Canarias y Rusia, unidas por el mar

El trasatlántico “Mijail Lermontov” de la serie Ivan Franko. Década de los 70. Puerto de Sta. Cruz de Tenerife. Fuente: Fondo Padrón Albornoz / ULL

El trasatlántico “Mijail Lermontov” de la serie Ivan Franko. Década de los 70. Puerto de Sta. Cruz de Tenerife. Fuente: Fondo Padrón Albornoz / ULL

Debido a su posición estratégica, a finales de los años 60 comenzaron a atracar en Canarias barcos con bandera soviética. En 1971 se creó una empresa conjunta: Sovhispan, que cesó su actividad en 1993. Estos vínculos comerciales facilitaron en acercamiento entre España y la URSS. Actualmente, además de turistas, llegan a Canarias barcos pesqueros rusos que faenan cerca de Marruecos y Senegal.

El 30 abril de 1967 arribó al puerto de La Luz de Las Palmas de Gran Canaria el Abagurles, el primer buque mercante de bandera soviética que atracaba en un puerto español. Apenas se cumplían dos meses de la firma del primer acuerdo comercial España-URSS, que permitía la entrada de la poderosa flota soviética en los puertos españoles. Aquel fue un primer paso para romper el hielo entre los dos países, y el preámbulo del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre España y la URSS en 1977. 

Ya entonces los puertos de Gran Canaria, y de Santa Cruz de Tenerife eran frecuentados por los barcos rusos dada su estratégica situación geográfica: punto de referencia para las rutas transoceánicas entre Europa, América y África. 

En el archipiélago hacían escala buques pesqueros, transatlánticos de pasaje y barcos científicos.  "Durante dos décadas, desde mediados de los 60 hasta finales 80, la presencia de la bandera mercante y pesquera de la URSS fue de notable importancia en los puertos canarios", afirma Juan Carlos Díaz Lorenzo, escritor y periodista canario, especialista en historia naval. 

La flota pesquera faenaba en los grandes caladeros del Atlántico: desde Namibia hasta Mauritania. "Eran buques pesqueros de diversos tipos: Mayakovski, Altantic o Super-Atlantic; así como transportes frigoríficos de considerable porte y los mayores buques factorías del mundo, entre ellos, el célebre Vostok. La mayoría habían sido construidos en astilleros de la República Democrática Alemana."

En el aspecto comercial, los buques soviéticos transportaban a España maquinaria, madera, carbón, carne congelada, trigo y otros productos. De España a la URSS se transportaban frutas y verduras, especialmente cítricos, aceitunas, calzado y confección. 

Estos barcos necesitaban hacer sus paradas técnicas en los puertos de las islas mayores para repostar combustible, reparar sus barcos y proceder al relevo de sus tripulaciones. 

Por otro lado, la flota de pasaje realizaba cruceros para rusos a bordo de los buques de la serie Mijaíl Kalinin, Belorusiya e Iván Franko. "Durante bastantes años hicieron escala, sobre todo en Tenerife, trasatlánticos que enlazaban Odessa y La Habana, llevando y trayendo estudiantes cubanos. Uno de ellos fue el Admiral Nakhimov, una joya alemana de los años 20, de dos chimeneas, que pasó a pertenecer a la URSS tras la Segunda Guerra Mundial en compensación de daños, y que acabó hundido en el Mar Negro tras un abordaje." 

El tráfico se completaba con barcos de carácter científico que buscaban fuentes petrolíferas en el Atlántico y realizaban estudios geoquímicos en la zona. Otros navíos pertenecían a la Academia de Ciencias de la URSS, cuya tripulación incluía a un numeroso grupo de científicos que controlaban el seguimiento de satélites y controlaban los vuelos espaciales organizados por la URSS.  

"Los buques  Kosmonaut Vladímir Komarov, con sus enormes 'globos', y el Kosmonaut Yuri Gagarin, con sus grandes 'platos', eran barcos espectaculares e inolvidables para quienes los hemos conocido", recuerda Díaz Lorenzo. 

"Eran una flota de barcos de comunicaciones (los Comships), queparticiparon en varios proyectos espaciales soviéticos: Soyuz, Progress y Buran, entre otros. Desarrollaron una labor vital en el seguimiento de las trayectorias realizando mediciones telemétricas para que culminasen con éxito los vuelos tripulados y no tripulados." 

 Sovhispan: una empresa hispano-soviética 

La creciente demanda de reparaciones, suministros y trámites que requería la flota pesquera rusa constituyó para Canarias una trascendental fuente de ingresos y de puestos de trabajo. Además, motivó la creación en abril de 1971 de Sovhispan, una empresa hispano-soviética que se encargó de mejorar los servicios de abastecimiento y avituallamiento de los buques soviéticos, así como llevar a cabo todo tipo de actividades comerciales relacionadas con la pesca. El 50% era propiedad de la agencia estatal para el comercio exterior soviético: Sovriflot y Prodingotr, y el otro 50% de las entidades españolas: Compañía General de Tabacos de Filipinas, y la Sociedad Vapores Suardiaz. 

"Sovhispan tuvo un peso específico muy considerable en Las Palmas y en Tenerife, sobre todo en la primera, donde la presencia de la flota pesquera era más numerosa. Tenía un economato propio, donde las tripulaciones podían hacer sus compras. En sus días libres, era frecuente ver a los marineros en grupo de cinco o seis paseando por la ciudad".  

La tripulación aprovechaba su bajada a tierra firme para intercambiar productos como caviar, insignias del ejército, cámaras fotográficas e incluso películas a cambio de pequeños electrodomésticos y de ropa sobre todo, donde los famosos vaqueros americanos era la prenda más codiciada. 

La llegada de los pesqueros movilizaba a toda la ciudad con el suministro de víveres, la transferencia del dinero para las pagas, y las compras que hacían los marineros. La tripulación de los buques pesqueros estaba formada por unas 80 personas (en los barcos españoles era de 30) que se pasaban en alta mar seis meses y trabajaban en tres turnos durante ocho horas. El cambio de tripulación se hacía en aviones de Aviaco y Aeroflot que realizaban  vuelos directos entre Gran Canaria y Moscú. 

Fue en la década de los 80 cuando Sovhispan vivió su mejor época. En los puertos canarios se llegaron a contabilizar al año 1.200 escalas. La flota pesquera de la URSS dejaba en las dos islas principales alrededor de 4.000 millones de pesetas al año (24 millones de euros). 

Más de la mitad ingresaba en las cuentas de Sovhispan que era quien gestionaba las reparaciones con los astilleros de ASTICAN, en Gran Canaria y de NUVASA, en Tenerife.  

Sin embargo, en 1993 la compañía cesó su actividad. Juan Carlos Díaz Lorenzo nos explica los motivos: "Cuando la URSS se desmoronó, el negocio se arruinó con rapidez. El reparto de los barcos entre los países que resurgieron del colapso soviético hizo que muchos de ellos fueran al desguace. Otros pasaron a engrosar las flotas de nuevas compañías de Rusia y Ucrania, así como los países bálticos, pero su volumen decreció notablemente. Comenzaron, incluso, los abandonos de antiguos barcos soviéticos en los puertos canarios, por no poderlos mantener o hacer frente a los pagos de salarios y los fletes". 

Un renovado interés 

Desde el 2010 existe un interés renovado tanto de Rusia como de Canarias, por intensificar las relaciones comerciales, como así lo constata la apertura en octubre del año pasado, de un consulado ruso para el archipiélago, con sede en Las Palmas. En la actualidad, las visitas de barcos rusos, tanto de compañías privadas o semi privadas, está aumentando. 

Tradicionalmente la flota pesquera rusa sigue faenando cerca de Marruecos y Senegal. Los astilleros de Las Palmas y de Tenerife parece que recuperan al que fue uno de sus mejores clientes. Se estima que cada barco gasta durante su estancia unos 80.000 euros de media, esto supone al año un montante aproximado de dos millones de euros. Se trata de una importante inyección a la economía de las islas, que ve con optimismo cómo cada vez más, los rusos eligen Canarias para disfrutar sus vacaciones.