El centro cultural ruso-mexicano de Puebla adquiere un nuevo edificio

Es palpable el aumento del interés por la cultura rusa en México. Fuente: ITAR-TASS

Es palpable el aumento del interés por la cultura rusa en México. Fuente: ITAR-TASS

El centro cultural México-Rusia, situado en la ciudad mexicana de Puebla, ha adquirido un nuevo edificio. A partir de ahora tendrá capacidad para el doble de visitantes y podrá ampliar su ámbito de actividad.

"La apertura de un nuevo edificio en la casa de cultura rusa era ya algo necesario. El pequeño edificio de dos plantas en la calle Río Usumacinta 6116 ya no podía albergar a todos los visitantes que deseaban estudiar la lengua, la cultura y la historia rusas. Y nosotros queremos que todo aquel que sienta este deseo pueda, con la ayuda del centro, hacer su pequeña contribución al desarrollo de las relaciones bilaterales entre nuestros países", explica Ígor Fiódorov, representante de la Agencia Federal Rusa para la Cooperación Internacional, Rossotrudnichestvo. 

Este revuelo alrededor del centro no es casual. En estos momentos el turismo ruso en México ocupa el segundo lugar después del norteamericano. Y este desarrollo del turismo ha llevado a un interés por la lengua rusa. Es una buena oportunidad para encontrar trabajo. El problema del empleo siempre está presente, y en México el turismo es una de las principales fuentes de ingresos. Esta circunstancia favorece la popularidad de los cursos de lengua rusa en la "Casa de la Cultura", señalaba la directora del Centro para la Investigación de Mesoamérica de la Universidad Rusa de Humanidades, Galina Ershova. 

Las universidades rusas siguen gozando de gran popularidad entre la juventud de México. Por esta razón, para muchos de los mexicanos que planean ir a estudiar a Rusia, el centro es una oportunidad única para aprender ruso y conocer más de cerca las peculiaridades de la vida en Rusia. 

“Hay que admitir que sin una preparación de este tipo no es nada fácil sumergirse en la realidad rusa, y los programas de estudios de las universidades rusas no dejan tiempo para ‘aclimatarse’. Hay que trabajar duro desde el primer semestre del primer curso”, añade Ershova. 

Existe también una categoría no menos importante de visitantes en los cursos de lengua rusa del centro: niños de 10 a 12 años procedentes de familias mixtas o rusas que viven en México. Estos niños conservan gracias a la lengua sus tradiciones familiares. La diáspora rusa en México es bastante numerosa, por lo que esta nueva orientación del centro tiene bastante demanda.  

Presencia diplomática en el acto de inauguración 

A la ceremonia de inauguración del nuevo edificio del centro cultural asistió el embajador de la Federación Rusa en México, Eduard Malayán, así como más de 200 compatriotas rusos y mexicanos licenciados en universidades rusas. "Las autoridades mexicanas tienen un halagador estereotipo sobre nosotros: para ellos, los rusos sólo traen cosas positivas a México. Pero este estereotipo no es casual. Efectivamente, los rusos aquí intentan aportar al país, cosas reales a largo plazo", declaraba Malayán. 

El propio centro tiene ya casi tres años. Los promotores de la creación del centro fueron uno de los primeros licenciados de la Universidad Rusa de la Amistad de los Pueblos, Horacio Gaspar Lima, y su hija Carolina. Además de los cursos de lengua rusa, el centro se encarga de la organización de cursos de bailes tradicionales, de cocina rusa y mexicana, de corte y confección, de animación, iconografía, etc. El centro México-Rusia es el único centro cultural ruso en el extranjero que trabaja en el ámbito de la iconografía. Y es que esta disciplina de creación es un fenómeno extraño incluso en Rusia. 

"Además del desarrollo de las relaciones culturales y diplomáticas con Rusia, México persigue unos objetivos del todo pragmáticos. En la actualidad la economía mexicana depende demasiado del mercado estadounidense y necesita reorientarse, entre otras direcciones, al mercado ruso. Muchos políticos mexicanos, entre ellos el nuevo presidente de la república, han comentado seriamente la necesidad en México de diversificar sus socios comerciales exteriores  y de desarrollar nuevos vínculos con países de Latinoamérica, Europa, Asia y Rusia. Esto se corresponde con la estrategia común de la política exterior tanto de Rusia como de México", señala Borís Martinov, director adjunto de actividad científica del Instituto de Países Latinoamericanos.