“Las relaciones entre Rusia, Latinoamérica y el Caribe pasan por su mejor momento”

Jorge Luís Pérez Alvarado, embajador de la República Dominicana. Fuente: Ruslan Sujushin

Jorge Luís Pérez Alvarado, embajador de la República Dominicana. Fuente: Ruslan Sujushin

Jorge Luís Pérez Alvarado es un embajador con una estrecha relación con Rusia. En la década de los 80 estudió y convivió con el pueblo ruso al que le reserva un especial cariño. Con agrado recuerda su participación en los trabajos voluntarios del Komsomol, denominados en la época “Sábados rojos”. A pesar de que la entrevista se desarrolló en español, su perfecto dominio del ruso refleja sus experiencias académicas en la extinta Unión Soviética.

Conversamos sobre el curso de las relaciones existentes y posibles entre Rusia, América Latina y el Caribe. A menos de una semana de que dé comienzo la Primera Conferencia Internacional de Inversiones: “Rusia- América Latina. Vías para el fortalecimiento del desarrollo de las relaciones económicas y comerciales”, en la que participa y organiza en calidad de embajador y vicepresidente del comité organizador.

Usted es el Decano del Grupo de Embajadores Latinoamericanos y Caribeños (GRULAC) acreditado ante la Federación de Rusia. ¿Cómo ve las relaciones de Rusia con Latinoamérica y cuál debería ser el rol del decanato para tener una mayor incidencia en la promoción de dichas relaciones?

Para mí ha constituido un motivo de profunda satisfacción formar parte de una instancia no vinculante como el grupo que une a nuestras misiones diplomáticas. La formación del GRULAC no responde a una casualidad sino más bien a la implementación de una práctica que haga posible fortalecer la idea de unidad entre sujetos con intereses comunes. De ahí que al acceder al decanato del colectivo he querido imprimirle un derrotero diferente que privilegia la promoción de acciones más congruentes con la realización de las tareas y objetivos de nuestras embajadas: fortalecimiento del diálogo político, incremento de las relaciones económicas, comerciales y de inversión. Muchos de mis colegas comparten este criterio y me apoyan indefectiblemente. Igual soporte recibimos de las autoridades del Ministerio de Relaciones Exteriores y de otros órganos de Rusia.

Mi gestión presta especial atención a las relaciones con los grupos empresariales organizados. La conferencia internacional que organizamos es un paso dirigido a estrechar los vínculos entre los grupos empresariales de nuestros países y para explorar las nuevas oportunidades de los negocios tanto en Rusia como en cada uno de nuestros países. Cierto, la promoción de las relaciones en las esferas de la ciencia, la educación, los deportes, la religión, la cultura… también forman parte integral de nuestras preocupaciones y desvelos.

¿Cómo valora el estado actual de las relaciones entre la República Dominicana y Rusia en los planos político y económico?

Los vínculos políticos entre nuestros países datan de 1945. Hoy en día el diálogo político entre mi país y Rusia lleva una orientación muy positiva, lo que puede apreciarse en la coincidencia de criterios relativos a la búsqueda de soluciones pacíficas de la inmensa mayoría de los graves problemas políticos, económicos y sociales que afectan a la humanidad. Ambos países abogan por la transformación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), y de su Consejo de Seguridad, fundamentalmente, así como por el establecimiento de un nuevo orden político-económico más justo  y garante de la gobernabilidad.

En términos económicos fuimos de los primeros estados de la región en reconocer los derechos de Rusia para su ingreso a la Organización Mundial del Comercio. No vacilamos en dar ese merecido apoyo, porque intuimos que Rusia es y será un socio confiable y con una cierta medida solidaria con las causas de los países de nuestra región.

La República Dominicana es un país de apenas 48.700 kilómetros cuadrados y 10 millones de habitantes, sin embargo está considerada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) como la novena de las 34 economías latinoamericanas y caribeñas, lo que habla muy bien de la fortaleza y oportunidades de negocios que genera su modesto mercado.

Con asombrosa rapidez, las relaciones turísticas bilaterales entre la República Dominicana y Rusia se han convertido en predominantes. Más de 180.000 turistas rusos visitaron el país en el 2012 y para finales de diciembre del 2013 se pronostica un incremento de más del 20 %.

¿Qué impacto tiene el turismo y las inversiones rusas en la economía dominicana?

Por el momento no se ha hecho un análisis serio sobre esa situación; pero se puede advertir que al pasar Rusia a ocupar un sólido cuarto lugar como país emisor de turistas a la República Dominicana, un país que anualmente recibe casi 5 millones de turistas, lo que lo convierte en nación líder de los negocios en toda la región, tiene una incidencia importante en la conformación del Producto Interno Bruto del país.

Y junto al turismo comienzan a fluir las inversiones. Grupos importantes de Rusia desarrollan importantes proyectos agropecuarios, turísticos y hoteleros. También se están recibiendo propuestas muy buenas en el campo energético. Por ejemplo, en este campo, hace apenas unos meses Gazprom firmó un memorando de entendimiento con la Corporación de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE) y Transcribe, S.A. para promover proyectos de cooperación energética, mediante el cual nosotros propusimos a Gazprom participar en la prospección de yacimientos de petróleo y gas en nuestra plataforma marina, así como también en los esquemas de producción y distribución de energía eléctrica, en cuyo ámbito nuestros país enfrenta serias dificultades.

En nuestra embajada tenemos una amplia carpeta de macroproyectos orientada al interés de inversores externos. Muchas compañías rusas nos visitan deseosas de explorar oportunidades y nosotros, en la embajada, le damos todo el apoyo.

En la actualidad, la República Dominicana demanda la generación de 2.000 megavatios. Tenemos en proyecto dos plantas de generación a gas y carbón de 600 megavatios cada una, proyectos para la construcción de carreteras, trenes, sistemas de riego, acueductos, tratamiento de aguas residuales, puertos para cruceros y carga, depósitos de combustibles, zonas francas internacionales, etc. Estaríamos muy contentos de recibir las propuestas rusas para desarrollarlos; pero propuestas concretas y serias, no solo en los papeles.

La excelente posición geografíca de la República Dominicana y los acuerdos de libre comercio que ha suscrito, sobre todo con los EE UU (DR-CAFTA), que le dan acceso a un mercado de más de 800 millones de personas, convierten al país en un centro estratégico para las inversiones.

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¿Señor embajador, se observa una mejoría en el desarrollo de ese intercambio comercial bilateral?

¡Por supuesto! No tengo las cifras actualizadas sobre nuestro intercambio, pero puedo decirles que hoy exportamos a Rusia más rones, café, cacao, cigarros hechos a mano de altísima calidad, piñas congeladas, equipos de transfusión sanguínea, productos textiles y farmacéuticos. Y desde Rusia, crecen la importancia de tripas artificiales de proteínas, abono de origen mineral o vegetal, maderas, laminados, entre otros productos.

Si logramos rubricar la atención de los inversores rusos en los grandes proyectos de desarrollo que tiene el país, entonces, las perspectivas de la cooperación bilateral serán más grandes. Estamos trabajando con entusiasmo en esa dirección.

¿Se espera la firma de nuevos convenios?

La comisión mixta bilateral ruso-dominicana concluyó con éxito la elaboración y firma del primer grupo de acuerdos, dentro de los cuales se destacan los relativos a la regulación del tráfico aéreo, a la exención de visados para los portadores de pasaportes ordinarios en ambos países, sobre educación y cooperación científica, cooperación energética y jurídica.

Ahora conducimos negociaciones para implementar un segundo grupo de convenios destinados a abarcar las temáticas de cooperaciones interparlamentarias, turísticas, deportivas, interbancarias, financieras, sanitarias, agrícolas, tributarias, y en el campo de la lucha contra el narcotráfico, la criminalidad y el terrorismo internacional.

Estos acuerdos incidirán en los procesos de modernización que viven nuestros dos países para generar más progreso y bienestar.

¿Puede ilustrarnos sobre como marcha la cooperación educativa y cultural? 

Es en esta esfera donde hemos acumulado mayor experiencia de relación con Rusia. En los tiempos soviéticos cientos de estudiantes dominicanos estudiamos en Rusia, hoy las bolsas de estudios son reducidas, pero siguen siendo un gesto solidario para con nuestra juventud y sus aspiraciones de superación. Particularmente creo que los centros de educación superior y especializados rusos deberían aumentar las becas en diferentes grados para estudiantes dominicanos. No se debe olvidar que cada egresado de las aulas de los centros de enseñanza de Rusia pasan a ser sus embajadores en sus países de origen y esa es una forma ideal de promover la amistad y los intercambios humanitarios.

Los acuerdos entre las academias de ciencias y entre nuestras universidades se multiplican en aras de hacer posible desarrollar proyectos de investigación, intercambiar profesores, cientistas y materiales de valor científico.

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