La yihad internacional chechena emerge en Siria

Ciudadanos sirios buscando cadáveres en los escombros de los edificios destruidos. Fuente: AP

Ciudadanos sirios buscando cadáveres en los escombros de los edificios destruidos. Fuente: AP

El resultado de la guerra civil siria tendrá un claro impacto en la posición global de Rusia y en su influencia en Oriente Próximo, dado que además ha adquirido una gran credibilidad a raíz de su apoyo a Bashar al-Assad. Sin embargo, los informes sobre los chechenos que participan en la insurgencia ponen de manifiesto los potenciales riesgos internos para Rusia.

El año pasado comenzaron a circular informes de que había numerosos chechenos entre los varios miles de combatientes extranjeros que luchaban contra el régimen sirio. Sin embargo, había pocas pruebas fehacientes, y parecían sugerir que eran solo un pequeño grupo. Además, tampoco había pruebas de que no fuesen ciudadanos sirios. En Siria vive una población de unas 20.000 personas étnicamente chechenas. Dado que son suníes en su mayor parte, muchos no tienen ningún motivo para apoyar el régimen alauita de Assad.

Después de todo, los chechenos han sido demonizados en Rusia y en otros países occidentales y los periodistas están siempre dispuestos a verlos implicados en cualquier asunto, desde crimen organizado hasta terrorismo. Era fácil obviar o no dar crédito a los informes; es más, seguramente se trataba de exageraciones alarmistas.

Pero desde entonces, tres puntos han ido quedando claros; todos conllevan preocupantes consecuencias tanto para Rusia como para los defensores occidentales de los rebeldes, y para muchos de sus defensores regionales.

La primera es que sí, sí parece haber un creciente número de chechenos dentro del movimiento rebelde,   incluyendo muchos procedentes del norte del Cáucaso. Según fuentes internas del movimiento, el Cáucaso Norte es la segunda fuente de combatientes extranjeros, solo por detrás de Libia, si bien es cierto que en muchos casos se trata de expatriados que estudiaban fuera de Rusia.

La segunda es que estos chechenos están, en una enorme mayoría, muy próximos a las facciones más radicales de los rebeldes islamistas. El Frente Al-Nusra, una unidad rebelde que el gobierno de los EE UU ha identificado como una organización terrorista cercana a Al-Qaeda, cuenta con numerosos chechenos en sus filas. Su líder, conocido como Abu Mohammad al-Golani, podría proceder de la comunidad de chechenos sirios expulsada por Israel de los Altos del Golán. Más directamente, los llamados "Hermanos Inmigrantes" son una fuerza procedente en su totalidad de combatientes yihadistas expatriados y está al mando de un checheno conocido como Omar Abu al-Chechen.

En tercer lugar, lo más preocupante de todo es que muchos de estos yihadistas ven Siria como un simple campo de batalla más en una guerra global. Más que luchar para derrocar, sencillamente, el régimen de Assad, ven este conflicto como un medio para crear un estado islámico que podría servir de base para futuras operaciones.

Por todo ello, a pesar del entusiasmo y experiencia de muchos de estos voluntarios, el brigada Selim Idris, el Jefe de Estado Mayor del Ejército Libre Sirio, ha empezado a intentar disuadirlos de que vayan a Siria. Hizo un llamamiento a que permaneciesen en sus países y "nos enviasen armas o financiación y rezasen por nosotros", precisamente porque suele tratarse de yihadistas cuya presencia complica la relación de los rebeldes con las fuerzas de apoyo occidentales.

Una prueba de su presencia es la creciente brecha que se está abriendo entre los elementos moderados y los islamistas dentro de la oposición, al igual que entre extremistas suníes y chiíes.

Se plantea también la pregunta de adónde irán estos combatientes una vez que termine la guerra en Siria. La presencia de libios en Siria subraya también el surgimiento de una "yihad internacional", dispuesta a viajar de un conflicto a otro en nombre de la causa.

Esto no es nuevo. Desde sus inicios nacionalistas, el conflicto de Chechenia fue adquiriendo, desde finales de los 90, una dimensión más y más yihadista. Señores de la guerra extranjeros, como los saudíes Ibn al-Khattab y Abu Omar al-Saif, se convirtieron en figuras clave, y representantes de Al-Qaeda, como Haled Yusef Muhammad al Emirat, más conocido como Moganned, nombraron comandantes rebeldes afines a su causa.

Estos tres hombres han muerto y ahora el centro de gravedad de la insurgencia se ha desplazado fuera de Chechenia, a Daguestán e Ingusetia.  Aquí, los grupos antigubernamentales, los jamaats, son simplemente nacionalistas y no están interesados en una dimensión política más amplia o en la yihad global. Doku Umárov, autoproclamado líder del "Emirato del Cáucaso, reivindica el mando general, pero su autoridad está claramente limitada.

Sin embargo, la llegada de veteranos de Siria, tanto chechenos como aliados de otros lugares, con apoyo económico y nuevas armas, podría alterar el equilibrio de nuevo. Umárov es un yihadista, y ha respaldado públicamente la revolución siria. Él se beneficiaría sin duda de cualquier afluencia de este tipo, que le podía ayudar a darle un impulso a su guerra moribunda y a radicalizar más la insurgencia del norte del Cáucaso.

Mientras, las autoridades rusas harán lo que puedan para evitarlo, pero la seguridad de la frontera del Cáucaso Norte ha sido siempre un asunto problemático. Irónicamente, esto proporciona a Moscú una razón para esperar que la guerra en Siria se prolongue, incluyendo la probablemente inevitable guerra civil que seguirá a la caída del régimen. Después de todo, cuando termine el conflicto, existe la posibilidad de que las fuerzas de la "yihad internacional" vuelvan a casa.

 Mark Galeotti es profesor de Asuntos Internacionales en la New York University. Se puede leer su blog, "In Moscow's Shadows" (Entre las sombras de Moscú) aquí.