España y Rusia construyen sinergias

Fuente: Alamy / Legion Media

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Una delegación rusa ha visitado esta semana tierras españolas para acudir básicamente a dos citas: en Valencia, al foro Ennova Summit, dedicado a construcción, arquitectura y urbanismo y, en Barcelona, a la feria Construmat. La visita ejemplifica el interés mutuo que existe entre el sector de la construcción ruso y el español.

La situación de unos y otros es diametralmente diferente. Las empresas y las instituciones españolas tienen una dilatada trayectoria en las diferentes ramas y aspectos de la construcción: arquitectura, urbanismo, materiales, técnicas constructivas, sostenibilidad… Pero la situación del mercado español es de estancamiento tras la explosión de la burbuja inmobiliaria. Apenas se construye, apenas se vende, apenas se planifica. Es por eso por lo que las compañías españolas necesitan salir al exterior como el aire que respiran. 

Por su parte, las empresas e instituciones rusas no tienen la experiencia de las españolas, pero gozan de una economía en crecimiento y de un país, que no sólo es el más grande del mundo, sino que además tiene la necesidad (y la posibilidad) de modernizar sus ciudades e infraestructuras. Las Olimpiadas de Sochi, el Mundial del Fútbol 2018 así lo requieren. 

Los presupuestos generales del estado prevén una financiación de un billón de rublos (unos 25.000 millones de euros) para el desarrollo del país a medio y largo plazo. Solo para infraestructuras y vivienda oficial, se han presupuestado 400.000 millones de rublos (más de 10.000 millones de euros). Eso sin contar los innumerables programas a nivel regional y municipal. 

Y las inversiones españolas “son casi inexistentes, lo que hace aún más atractivo este mercado”, señala Ignacio Galdón, adjunto a la dirección de Inviews, la empresa consultora que ha organizado el foro Ennova Summit. 

Este encuentro ya se celebró de manera “experimental” el año pasado y tuvo un gran éxito, ya que se desplazaron hasta Valencia una cuarentena de agentes rusos. Gracias al evento, se materializó un proyecto: la remodelación de un estadio de fútbol de Kaluga, por parte de un equipo de arquitectos capitaneado por Roberto Albert, de A&G Proyectos y Desarrollos. 

Este año, la delegación rusa ha traído dos importantes proyectos debajo del brazo: la remodelación de un antiguo aeródromo militar en Kaluga para convertirlo en una terminal lowcost con capacidad para ocho millones de pasajeros y un parque urbano en Moscú, “al estilo del Parque de Cabecera de Valencia, pero siete veces más grande”. 

Además, los visitantes rusos –entre los que se incluían, no solo directivos de empresas constructoras y de asociaciones de peritaje, sino también representantes políticos- estaban muy interesados en conocer el funcionamiento de las instituciones y la normativa españolas en materia de urbanismo, edificación, medio ambiente, etcétera. 

Pero aunque la relación entre Rusia y España suena prometedora, hay algunas barreras por superar. Las principales, la falta de entendimiento –“hablamos dos lenguajes diferentes y no sólo lo digo por el idioma”, señala Ignacio Galdón- y la falta de confianza. “Desgraciadamente, aquí Rusia sigue sonando a mafia y a millonarios y allí España no se asocia con la idea de empresas serias”. 

De Valencia a Barcelona 

Sin embargo, las empresas multinacionales españolas existen y están presentes en el mercado ruso. Compañías como Roca, Porcelanosa (y muchas otras del sector azulejero castellonense) o Simon hace tiempo que venden sus productos en la Federación Rusa, según explica el presidente de la feria Construmat, José Miarnau. 

“Lo que estamos intentando ahora desde Construmat es que también las pequeñas y medianas empresas tengan la posibilidad de tener un socio distribuidor en Rusia, que puedan exportar”, señala. 

De hecho, los mercado emergentes son uno de los objetivos prioritarios de la feria de este año, que se ha presentado en un formato mucho menor que en los años del gran desarrollo de la construcción. 

En cuanto a los intereses de la parte rusa, además de conocer de primera mano algunas empresas, edificios, materiales y sistemas constructivos, está por supuesto establecer relaciones comerciales. En eso, coinciden ambas partes.

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