Los rusos han olvidado el sabor de la carne argentina

Debido a las restricciones a la exportación en el país austral, los proveedores buscan otras alternativas. Fuente: photoshot / vostock-photo

Debido a las restricciones a la exportación en el país austral, los proveedores buscan otras alternativas. Fuente: photoshot / vostock-photo

En los restaurantes de Moscú ha empezado a subir el precio de los bistecs. Pero a causa de las restricciones existentes los ganaderos argentinos no obtendrán beneficios adicionales por esta subida.

“En los restaurantes moscovitas apenas se sirve carne argentina”, se queja a este periodista de Rusia Hoy Kiril Martynenko, copropietario de la cadena de restaurantes Torro Grill.

“El gobierno de Argentina lleva cinco años restringiendo las exportaciones y hasta el día de hoy nada ha cambiado. En los restaurantes argentinos de Rusia se consume principalmente carne procedente de Australia. Es probable que también de Uruguay”, añade.

La cadena 'Torro Grill' es uno de esos establecimientos que hace unos años intentaba apostar por la carne argentina y atraer de este modo a más clientes. Sus copropietarios, Kiril Martynenko y Antón Lialin, organizaban presentaciones de platos basados en carne argentina y, con especial orgullo, contaban la historia de cómo habían comprado una parrilla a un famoso cocinero argentino.

Valoraban la calidad de la carne de vaca argentina y hacían especial hincapié en su coste relativamente bajo, que permitía mantener el precio de los bistecs en un nivel aceptable. Entonces, en el conjunto de Rusia había aumentado considerablemente el interés por Latinoamérica, un entusiasmo generado por la intensificación de la cooperación a nivel estatal.

Sin embargo, pocos meses después, Buenos Aires impuso restricciones a la exportación de carne y los restaurantes moscovitas tuvieron que buscar alternativas en los productos de otros países.

Con todo, no se puede afirmar que la carne argentina haya desaparecido por completo de las cartas de los restaurantes rusos. A finales de abril de este año, por ejemplo, en otra cadena moscovita, 'El gaucho', se empezó a servir bifes de vacas criadas en Argentina.

“La razón por la que la carne argentina es tan tierna, y a lo que se han acostumbrado los clientes de los restaurantes de Moscú, es que los animales se alimentan a base de pasto natural”, comentan de este modo las razones de su cautela los representantes de la cadena.

En el momento de escribir este artículo la cadena “El gaucho” solo lleva una semana sirviendo bifes argentinos. Si bien es muy pronto para sacar conclusiones, los representantes de la cadena aseguran que la carne argentina gusta a los clientes.  A decir verdad, “El gaucho” no pertenece a la categoría de restaurante barato. Por ejemplo, un bife de chorizo en este establecimiento viene a costar un poco menos de 50 dólares.

Lo curioso es que, desde hace tiempo, “El gaucho” se considera un restaurante de carne argentina, pero esta es la primera vez que sirven filetes de carne vacuna de origen argentino. En entrevista a Rusia Hoy, los representantes de la cadena explicaron este malentendido alegando que cuando abrieron el restaurante no basaron su oferta en un producto comprado directamente en Argentina sino en su forma de prepararla, que, afirman, es genuinamente argentina.

“En la tradición argentina la carne se prepara en una parrilla abierta”, explican los propietarios, que es el método que, aseguran, siguen para elaborar sus platos de carne.

Por lo demás, los casos particulares no cambian el marco general de colaboración entre Rusia y Argentina en el ámbito del comercio cárnico. “En 2012, Rusia importó una cantidad muy pequeña de carne argentina: menos de 10.000 toneladas”, cuenta Vasili Proschenkov, director ejecutivo de la Unión nacional de empresas cárnicas.

“Los problemas con la exportación de carne de vaca empezaron con la política del gobierno del país austral. El populismo y la imposición de medidas proteccionistas a los productos ganaderos argentinos han ocasionado graves pérdidas en el sector. La sequía del año pasado también ha influido negativamente sobre los precios de la carne argentina de vacuno. Ahora, por su precio, ha dejado de ser interesante”, declara a Rusia Hoy.

Hubo un tiempo en que Argentina fue uno de los tres principales suministradores de carne de Rusia. Pero, con los años, se ha convertido en un proveedor más dentro del mercado ruso, hundiéndose en el ranking, según diferentes estimaciones, hasta la posición entre 10 y 12, añade Proschenkov.

Por otra parte, según Kiril Martynenko de 'Torro Grill', la carne importada el año pasado de Argentina fue principalmente producto congelado o de baja calidad. “No interesa a los restaurantes”, dice. Los principales suministradores de carne vacuna  a Rusia son vecinos de Argentina: Brasil (cerca de 250.000 toneladas), Paraguay (73.000 toneladas) y Uguruay (67.000 toneladas). En total, durante el año pasado, Rusia importó más de 600.000 toneladas de carne de vaca.

Precisamente serán ellos, y también Australia, los que acaben llevándose el trozo más preciado del pastel tras las prohibiciones al suministro de carne procedente de América del Norte, impuestas por Moscú a finales del pasado año y principios de este.

De hecho, estas restricciones ya se han reflejado en los precios de la carne en los restaurantes de la capital rusa. A mediados de abril, habían aumentado un 10-15%. Y esto no podía no reflejarse en el precio final de los platos. “Muchos restaurantes ya han subido los precios en el menú entre un 15 y un 20%”, dijo Martynenko.

El hecho es que los ganaderos rusos no podrán abastecer toda la demanda hasta mayo, aunque sigue aumentando el número de cabezas de ganado. Los principales proveedores están en camino de cumplir con los requisitos de las autoridades fitosanitarias rusas y se adaptan a los requisitos de seguridad alimenticia rusos, pero los precios, con todo, no dejan de subir poco a poco.