Contraofensiva diplomática en Oriente Medio

Serguéi Lavrov con el secretario general de la Liga Árabe, Nabil Elaraby. Fuente: AP

Serguéi Lavrov con el secretario general de la Liga Árabe, Nabil Elaraby. Fuente: AP

El pasado 20 de febrero tuvo lugar en Moscú la primera sesión del Foro de Cooperación Ruso-Árabe. Fue un intento de Moscú de recuperar sus posiciones en Oriente Medio, perdidas tras la “primavera árabe”. Además de los esfuerzos para impulsar el diálogo entre la oposición siria y el régimen de Bashar Al Assad, Rusia intenta también reanimar el diálogo palestino-israelí y convocar una conferencia sobre una zona libre de armas nucleares en Oriente Medio. Sin embargo, los expertos son escépticos en cuanto a las posibilidades de Moscú de dar un salto adelante y consideran que el dinamismo sólo le servirá para una cuestión de imagen.

Hacía tres años que esperaban en Moscú los encuentros que acaban de tener lugar con los representantes del mundo árabe. Al inaugurar la primera sesión del Foro de Cooperación Ruso-Árabe, el jefe de la diplomacia rusa, Serguéi Lavrov, recordó los principales problemas de la región.

Según Lavrov, las iniciativas de Moscú hasta hace poco o bien se encontraban con el rechazo del mundo árabe (como en el caso de la crisis siria) o se veían frenadas  por la negativa de Israel (como pasó con el proceso palestino-israelí y la idea de celebrar una conferencia para la creación de una zona libre de armas nucleares).

Al dirigirse a los ministros, encabezados por el secretario general de la Liga Árabe, Nabil el-Araby, Serguéi Lavrov dio a entender que Moscú no se quedará a la defensiva, defendiéndose de las acusaciones de ser cómplice del régimen de Assad, sino que pasa a lanzar una ofensiva diplomática.

La propia situación en Siria ha creado las condiciones para esta contraofensiva. Tanto la oposición al presidente Assad como la armada han llegado a una situación sin salida que, según Moscú, hace cada vez más necesaria la idea de la regulación interna del conflicto como alternativa a un derrocamiento del régimen sirio por la fuerza con la ayuda de actores exteriores.

 “Se puede llegar a la conclusión que la apuesta por una salida por medio de la fuerza, sea del lado que sea, no funciona. Cada vez se hace más evidente la necesidad de iniciar el diálogo", resumió Serguéi Lavrov.

La crisis siria fue también uno de los temas que Lavrov y el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, trataron hace unos días durante una conversación telefónica.

Tras las fuertes divergencias del último medio año por la cuestión siria, Moscú y Washington están obligados a buscar puntos de convergencia. De momento sus posiciones están muy alejadas.

La representante del Departamento de Estado Victoria Nuland, anunció que el secretario de Estado, que el domingo inició una gira por Europa y Oriente Medio, participará en un encuentro en Roma con líderes de la oposición siria.

Al contestar a la pregunta sobre si Rusia participaría en esa reunión, la señora Nuland recordó que Moscú recibió la invitación en el anterior encuentro pero “respondió con una negativa”.

“La propia Rusia tiene que decidir sobre esta cuestión pero no creo que vaya a cambiar su postura”, señaló la representante del Departamento de Estado.

Aunque según parece, Moscú no abandona los intentos alternativos de lanzar el diálogo entre las autoridades sirias y la oposición. Guennadi Gatilov, viceministro de Exteriores ruso anunció que “el jefe de la diplomacia de Siria, Valid Muallem, y el líder de la Coalición nacional de fuerzas de oposición y revolucionarias de Siria, Ahmed Muaz al Jatib, podrían encontrarse en Moscú para entablar negociaciones si así lo desean”.

La llegada del ministro sirio a Moscú, fue anunciada por Serguéi Lavrov el día antes del foro. Según el jefe de Exteriores ruso, quieren dialogar sobre una serie de cuestiones cuya resolución facilitaría el inicio del diálogo en Siria.

Lavrov recordó que “llevamos a cabo ese trabajo también con la oposición, nunca lo hemos interrumpido, ni con el gobierno ni con aquellos que se le oponen”.

De todas formas los expertos ven con escepticismo  el nuevo activismo de Moscú en Oriente Medio.

“La presencia en el mundo de dos decenas y media de países árabes es muy útil para la diplomacia rusa. En primer lugar, mantiene económicamente a un ejército de expertos en el tema árabe. Además, permite a Moscú estar presente entre las poderosas naciones que llevan a cabo un proceso de paz en Oriente Próximo, aunque sea de forma bastante inútil en el caso del conflicto palestino-israelí”, anunció el presidente del Instituto del Oriente Medio, Yevgueni Satanovski.

Según el experto, los que marcan la pauta en la región son los competidores geopolíticos de Moscú (las monarquías del Golfo Pérsico, Turquía y EE UU), lo que convierte en 'ilusorio' cualquier intento de Moscú por reforzar su papel.

“Sin embargo, todo eso no excluye que estos actores realicen maniobras alrededor de Moscú, algo que observamos actualmente”, destacó el experto.

Artículo publicado originalmente en Kommersant.