Londres restablece la colaboración con los servicios de inteligencia rusos

Rusia y Gran Bretaña han reanudado la cooperación de sus servicios de seguridad, declaró el pasado 10 de mayo el primer ministro británico David Cameron tras un encuentro en Sochi con el presidente ruso Vladímir Putin. Parece que Gran Bretaña tiene intención de pasar página en relación al caso de Alexander Litvinenko, antiguo miembro del FSB muerto en Londres en 2006 envenenado con polonio.

El presidente Putin y yo hemos llegado a un acuerdo sobre la cooperación de los servicios de de inteligencia de los dos países en el ámbito de la seguridad”.

El Kremlin, a través del Dmitri Peskov, portavoz de Putin, ha destacado: “La colaboración de los servicios especiales estuvo interrumpida, esta fue bloqueada a iniciativa de la parte británica, pero ahora celebramos con satisfacción la disposición a cooperar en interés de garantizar unos Juegos seguros y pacíficos en Sochi”.

En el año 2006, Gran Bretaña consideró que el envenenamiento de Litvinenko con polonio-210 radioactivo fue obra de Andréi Lugovói,  exagente de los servicios de inteligencia rusos. Londres exigió a Rusia su extradición a Gran Bretaña, a lo que Moscú se negó. La bronca llegó al punto de que el embajador de Gran Bretaña en Rusia aconsejó públicamente al Kremlin un cambio en la Constitución de Rusia, que prohíbe la extradición.

En 2011, durante unas conversaciones en Moscú con Dmitri Medvédev, Cameron rechazó cualquier compromiso sobre este tema. “El hecho es que los dos gobiernos no se ponen de acuerdo sobre esta cuestión. Ynovoy aocultarloenmaneraalguna”, dijo entonces el primer ministro británico a la prensa.

Sin embargo, ahora la situación está cambiando y parece que no se trata solo de la seguridad en los Juegos Olímpicos de Sochi.

El atentado en Boston, y más exactamente la actitud despectiva de las agencias de seguridad de EE UU hacia las advertencias de Moscú sobre la amenaza que suponían los hermanos Tsarnaev, ha adquirido alcance político en EE UU, y parece que ahora también en Gran Bretaña.

Tras la desintegración de la URSS, los servicios de seguridad de Rusia y EE UU acordaron una cooperación que se intensificó después de los atentados del 11 de septiembre. Aunque los colegas norteamericanos siempre han tratado la información de Moscú “con cierto grado de altanería”, apunta Serguéi Shestov, coronel de reserva del KGB de la URSS y presidente de la Organización de veteranos de las secciones especiales de los Organismos de Seguridad del Estado Výmpel.

Esto es algo que también reconoce el Washington Post en una editorial. En opinión de los autores, el FBI pudo haber decidido que Tamerlan Tsarnaevno suponía una amenaza en vista de que “había razones para acoger con escepticismo las advertencias de Rusia respecto a emigrantes chechenos, muchos de los cuales son considerados terroristas por Moscú injustamente”.

Las preguntas incómodas para el FBI a este respecto resuenan también desde la colina del Capitolio. La senadora republicana Lindsey Graham ha criticado la pasividad del FBI tras el atentado en todos los sentidos.

Podría pensarse que ante todo el FBI debería haberse dicho: '¿No habremos charlado en un barrio de Boston con alguien que podría habérselo merecido?' –ha dicho Graham–. ¿Por qué no les vino enseguida a la memoria el nombre del hermano mayor? Y cuando apareció la foto, ¿por qué no compararla con las fotografías que teníais en vuestra base de datos?”

El 7 de mayo el director del FBI Robert Mueller realizó una visita a Moscú, donde mantuvo conversaciones con sus colegas rusos. La visita fue hecha pública por Michael McFaul, embajador en Moscú, a través de Facebook. El portavoz del FBI Michael Kortan informaría más tarde a Associated Press de que Mueller estuvo analizando la investigación de las explosiones durante el maratón de Boston con la cúpula de los servicios de seguridad rusos.

Es evidente que darle carácterpúblico a esta visita ha debido aplacar un poco las críticas dirigidas al FBI. Y también las declaraciones del Secretario de Estado John Kerry: “Estoy muy contento de que nuestros especialistas estén trabajando juntos para aclarar el atentado de Boston. Quiero darles las gracias por ello”, dijo en mayo durante el primer día de su visita a Moscú

Según declaró el redactor jefe de la revista Natsionálnayaoborona ÍgorKorótchenko no es extraño que Gran Bretaña, en la situación actual, busque el restablecimiento de la colaboración con los servicios de seguridad de Rusia. Aunque una futura politización de la cooperación en este campo podría acarrear un coste político para Londres.