¿Qué piensan los rusos sobre los españoles?

Repasamos algunos de los tópicos más comunes, tanto en el ámbito personal como en el profesional. Fuente: Alamy / Legion Media

Repasamos algunos de los tópicos más comunes, tanto en el ámbito personal como en el profesional. Fuente: Alamy / Legion Media

Los tópicos sobre los rusos se extienden por toda España. Pero ellos también tienen algo que decir sobre los españoles. Existe una apreciación diferente en cuanto al español como persona o como profesional. Así, los rusos aprecian la simpatía española, pero por el contrario, se desesperan con la lentitud y la actitud perezosa ante un problema.

Al igual que los españoles, los rusos también tienden a generalizar, ¿y quién no?, es la naturaleza humana. En España existen muchos estereotipos sobre los rusos, pero ellos no se quedan atrás y también pueden presumir de tópicos sobre los españoles.

Para un ruso,  el español medio casi siempre va asociado a dos calificativos: alegre y perezoso.

Estas dos palabras son las que más figuran en las webs rusas sobre España. Asimismo, si pedimos a cualquier  ruso, mínimamente familiarizado con el espíritu ibérico, describir a un español en pocas palabras, lo más probable que prácticamente sin pensar conteste: alegre, comunicativo y perezoso.

La razón de ello radica en que un ruso puede no saber español, pero conoce perfectamente las palabras “fiesta” y siesta” y su importancia en la cultura nacional. Así que para la mayoría de los rusos España es el país de la eterna fiesta y siesta que funciona en el formato “mañana” (“Hoy no…mañana!!!!”, como en “La hora de José Mota”).

En este sentido, hay que tener en cuenta que la opinión rusa se basa en la comparación con el carácter propio y no en una valoración global de diferentes naciones. Es decir, no entra en juicio si un español es más alegre que un latino, sino simplemente es apreciado que generalmente hablando, los españoles son más desenfadados que los rusos.

Como dice Fernando Hoyos, un joven granadino especializado en comercio hispano-ruso, que fue destinado a Moscú durante 18 meses, para la mayoría de los rusos un español es un latino. En su contacto con los rusos le llamó la atención la gran influencia de los países latinos. El interés por las telenovelas o los bailes sudamericanos, hace  inevitablemente que  entre muchos rusos el concepto de español quede diluido con el concepto de latino. 

Pero la cosa no acaba en un “perezoso alegre” o un “alegre perezoso, seguimos avanzando, preguntamos a un grupo de rusos que llevan trabajando entre 1 y 10 años en España. Veamos qué adjetivos utilizan.

Ámbito personal:

Ante la mirada de los rusos, en el ámbito personal, los españoles tienen una imagen muy positiva. El español especialmente se asocia a las siguientes características:

Emocionalidad: Quizás, lo primero en que se fija un ruso es la naturalidad de los españoles de expresar sus sentimientos y pensamientos sin pudor, hablando alto y gesticulando mucho.

Simpatía y encanto: Los rusos se ven realmente sorprendidos por la simpatía y el encanto que desprenden los españoles. Fruto de su mentalidad más extrovertida, destacan por su facilidad para relacionarse y entablar una conversación con cualquiera. Los rusos generalmente son más reservados y distantes.

Vitalismo: Asimismo, existe una opinión de que los españoles son vitalistas, convencidos de que hay que vivir al día, disfrutando de cada expresión de la vida. La energía española para divertirse es admirada por los eslavos. Mucho se comenta en los foros ruso-parlantes sobre la capacidad de los españoles para estar de fiesta toda la noche y al día siguiente presentarse al trabajo sin haber dormido nada.

Bondad: Generalmente se califica a las personas de España como bondadosas, amables y cordiales, sin maldad alguna. A pesar de que los españoles presuman de la picaresca española, en la apreciación rusa, son más ingenuos que pícaros. 

Colectivismo: Los rusos que conocen bien a los españoles los identifican como a seres más gregarios y más pendientes de la opinión ajena, que anteponen el interés común ante el individual, cediendo fácilmente el protagonismo y, sobre todo, respetando la opinión de otro.

Ámbito profesional

Mientras que en el ámbito personal todo son elogios, en el terreno profesional la opinión empieza a ser más crítica. Características como la impuntualidad y la informalidad pueden poner en peligro la imagen del empresario español.

Cercanía: Los rusos son conscientes de la poca jerarquía y protocolo que hay en la empresa española. La posibilidad de dirigirse al jefe de tú resulta realmente llamativa. Asimismo, llama la atención el ambiente laboral generalmente desenfadado y amigable. 

Compañerismo: Los españoles se ven por los rusos como buenos compañeros, atentos y dispuestos a ayudar. 

Informalidad: Los rusos presumen de cumplir lo acordado y atenerse a lo pactado, por ello, ante la poca seriedad de algunos profesionales españoles, se quedan desconcertados. Resulta que los rusos prefieren recibir un frío y rotundo “no” que ser víctima de amables promesas sin fecha exacta de cumplimiento.

Improvisación: Llama la atención que una tarea que para los rusos exige una meticulosa preparación, para españoles pueda ser objeto de  improvisación.

Impuntualidad: Los españoles perciben el tiempo de otra manera. Si para un ruso “ahora” significa “ya mismo”, para un español “ahora” puede durar hasta mañana. En consecuencia, los rusos en ocasiones pierden la paciencia. Un clásico: se organiza una cena para las 9 de la noche y entre los participantes hay un ruso. Éste será el primero en llegar, de lo que posteriormente estará bastante arrepentido, porque lo más probable es que la cena no empiece hasta dentro de un rato.

Lentitud: Según la observación de muchos rusos, los españoles tienden a pasar el tiempo sin hacer nada, disfrutando de momentos ociosos. De hecho, los rusos se han dado cuenta de la vital importancia de la palabra “mañana” que es tan usada por los españoles y que para sorpresa de los rusos no siempre significa el día después de hoy. Elena, una chica rusa, que trabaja en una mediana empresa española, no deja de asombrarse al ver a sus compañeros charlando y saliendo a tomar cafés. Hay que decir que los rusos están acostumbrados a otro ritmo de trabajo y les resulta incomprensible por qué la solución de temas incluso elementales se dilate por un periodo indeterminado. 

La polémica está servida, habrá alguien quién se dará por aludido, habrá quién no. Visto lo visto, parece que los rusos y los españoles serían buenos amigos. Aunque la relación profesional podría ser muy turbulenta, dado los fuertes contrastes de mentalidades. Pero esto es en general y estereotipando, de modo que cada caso será diferente.  

Alina Bondarenko, abogada y técnico en comercio exterior. 

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