Vino con aroma a dinero

El vino chileno Fuente: AFP/East News.

El vino chileno Fuente: AFP/East News.

Los bancos de Rusia y Chile comienzan a apoyar el comercio bilateral. El primer producto que dispone de unas condiciones de crédito más fáciles es el vino chileno.

“Entre Moscú y Santiago de Chile existe una gran diferencia horaria, pero esto no impide que las relaciones comerciales bilaterales sigan desarrollándose”, según asegura la vicepresidenta del banco Intercommerz, Viktoria Yermakova. Su banco ha sido la primera entidad financiera rusa que está comenzando a trabajar directamente con Chile. En marzo recibió una carta de crédito de financiación comercial de Banco de Crédito e Inversiones (BCI) de Chile.

"La realización de proyectos bilaterales a gran escala se ve obstaculizada por la débil interacción entre bancos. Pero estamos seguros de que esta situación contribuirá a mejorar el desarrollo de la financiación comercial. La apertura de la carta de crédito con este banco chileno permitirá a Intercommerz adquirir una experiencia positiva en la cooperación y superar la barrera de la desconfianza entre bancos rusos y latinoamericanos y nos servirá de estímulo para trabajar con otros países de Latinoamérica".

Rusia exporta a Chile fertilizantes minerales, instrumentos de perforación y acero e importa mayoritariamente productos agrícolas, entre los que destaca el vino chileno.

Según informa Yermakova, un cliente del banco ruso compra este producto a su socio chileno en el marco de la apertura de la carta de crédito. El vino chileno tiene una importante presencia en el sector de los vinos de bajo coste en el mercado ruso de las bebidas alcohólicas. Tras su comienzo en 1995, en 2010 los fabricantes chilenos ocuparon el 6,18% del mercado de vino embotellado en Rusia, sin tener en cuenta los vermuts. Así, este lejano país latinoamericano ocupaba el 7º puesto después de Francia, España, Italia, Bulgaria, Alemania y Moldavia.

Este año el mercado ruso del vino se ha visto algo agitado debido a la posible vuelta de los productos georgianos, cuyo acceso permanecía cerrado desde hacía mucho tiempo debido a diferentes causas. Aunque todavía no queda claro qué marcas de vino georgiano aparecerán en la Federación Rusa, es evidente que comenzarán precisamente desde el segmento del vino de bajo coste.

Sin embargo, según el presidente de la Unión de Viticultores y Bodegas de la Federación rusa, Leonid Popóvich, a los vinos georgianos les costará encontrar su lugar en el mercado ruso, ya que está algo saturado: tienen representación prácticamente todos los países productores de vino del mundo y volver a este mercado con un volumen algo significativo será muy difícil.

En el caso de Chile, la simplificación de las operaciones bancarias con Rusia podría ser uno de los factores que permitan a los fabricantes chilenos mantener su cuota de mercado.

“Entre ambos países existe un enorme potencial de desarrollo en los vínculos económicos y comerciales”, asegura Yermakova. Chile considera que el mercado ruso tiene grandes perspectivas desde el punto de vista de la exportación de los alimentos y los productos agrícolas, y Rusia ve que estos productos compiten en base a su calidad, y no a subsidios o donaciones gubernamentales, como a menudo sucede con la producción agraria de Estados Unidos y Europa.

Hace un año, en una reunión de la Comisión Intergubernamental Ruso-Chilena de Comercio y Cooperación Económica en Santiago de Chile se señalaron las áreas de cooperación más importantes: innovación, la utilización del espacio exterior con fines pacíficos, la lucha contra los incendios forestales, la industria maderera, entre otras. Durante este encuentro se señaló también la perspectiva de ampliación del comercio de producción vegetal: Chile podría incrementar la exportación de fruta a Rusia, y esta, en teoría, podría exportar a Chile grano en los años de buenas cosechas.

"El escaso aprovechamiento del potencial entre ambos países se debe principalmente a una causa bastante banal: el desconocimiento mutuo. Rusia es un país poco conocido para Chile, y viceversa", comenta Yermakova. Según ella, esta misma cooperación en el ámbito de la financiación comercial permitirá adquirir experiencia en el ámbito de la interacción bancaria, superar las barreras de la desconfianza y comenzar la cooperación en grandes proyectos.

Además, a través de Rusia, Chile podría conquistar los mercados de la Unión Aduanera y Asia Central, mientras que Rusia podrá utilizar a Chile como un trampolín para ampliar sus contactos económicos en Latinoamérica, algo muy importante teniendo en cuenta la por ahora inestable situación de las compañías rusas en Venezuela. En este país se había apostado mucho por el anterior líder, Hugo Chávez,pero tras su muerte se plantean algunos interrogantes sobre la situación de los intereses rusos en este país.

En la actualidad Chile continúa la realización de un plan diseñado a finales de 2002, "Chile: país plataforma", que tiene como propósito la atracción de inversión extranjera. El plan cuenta con la creación de condiciones favorables para el uso por parte de inversores extranjeros de las infraestructuras nacionales como punto de partida para un posterior avance hacia otros países de la región. Además, Chile es miembro asociado de Mercosur, un mercado que concentra el 55,3% de la población de los países de Latinoamérica y la Cuenca del Caribe.

Intercommerz planea llegar a acuerdos con bancos de otros países latinoamericanos. "La alianza Intercommerz y el Banco de Crédito e Inversiones chileno ha sentado, sin lugar a dudas, las bases para el desarrollo de la cooperación entre nuestro banco y los bancos latinoamericanos en general. La demanda por parte de clientes del banco de la importación de producción agrícola a Rusia y de la exportación de producción industrial, incluyendo las altas tecnologías, crece constantemente. El banco necesita prestar un servicio cualitativo y eficaz a este comercio y, como consecuencia, cerrar transferencias análogas no sólo con bancos de Chile, sino también con otros bancos de Latinoamérica", declara Yermakova.

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