Rusia y China trazan el desarrollo de una alianza energética

El presidente chino Xi Jinping durante su visita a Rusia. Fuente: AFP / East News

El presidente chino Xi Jinping durante su visita a Rusia. Fuente: AFP / East News

El país asiático se convertirá en el mayor cliente de petróleo ruso tras un acuerdo alcanzado durante la visita del presidente Xi Jinping a Moscú

La reciente visita a Moscú del presidente chino, Xi Jinping, cerró un jugoso trato para la importante compañía petrolera Rosneft, por el que se triplica el suministro a China hasta el millón de barriles al día. Este aumento convertirá a China en el mayor cliente del petróleo ruso, a la vez que Rusia ha concedido a la Compañía Nacional China de Petróleo una parte de las acciones en los proyectos de explotación de las valiosas reservas rusas en el Ártico, proyectos que hasta ese momento se guardaban celosamente. 

Este anuncio marca un cambio estratégico, ya que el presidente Vladímir Putin emprende la expansión de sus exportaciones hacia el este, lejos de los tradicionales mercados de la energía rusa en Europa. Al mismo tiempo, este plan afianza unos recursos vitales para China, el mayor consumidor de energía del mundo. 

China también acordó suscribir un convenio entre Rosneft y la británica BP, prestando a Rosneft unos 30.000 millones de dólares que serían devueltos en petróleo. La compañía estatal Rosneft necesita desesperadamente fondos para financiar la compra a inversores privados rusos de la compañía petrolera ruso-británica TNK-BP.  La operación convirtió a Rosneft en la petrolera de propiedad pública más grande del mundo,  con casi un 5% de la producción global de crudo, y otorgó a BP una proporción minoritaria del gigante petrolero ruso. 

También se anunciaron nuevos acuerdos para bancos, energía e incluso cunicultura (cría de conejos). Kingsmill Bond, jefe de estrategia de Citi en Moscú, describió la alianza ruso-china como "la mejor sinergia del planeta". Rusia tiene las materias primas y la energía que las fábricas chinas necesitan desesperadamente, mientras que Beijing tiene el mercado y la liquidez que necesita Rusia. 

El presidente Putin se hizo eco de esta opinión tras reunirse con Xi: “Ambos países quieren fomentar la inversión recíproca. Hemos acordado hacer un uso más activo de las posibilidades que brinda el Fondo de Inversiones de Rusia y China, y prestar atención especial a los proyectos de infraestructuras y producción en el Extremo Oriental de Rusia”. 

También se ha avanzado hacia un acuerdo clave en el gas, que ha estado estancado durante más de seis años. Rusia ha accedido a proveer de gas a China desde sus plantas de Siberia oriental, en lugar de utilizar los de la Siberia occidental, como era su deseo inicial. A cambio, China ha acordado pagar 30 años de gas por adelantado. 

Gazprom confía en que la última pieza del rompecabezas, un acuerdo sobre el precio, se coloque en su sitio antes de verano. “Creo que en algún momento en junio se establecerá finalmente el precio y, para finales de año, se firmarán los contratos de suministro, ya fijados el volumen y el precio”, comentó el presidente de Gazprom, Víktor Zubkov. 

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