Se pospone la supresión de visados con la UE

El jefe del Ministerio de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, y la Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Catherine Ashton. Fuente: Reuters

El jefe del Ministerio de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, y la Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Catherine Ashton. Fuente: Reuters

Rusia ya no considera posible suprimir los visados con la Unión Europea para las Olimpiadas de Invierno en Sochi 2014. Moscú confía en poder encontrar una solución al menos para finales del año 2014. Esta cuestión fue una de las claves en las negociaciones mantenidas el pasado 19 de febrero en Bruselas entre el jefe del Ministerio de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, y la Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Catherine Ashton.

Para la supresión de visados, Moscú y Bruselas trabajan en dos direcciones: la simplificación y la plena supresión para los viajes de corta duración. En ambas pistas hay serios problemas.

Debido a una única cuestión que ha quedado sin resolver, no será posible firmar el contrato, que prácticamente ya había sido acordado, para simplificar de forma sustancial los trámites.

Moscú insiste en que se incluya una cláusula que suprima los visados para los titulares de pasaportes de servicio, mientras que Bruselas se muestra en contra. Ya hace más de un año que los diplomáticos tratan de resolver este conflicto, pero por ahora será imposible acercar posiciones.

Una fuente diplomática de la UE ha comunicado que, si no fuera por las discrepancias con los pasaportes de servicio, sería posible firmar el acuerdo a mediados de marzo.

“Para entonces se celebrará en Moscú una reunión consultiva con el Gobierno de la Federación Rusa a la que acudirán unos 15 miembros de la Comisión Europea, entre los cuales se encontrará la Comisaria Europea para Asuntos del Interior, Cecilia Malmström: será una oportunidad magnífica para firmar al fin un documento que sea capaz, de forma significativa, de hacer la vida más fácil a  millones de ciudadanos de la Federación Rusa y la UE”, ha dicho el diplomático europeo.

Por su parte, Rusia no está de acuerdo con este enfoque. Según las declaraciones de una fuente diplomática, Moscú ya habría reducido de 150.000 a 18.000 la cantidad de titulares del pasaporte de servicio, con derecho a desplazarse sin visado.

Pero la UE ha objetado que el proyecto para la simplificación del régimen de visados ya contempla privilegios adicionales para los cargos oficiales (los miembros de delegaciones). Argumentan que si este acuerdo entra en vigor, a estos funcionarios les resultará más fácil obtener visados múltiples de larga duración. 

Pero la parte rusa no considera que esto sea un argumento. “Si no somos capaces de llegar a un acuerdo para esta categoría, tan compacta y leal como los titulares de un pasaporte de servicio, ya no cabe hablar siquiera de la posibilidad de una plena supresión de visados para el resto de grupos de ciudadanos”,  comenta perplejo un diplomático ruso.

Según los funcionarios europeos, una posible salida del punto muerto en las negociaciones sería la siguiente: cerrar un contrato entre la Federación Rusa y la UE de simplificación del régimen de visados que no contenga referencias al punto de los pasaportes de servicio, y, paralelamente, firmar un memorando o protocolo de intenciones donde se indique que más adelante las partes volverán sin falta tratar a esta cuestión.

La fuente diplomática rusa, sin embargo, advierte de antemano: “Moscú no aceptaría este escenario. Más adelante puede prolongarse mucho”.

El cumplimiento de la cronología con los “pasos comunes” hacia la plena supresión de visados (la segunda pista de negociaciones) también avanza a trancas y barrancas. Anteriormente, cargos oficiales rusos habían expresado en diversas ocasiones su esperanza de que el régimen sin visados con la UE empezara a funcionar para las Olimpiadas de Sochi, a principios de 2014. Ahora, en cambio, fuentes del Ministerio de Exteriores de la Federación Rusa admiten que hay pocas probabilidades de que se pueda asumir este plazo. Según sus declaraciones, actualmente Moscú confía en que se dé para finales del año 2014.

Una fuente diplomática europea, sin embargo, advierte que tampoco cabe considerar esta fecha como definitiva. “Estamos categóricamente en contra de cualquier fecha límite artificial”, dice.

La UE también plantea reivindicaciones a Moscú. En la reunión con Serguéi Lavrov,   Ashton puso sobre la mesa la cuestión de las tasas de reciclaje de los automóviles que se importan a la Federación Rusa. Las autoridades rusas las introdujeron el 1 de septiembre. La UE asegura de que esta práctica viola las normas de la OMC.

“Estamos hablando de la pérdida de varios miles de millones de euros”, se quejó el interlocutor de Bruselas. A los funcionarios europeos tampoco les gustan las limitaciones comerciales aplicadas por Moscú (en particular, sobre la importación de carne procedente de Alemania).

Las partes podrán seguir discutiendo a mediados de marzo (en las reuniones consultivas entre gobiernos en Moscú) y a principios de junio, en la próxima cumbre Rusia-UE, que es muy probable que se celebre en Ekaterimburgo.

Texto publicado originalmente en Kommersant.