El legado de Vagánova, Rajmáninov o Stanislavski en tierra cálida

Músicos, bailarines y otros artistas de prestigio residentes en Cataluña se implican en un ambicioso proyecto de difusión de la cultura rusa. Fuente: Maite Montroi

Músicos, bailarines y otros artistas de prestigio residentes en Cataluña se implican en un ambicioso proyecto de difusión de la cultura rusa. Fuente: Maite Montroi

La siberiana Marina Sayfúllina, además de poseer un extenso currículum como pianista y musicóloga, es presidenta de Sodrúzhestvo, una asociación que se acaba de presentar en Barcelona. La entidad reúne a músicos, bailarines, pintores y otros artistas de prestigio, muchos procedentes de Rusia y de países de la antigua URSS, que viven en Cataluña y que tienen un interés común: la difusión de las dos culturas que respiran, la rusa y la catalana. Marina Sayfúllina ha explicado a Rusia hoy todos los detalles de este ambicioso proyecto, que ha empezado su andadura con la inauguración de la escuela infantil Domisolca del Centro Ruso de Educación Artística.

¿Por qué Sodrúzhestvo? 

“Sodrúzhestvo” significa amistad entre dos pueblos, en este caso, Rusia y Cataluña, y también es unión, unión de las artes. Reunimos gente de profesiones creativas de origen ruso y de la antigua Unión Soviética: músicos, pintores, bailarines, actores profesionales que viven en Cataluña. Pero también personas de otras nacionalidades que están interesadas en la cultura rusa y en los métodos de educación artística rusa, aunque la asociación también está abierta a amateurs. 

¿Cuál es el objetivo de la asociación?

El objetivo es, de un lado, la promoción de la cultura rusa en Cataluña y, del otro,

ayudar a promocionar la cultura catalana y española en Rusia. 

¿En qué se distingue Sodrúzhestvo de las muchas asociaciones culturales rusas que ya existen en Cataluña y en España?

Somos profesionales del arte. Todos los músicos que están o colaboran con la asociación tienen formación superior de conservatorios de Rusia o de países de la antigua URSS, como Armenia, Moldavia, Georgia, Ucrania… y también los hay del Conservatorio del Liceo de Barcelona. En cuanto a los bailarines, tienen formación de la Academia Vagánova de Sant Petersburgo. Los pintores también tienen formación de academias de arte de Moscú, San Petersburgo, etcétera. 

¿Qué actividades tienen previstas?

Queremos hacer exposiciones, conciertos, festivales, concursos, clases magistrales de profesores reconocidos de diferentes disciplinas… También vamos a crear un Centro Ruso de Educación Artística, CREA Barcelona. Esto incluye la escuela de educación artística infantil, que ya está en marcha, pero CREA Barcelona va más allá. Va a incluir un estudio de arte, un estudio de coreografía clásica y de bailes de salón. 

Veo que es muy interdisciplinario…

Así es. Afortunadamente en Cataluña vive gente representante de profesiones creativas de origen ruso de un nivel muy alto. Por ejemplo, nuestra profesora de bailes de salón, María Lariónova es campeona de España de su especialidad. Rusa y campeona de España. Es ganadora de múltiples campeonatos. Ella será la directora de nuestro estudio de bailes de salón. También va  a colaborar con nosotros Victoria Krachún, profesora de coreografía clásica. Ya tiene su ballet infantil ruso de Barcelona y está haciendo un muy buen trabajo desde hace cuatro años. Trabaja con el método tradicional ruso, el conocido método Vagánova. 

El método Vagánova se podría decir que es internacional, como el Stanislavski en interpretación…

Recibo muchísimos currículos de bailarinas españolas, argentinas… muchas de América Latina que dicen que estudiaron según el método Vagánova, que es mundialmente conocido, pero una cosa es que una argentina te enseñe el método Vagánova y otra cosa es que lo haga una rusa. Esto se lleva en el alma. 


Gleb Stepanov ( Violonchello), Eugenia Antonova( piano). Fuente: Maite Montroi

Es lo mismo que un músico español puede tocar perfectamente Rajmáninov o Chaikovski, pero no es lo mismo si lo toca un ruso. Del mismo modo que nosotros, por mucho que nos empeñemos, no podemos interpretar flamenco o música clásica española como lo hacen los españoles.

¿Y más a largo plazo?

Queremos abrir una academia rusa de música, que la dirigirá nuestro vicepresidente, pianista y cantante, Danil Sayfullin, bajo el asesoramiento del famoso profesor Stanislav Pochekin , que es catedrático de piano del Conservatorio del Liceo. También nos asesorará  Svetlana Nesterenko, profesora de  la Academia  Internacional de canto del  Teatro Bolshói  de Moscú. Es una famosísima profesora que tiene alumnos ganadores de concursos internacionales y de premios Grammy. 

¿Qué apoyo económico tienen?

Hay que tener en cuenta que la asociación es una entidad sin ánimo de lucro. Además de las aportaciones de los socios, tenemos previsto colaborar con diferentes  fundaciones  públicas y privadas de Rusia y de España.  Por ejemplo, vamos a colaborar con la fundación  estatal El Mundo Ruso, que  se dedica a apoyar las iniciativas de difusión de la cultura rusa en el extranjero. También vamos a organizar un Consejo de Patrocinadores. Algunas empresas, básicamente rusas, ya han mostrado su interés. 

Ya me imaginaba que el dinero saldría de Rusia…

Afortunadamente, en Rusia ahora tenemos una muy buena situación económica. Hay dinero tanto público como privado y hay interés en invertirlo en cultura.

Pero además los asociados somos conscientes de que muchos proyectos los vamos a hacer de manera altruista. 

¿Cómo se valora la cultura rusa aquí?

Muy bien. Yo doy muchas conferencias sobre cultura rusa y la sala siempre está llena. Hay mucha gente interesada, no solo en la cultura artística rusa, también en el idioma. En las escuelas de idiomas, me consta que hay una larga lista de espera para poder estudiar ruso. Y cuando doy clases en la Universidad de Barcelona o en el Conservatorio del Liceo, los estudiantes no son rusos, son catalanes, y están muy interesados. 

¿Y a la inversa? Promocionar en el país más grande del mundo a los representantes de una cultura pequeña como la catalana será difícil…

Yo conocía a muchos músicos catalanes cuando vivía en Rusia y, como directora artística de la Filarmónica Estatal de Tomsk, ayudé a organizar conciertos en Rusia de muchos de ellos. Ahora mantengo estos contactos con orquestas, entidades de promoción cultural y vamos a intentar ayudar a músicos, pintores, escritores, bailarines de aquí a participar en concursos, en conciertos, en festivales. También a los científicos, musicólogos, historiadores del arte a participar en congresos y conferencias organizados por las universidades rusas.