Visados para rato

Expertos auguran que la movilidad entre Rusia y la UE seguirá agilizándose, pero los visados no desaparecerán a corto plazo. Fuente: ITAR-TASS

Expertos auguran que la movilidad entre Rusia y la UE seguirá agilizándose, pero los visados no desaparecerán a corto plazo. Fuente: ITAR-TASS

Rusia y la UE caminan hacia un espacio de exención de visados, pero hacen falta tiempo, grandes dosis de confianza mutua y voluntad política. España es una de las grandes interesadas debido al turismo.

El sueño de muchos lectores de este periódico de poder viajar a Rusia sin la molestia de tramitar el visado, de momento, seguirá siendo eso, un sueño. Al menos así lo creen Nicolás de Pedro y Elena Sánchez-Montijano, dos de los autores del libro “La política de visados para el siglo XXI. Más allá de la cola del visado”, editado por el CIDOB (Barcelona Centre for International Affairs).  

Entre Rusia y la Unión Europea existe desde 2007 una política de “facilitación” de visados. ¿Esto qué significa? Que los ciudadanos rusos tienen una serie de ventajas sobre los ciudadanos de otros países a la hora de obtener un visado para la zona Schengen: precio (pagan la mitad); menos documentos; requisitos mucho más claros; visados de entrada múltiple para determinadas profesiones y exención de visados para diplomáticos. 

La prueba de que estas medidas obtienen buenos resultados es que Rusia es el principal país de origen del visado de la zona Schengen, que engloba a 26 países europeos. En 2011 se emitieron 5.100.000 visados para ciudadanos rusos, un 40% del total. Las puertas de entrada principales son Finlandia (23%) –el consulado finlandés en San Petersburgo es conocido como la “fábrica de visados”-, España (13,5%), Italia (11%) y Grecia (10%). 

También es significativo el bajísimo índice de denegación de visados que afecta a los ciudadanos rusos, que apenas supera el 2%, una cifra muy lejos del 25% que sufren los argelinos, por poner un ejemplo. 

“Existe un interés mutuo por facilitar la movilidad entre estos dos territorios”, opina Nicolás de Pedro, quien considera que la exención de visados entre Rusia y la Unión Europea es el “horizonte hacia el que se camina”, tal y como se estableció en 2003, pero la desaparición de este trámite no se va a producir a corto plazo. “Hace falta tiempo, grandes dosis de confianza mutua y voluntad política”. 

Por su parte, Elena Sánchez-Montijano enumera algunos de los temores por parte europea ante la desaparición del visado con Rusia: la inmigración; el control fronterizo; la incertidumbre que genera la población flotante en la Federación Rusa; la “pasaportización”,es decir, qué pasa con los ciudadanos de los territorios de la antigua Unión Soviética con pasaporte ruso; o un posible aumento de peticiones de asilo y refugio. 

En general, la UE no percibe que Rusia esté preparada para la exención de visados  y teme que esta medida sea más beneficiosa para la parte rusa que para la europea. Algunos países también se muestran preocupados por la seguridad. 

Por parte rusa, las autoridades han dicho públicamente que están dispuestos a eliminar el visado con la UE inmediatamente, aunque desde el lado europeo se cuestiona esta aparente buena disposición. 

Noessolocuestióndeseguridad 

“La política de visados está muy dominada por criterios de seguridad e inmigración, más aún desde los atentados del 11 S y el estallido de la crisis económica”, señala De Pedro. Sin embargo, “los indicios apuntan que una política de visados concreta no es la mejor manera de garantizar ni lo uno ni lo otro”. 

Además, según el investigador del CIDOB, “hay otras dimensiones estratégicas a tener en cuenta”, como la imagen exterior de la Unión Europea o los factores económicos y comerciales. 

Un ejemplo claro y exitoso de ello es el del turismo ruso en España.  Gracias a las presiones del sector turístico –en especial, el catalán-, el Ministerio de Asuntos Exteriores reforzó los servicios consulares en Rusia en el verano de 2011 y esto favoreció que el número de visados turísticos creciera un 58% respecto al año anterior. 

Ni que decir tiene que España es uno de los estados miembros más interesados en facilitar la entrada a los ciudadanos rusos, ya que estos turistas representan una fuente de ingresos muy importante. 

Turquía ha ido más allá y ha firmado un acuerdo de exención de visados con Rusia, cosa que es muy probable que tenga su impacto en el sector turístico, puesto que en aquella orilla del Mediterráneo no hay menos playas, sol y lugares de interés cultural que en España. 

También Ucrania tiene un acuerdo del mismo tipo y eso sin duda tiene relación con el hecho de que Rusia sea el principal destino de los ucranianos que viajan al extranjero. Es más, según una encuesta de DeutscheWelle, un 46% de los ciudadanos de Ucrania declara que preferiría viajar a la UE si no existiera el requisito del visado. 

Y un ejemplo de que la exención del visado no es la panacea es Brasil. El país suramericano es el único de los BRICS que tiene este tipo de acuerdo con la UE. Con Rusia, ya hemos dicho que hay facilitación y, con los otros tres (China, India y Sudáfrica), este tema ni siquiera está en la agenda. 

Elena Sánchez-Montijano explica que Brasil es el país que tiene mayor índice de rechazo con España, es decir, los brasileños pueden acceder al Espacio Schengen sin necesidad de tramitar el visado. Sin embargo, cuando llegan al aeropuerto, normalmente a Barajas, la policía fronteriza decide en muchos casos que no existen garantías de que realmente vayan a volver a su país, así que, los expulsan. 

El gobierno brasileño ha tomado cartas en el asunto y ahora muchos ciudadanos españoles se encuentran con la misma política cuando llegan a Brasil. A veces el visado resulta que no está tan mal.