El cava pellizca al shampánskoye

Las ventas de espumoso catalán en Rusia se duplicaron en 2011 y en 2012 han aumentado un 65%. Fuente: Flickr / Anders Adermark

Las ventas de espumoso catalán en Rusia se duplicaron en 2011 y en 2012 han aumentado un 65%. Fuente: Flickr / Anders Adermark

El Consejo Regulador del Cava –entidad que agrupa a los productores de vino espumoso de España, aunque más del 80% están concentrados en la zona del Penedès, cerca de Barcelona- acaba de hacer públicas sus cifras de ventas en el 2012.

Este año la exportación ha sido fundamental, tanto para este como para otros sectores de la economía española. Y entre los países a los que se exporta el espumoso catalán destaca por su espectacular evolución el mercado ruso. 

El año pasado se vendieron casi 830.000 botellas en la Federación Rusa, un 64% más que en 2011. A su vez, la cifra de ese año (algo más de medio millón de botellas) fue casi el doble que la del anterior. 

“Estas cifras están muy lejos de los 40 millones de botellas que vendemos en Alemania o los 35 de Gran Bretaña”, matiza el presidente del consejo regulador, Gustau García Guillamet. Sin embargo, añade: “Rusia empieza a ser importante. Se considera que cuando nos acercamos al millón de botellas, significa que se trata de un mercado al que le gusta el vino espumoso”. 

Las cifras demuestran, además, que se ha superado la crisis del 2009, cuando las ventas de cava cayeron en picado a causa de la caída de la economía rusa. Desde ese año, los números se han multiplicado prácticamente por cuatro. 

“Estamos muy ilusionados con este mercado, ya que probablemente es el país con mayor potencial consumidor del mundo”, afirma García Guillamet. 

Por cierto, esta misma semana el consejo regulador ha sido invitado por la Unión Europea a participar en unas jornadas en Moscú para hablar de la Denominación de Origen Cava y de la importancia de este tipo de sellos de calidad para los productos agroalimentarios. 

Las empresas con más incidencia en el mercado ruso son las tres grandes: Covides, Freixenet y Codorníu, ya que los recursos y el volumen de producto que se requiere en Rusia es muy difícil de afrontar por parte de las pequeñas bodegas, más allá de algún trato puntual. 

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En cuanto a los productos con mayor salida, un 75% del cava que se vende en Rusia es brut y el 25%, semiseco, es decir, predomina claramente el espumoso considerado de más calidad: menos dulce y con una burbuja más fina. Todo lo contrario que el espumoso tradicional ruso, etiquetado como Soviétskoye Shampánskoye, que –eso sí- vende 300 millones de botellas al año. 

Sin embargo, el igrístoye –este es el nombre oficial del espumoso ruso- “no es nuestra competencia porque nuestra bandera es la calidad del producto. Nuestra competencia siempre es el champán”, declara García Guillamet. 

Freixenet: más de 20 años de presencia en Rusia 

Coincide con esta última afirmación una de las personas que seguro mejor conoce el tema: Gonzalo López de Ceballos, responsable de Freixenet en la Federación Rusa. La empresa líder del sector del cava lleva más de 20 años en Rusia –los mismos que López de Ceballos- y, como las otras compañías, sufrió la crisis de 2009, pero la ha remontado con creces y los últimos dos años ha experimentado un aumento de las ventas del 50 y el 70%. En 2012 vendieron 380.000 botellas de cava y 72.000 de vino. 

La clave del éxito de Freixenet en Rusia tiene mucho que ver, por una parte, con las importantísimas campañas de publicidad y patrocinio de los años 90 y principios de los 2000 y, por la otra, con la política de precios. 

Hagamos un ejercicio de comparación. Un “Cordón negro” en un supermercado ruso cuesta 18 euros (en España, menos de 6 euros); el “Carta Nevada”, 17 euros (menos de 5 en España)” y un “Segura Viudas Heredat”, 60 euros (12 en España).  

Freixenet también comercializa la marca Visiga y Roger d’Anoia, a 7 euros la botella, que en España no se vende. 

“La evolución lógica y natural es que el precio del cava vaya bajando y que el consumidor ruso vaya abandonando el igrístoye –por cierto, cuesta menos de 5 euros la botella- y busque un producto de más calidad”, según López de Ceballos. En su opinión, las ventas de cava en Rusia seguirán creciendo los próximos 30 ó 40 años, aunque no al mismo ritmo que ahora, claro está. 

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