Los bancos rusos y los españoles, dispuestos a entenderse

Jornadas financieras de la Casa de Rusia en Barcelona. A la izquierda, el vicepresidente de la Duma, Alexander Zhúkov. Fuente: Maite Montroi.

Jornadas financieras de la Casa de Rusia en Barcelona. A la izquierda, el vicepresidente de la Duma, Alexander Zhúkov. Fuente: Maite Montroi.

La Casa de Rusia en España ha empezado su actividad esta semana. El plato fuerte del programa –que también ha incluido diversos actos culturales, así como la inauguración de la misma sede- ha sido una jornada financiera, que ha sentado en una misma mesa a representantes bancarios rusos y españoles.

“Me encanta España y a mi mujer también. Nos compramos una casa y, para hacer frente a los pagos, decidimos abrirnos una cuenta corriente en un banco. Dos entidades nos negaron esta posibilidad y la tercera tardó tres meses y medio en hacer la gestión. No existe ningún documento que no me pidieran. Tuve que entregar hasta el testamento de mi abuela”, bromea –¿o no?- Andréi Makarov, representante de la comisión de presupuesto e impuestos del Parlamento ruso.

Esta anécdota, explicada en el transcurso de la jornada financiera, ejemplifica las dificultades con que se encuentran a menudo los ciudadanos rusos en España. Y eso que la rusa es ya la cuarta nacionalidad extranjera con más presencia en el mercado inmobiliario español. Hay 106.000 rusos que se han comprado una casa en este país, según los datos que presentó el embajador Yuri Korchaguin.

El representante de CaixaBank Álvaro Martínez reconoció que a los rusos –que ya representan un 25% de su clientela extranjera- “se les exige información extra” sobre su solvencia. También reconoció “problemas para entender” a este cliente, no sólo por el idioma, sino también por las diferencias del sistema bancario y judicial. En definitiva, “se trata de un cliente muy nuevo, que apenas existe desde hace tres o cinco años”.

Pero a pesar de las dificultades, no es de extrañar que los rusos residentes en España acudan a los bancos españoles y no a los rusos, ya que, mientras aquí se está pagando un tipo de interés medio del 4-5%, en Rusia la hipoteca tipo es con un interés fijo del 12% y a pagar en 30 años, según explicó Natalia Koltsova, de la corporación estatal hipotecaria de la Federación Rusa.

 

El nivel de propiedad es en Rusia del 70%, básicamente, gracias a la herencia recibida del sistema soviético. La mayoría de los pisos, pues, ya están pagados, pero son “pequeños, viejos y tienen poco que ver con la demanda de la gente”. Y sin embargo el precio de la vivienda ha subido en 2010 y 2011 por encima de la inflación (9% frente al 6%).

Un panorama muy diferente al descrito por Eduard Mendiluce, de Catalunya Caixa, quien explicó el “sobreendeudamiento” que afecta en España a familias, bancos, administraciones y empresas. En cuanto al precio de la vivienda, ha bajado de media un 35% y aún puede bajar un 10-15% más, vaticinó este experto. En su opinión, esto representa que “nos podemos sentar a negociar”, ya que “hay oportunidades muy claras”.

Por su parte, el vicepresidente de la Asociación de Bancos Rusos –que agrupa 230 entidades crediticias-, Vladímir Kievski, recalcó las “grandes diferencias” existentes entre ambos sistemas bancarios, por ejemplo, en cuanto al nivel de capitalización, muy inferior en los bancos rusos, aunque ahora la ley empieza a ser más exigente. 

La necesidad de aumentar el crédito (sobre todo a largo plazo) y de reformar un sistema bancario “muy rígido y con poco margen para el negocio” fue un clamor.

Pero reformas se están haciendo y en la Duma ya se discute la ley que ha de permitir poner en marcha un regulador y, de inmediato, entrará también al Parlamento la ley de blanqueo de dinero, con la que se pretende, entre otras medidas, poder cerrar cuentas sospechosas o limitar el secreto bancario por requerimiento policial.

Más allá de los bancos y las propiedades

También hubo tiempo durante la jornada para la intervención de los políticos. Por parte rusa, el vicepresidente de la Duma, Alexander Zhúkov –quien ya presentó el proyecto de la Fundación Casa de Rusia hace casi un año y medio- insistió en la necesidad de mejorar la oferta crediticia y atraer a nuevos inversores.

Lamentó la poca actividad que los grandes bancos españoles tienen en Rusia, a pesar de que BBVA y Banco de Santander tienen sucursales. Y animó a crear un fondo crediticio común hispano-ruso, así como a avanzar en la creación de empresas mixtas y aumentar el intercambio comercial.

Por su parte, el senador valenciano José María Chiquillo declaró que Rusia es ya el primer suministrador de petróleo a España. También dijo que hay más de 100 empresas españolas con sucursales en Rusia. Quizás parezcan muchas, pero alemanas hay más de 3.000.

Como muestra del “buen hacer” de las compañías españolas en Rusia, citó Roca, Inditex, Talgo y Repsol, entre otras, y también añadió que algunas empresas españolas están participando en la construcción de equipamientos con motivo de las Olimpiadas en Sochi y también las habrá que lo harán con motivo del Mundial de Fútbol de 2018.