Se busca solar de 3.000 m² en la costa catalana para iglesia ortodoxa

Interior de la parroquia ortodoxa rusa de la Anunciación de la Santísima Virgen, en el barrio de Vallcarca de Barcelona. Fuente: Maite Montroi

Interior de la parroquia ortodoxa rusa de la Anunciación de la Santísima Virgen, en el barrio de Vallcarca de Barcelona. Fuente: Maite Montroi

La Iglesia Ortodoxa rusa se está haciendo cada vez más presente en España. Existen parroquias de esta confesión repartidas por la geografía española, pero la mayoría de ellas son locales alquilados o templos cedidos por la Iglesia Católica. La novedad está en que ahora empiezan a aparecer auténticos templos ortodoxos.

El primer templo, dedicado al arcángel San Miguel, se inauguró en 2007 en Altea (provincia de Alicante), en una urbanización de lujo al lado del mar. Es un edificio de madera con cinco cúpulas doradas de inconfundible estilo bizantino que encargó y pagó al 100% un ciudadano ruso residente en la zona, Mijaíl Bosco. 

Ahora está a punto de ver la luz un nuevo templo en Madrid, gracias a una cesión del ayuntamiento de la ciudad de un terreno de 750 m² y también está en proyecto una iglesia en Marbella (Costa del Sol) en un solar de más de 2.500 m², como ya informó recientemente Rusia Hoy. 

Pues parece ser que habrá un cuarto templo en España, que se ubicará en algún punto de la costa catalana. No es de extrañar, ya que se trata de la zona que más visitan los turistas rusos y donde se está empezando a establecer una comunidad rusa importante, sobre todo, en municipios del litoral como Lloret, Salou o Cambrils. 

“Queremos que esta iglesia sea no solamente un lugar de referencia espiritual para los residentes o turistas rusos de la zona, sino también un atractivo turístico en sí mismo”, señala Octavio Sanromà, presidente de la Fundación Amigos de Rusia, que está detrás del proyecto. 

“Las iglesias ortodoxas tienen un interés estético evidente y en España hay pocas oportunidades de ver edificios de este estilo arquitectónico”, añade Sanromà. 

Además, el ambicioso proyecto –la intención es construir la iglesia ortodoxa más grande de España, “mayor incluso que la de Marbella”- incluiría una sala de exposiciones de arte, una biblioteca, un salón de actos, incluso, una escuela donde los niños estudiarían ruso y español. “Más que una iglesia, lo que proyectamos es un complejo eclesiástico”. 

El proyecto cuenta con el apoyo entusiasta del padre Serafim Pavlov, responsable de las parroquias ortodoxas rusas de Cataluña y Andorra, y con el beneplácito del Patriarcado de Moscú, así como del consulado ruso. 

El edificio religioso sería el primero que se levantaría, mientras que el resto de equipamientos se podrían llevar a cabo en fases posteriores, en función del terreno y los recursos que finalmente consigan. 

En cuanto a los recursos, el presidente de la fundación Amigos de Rusia calcula que necesitarán de 3 a 6 millones de euros y ya habría una “importante empresa rusa” dispuesta a poner dinero. Los promotores del templo esperan que haya otros inversores –básicamente, confían en capital ruso- dispuestos a implicarse en el proyecto, bien sea en la primera fase, o bien, en las sucesivas. 

Respecto a los terrenos, están buscando un solar “bien situado” de 2.600 a 3.000 metros cuadrados, o incluso más. Pretenden que algún ayuntamiento se lo ceda gratuitamente y la coyuntura económica les favorece, ya que ahora prácticamente no hay demanda de suelo. Además, la idea de tener un centro que atraiga visitantes, más aún si son rusos –su poder adquisitivo y sus ganas de gastar son conocidos-, es sin duda interesante.

“Hemos visitado prácticamente todos los ayuntamientos de la Costa Dorada: Salou, Cambrils, Tarragona, Reus, Mont-roig del Camp… y hemos tenido una muy buena acogida”. También han probado suerte en Barcelona, pero es muy poco probable que la iglesia ortodoxa se instale en la capital catalana, a causa del precio y la escasez del suelo. 

En cambio, en la costa tarraconense, no solamente es posible conseguir una cesión gratuita de terreno, sino que además hay otro elemento importante: un 75% del millón de turistas rusos que visitaron España el verano pasado, pasaron por esta zona. Eso sin contar los millones de turistas no rusos que veranean aquí y que también podrían interesarse por ver un edificio singular, al que no le faltarán las cúpulas doradas y los iconos de rigor. 

El emplazamiento definitivo se sabrá antes del verano. Octavio Sanromà confiesa que tiene sus preferencias, pero él –en nombre de la fundación- solo propone y el Patriarcado de Moscú dispone.