En la del G8 de la próxima semana se reunirán los presidentes de Rusia y EE UU. Puede ser una de las últimas oportunidades para buscar una solución en Siria.

El 14 de junio la Casa Blanca anunciaba que dispone de pruebas de que el ejército sirio utiliza armas químicas y que debido a ello está dispuesta a comenzar a vender de armas a la oposición.

Estados Unidos daba este paso en la víspera de la cumbre del G8, en la que los líderes occidentales, con el presidente estadounidense a la cabeza, intentarán al parecer convencer a Vladímir Putin de que retire su apoyo al presidente sirio.

Según declaraba Ben Rhodes, consejero adjunto del presidente norteamericano en materia de seguridad nacional, "nuestro servicio de inteligencia ha determinado que el régimen de Asaad ha utilizado armas químicas, incluido el agente sarín, en múltiples ocasiones en el último año a pequeñas escalas contra la oposición". 

Según Rhodes, de 100 a 150 personas han fallecido debido al uso de estas armas. "El presidente dejó claro que el uso de armas químicas cambiaría sus cálculos sobre el conflicto sirio, y este uso se ha demostrado", subrayaba Rhodes.

Es por esta razón que Obama, según el consejero adjunto de seguridad, ha tomado la decisión de ampliar su apoyo a la oposición siria, que ahora también incluirá "asistencia militar". Rhodes, sin embargo, no concretó los aspectos prácticos de este tipo de asistencia.

Cabe señalar que hace tres semanas la UE no logró ampliar la moratoria para el suministro de armas a Siria, lo cual permitirá a Gran Bretaña y Francia, que abogaban por esta solución, comenzar también a vender armamento a la oposición, aunque por ahora ni Washington, ni París ni Londres han comentado los plazos ni el tipo de armas que serán suministradas.

No obstante, el problema no radica en la asistencia militar. Los rebeldes sirios llevan ya más de dos años luchando contra el ejército regular, y no precisamente con las manos desnudas. Únicamente por parte de Catar, según los medios de comunicación, el apoyo a los rebeldes ya ha superado los 1.000 millones de dólares.

El problema venía si el régimen de Asaad utiliza armas de destrucción masiva, en este caso armas químicas. Esto es algo inadmisible en el mundo contemporáneo, en el que las armas de destrucción masiva son, ante todo, un medio disuasorio. Se trata realmente de una "línea roja" que, de cruzarla, convierte a Asaad en un paria internacional.

Moscú opina considera infundadas las acusaciones contra Damasco.

El asistente del presidente ruso para asuntos internacionales, Yuri Ushakov, declaraba el pasado viernes a la prensa: "Me gustaría confirmar el hecho del encuentro entre nuestros representantes con los americanos, durante el cual estos últimos intentaron aportar información fehaciente sobre el uso por parte del régimen (de Asaad) de armas químicas, aunque, sinceramente, lo que los estadounidenses nos mostraron no nos parece convincente".

Ushakov recuerda que antes del ataque a Irak el entonces secretario de Estado de Estados Unidos, Colin Powell, mostró desde su tribuna de la ONU un tubo con una sustancia blanca y aseguraba que Saddam Hussein estaba dispuesto a utilizarlo en cualquier momento. Sin embargo, Estados Unidos jamás encontró pruebas reales del uso de armas de destrucción masiva en Irak.

El asistente del presidente ruso también subrayaba que, según su valoración personal de la situación, "para los norteamericanos era importante valerse del hecho de que al menos han proporcionado esta información" a Rusia.

Al parecer, Washington define con estas declaraciones el tema principal de la cumbre del G8 que se celebra los días 17 y 18 de junio en Irlanda del Norte, así como la agenda del encuentro entre Putin y Obama que los jefes de Estado planean celebrar durante la cumbre.

Según declaraba el 13 de junio a la prensa el embajador de Estados Unidos en Rusia, Michael McFaul, "cuando nuestros presidentes se reúnan dentro de unos días, esta cuestión (el uso por parte de Siria de armas químicas) será uno de los temas centrales de su conversación". Según McFaul, los intereses de Moscú y Washington a este respecto coinciden. "Cuando el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, viajó a Moscú, dio claramente a entender que nosotros queremos trabajar en la lucha contra los desafíos comunes junto a Rusia, y no contra ella", subrayaba el embajador.

Moscú está en contra del empleo de armas químicas, sea quien sea el que las use. La cooperación de estas dos potencias en esta cuestión es uno de los elementos clave de todo el sistema de las relaciones internacionales y el Kremlin ha declarado en numerosas ocasiones su disposición a colaborar con Estados Unidos en la solución de los problemas globales.

Por esta razón, parece que a Putin se le ofrecerá la posibilidad de cambiar de posición respecto a Siria y de retirar su apoyo a Asaad sin dañar su imagen. Sin embargo, a juzgar por las declaraciones de Ushakov, el presidente ruso no parece interesado en esta oferta y sigue en contra de la injerencia de fuerzas externas para derrocar regímenes.

Existe también una alternativa: ofrecer una asistencia militar a la oposición que incluya no sólo suministro de armas y soporte informativo, sino también la creación de una zona de exclusión aérea, según informaba el viernes el diario The Wall Street Journal citando a militares estadounidenses.

Estas medidas podrían socavar la actual superioridad militar de las tropas del gobierno y cambiar la balanza del poder en la víspera de la conferencia de paz sobre el conflicto de Siria en Ginebra que propusieron Estados Unidos y Rusia. Además, el propio hecho de la intervención externa en el conflicto anunciada abiertamente pone en duda la celebración de dicha conferencia.

“Esto tampoco significa por ahora el final de Ginebra-2, - opina el presidente del Consejo de Política Exterior y de Defensa de Rusia, Fiódor Lukiánov.

“Obama se encuentra desde hace tiempo bajo una gran presión por no poder hacer nada y hace tiempo que se habla de que esta asistencia militar llegará. La decisión tomada de ofrecer apoyo tampoco implica el propio suministro. Todas las partes implicadas, tanto Rusia como la Unión Europea, declaran que suministrarán armamento, pero por ahora estamos concentrados en cómo terminará la preparación de la conferencia de paz. Así que, por ahora, me parce que todo está en manos de estos juegos diplomáticos”, explicó el analista ruso.

Según estima Lukiánov, si el proceso de preparación para la conferencia termina en fracaso, comenzará una activa carrera para "armar a todas las partes y desde todas las partes".

"En ese momento habremos pasado, sin duda, a la siguiente fase: el final de todos los intentos pacíficos", señalaba el presidente del Consejo de Política Exterior y de Defensa.