Proyectos nunca realizados: ¿Cómo podrían haber sido el Kremlin y la Plaza Roja?

Dominio público/Legion Media
Famosos en todo el mundo, dos majestuosos símbolos de Rusia como el Kremlin y la Plaza Roja han sufrido varias transformaciones, pero pocos se han atrevido a modificarlos por completo. Sin embargo, ha habido varios proyectos audaces para la reconstrucción del “corazón de Moscú”.

Demoler un palacio y construir otro

En el siglo XVIII, Pedro el Grande trasladó la capital del Imperio Ruso de Moscú a la recién construida San Petersburgo. Moscú perdió su importancia y el Kremlin su estatus de residencia de los zares.

Numerosos palacios y habitaciones principescas del Kremlin quedaron vacíos, ya que toda la nobleza siguió al zar a la nueva capital. Los edificios empezaron a desmoronarse, por lo que, en la segunda mitad del siglo XVIII, el arquitecto favorito de Catalina la Grande, Vasili Bazhenov, propuso un plan a gran escala para reconstruir el Kremlin.

Reconstrucción gráfica del proyecto de Vasili Bazhenov

Propuso la demolición de la mayoría de los antiguos edificios y murallas y la construcción de un Gran Palacio del Kremlin, que rodearía la Plaza de la Catedral y bajaría hasta el río Moscova por la colina Borovitski.

Las obras ya habían comenzado y parte de las antiguas murallas del Kremlin habían sido derribadas cuando aparecieron grietas en el muro de una de las catedrales. Además, la construcción se consideró demasiado cara, por lo que se volvieron a levantar los muros y se abandonó el proyecto.

Avenidas regulares y edificios gubernamentales modernos

En el siglo XVIII, la mayoría de los edificios de Moscú eran de madera, por lo que la ciudad sufría numerosos incendios. A finales de siglo, el arquitecto Piotr Kozhin, que dirigió el llamado Prikaz de la Piedra (el organismo estatal que gestionaba la producción y el uso de la piedra) y elaboró un plan de reconstrucción de la ciudad, que preveía la construcción de edificios de este material. También presentó a Catalina la Grande otro proyecto de reconstrucción del Kremlin.

El arquitecto no tenía previsto demoler ninguno de los edificios antiguos, pero sí quería construir avenidas regulares y edificios gubernamentales modernos en el centro de la ciudad. Al final, este proyecto a gran escala tampoco se llevó a cabo, ya que Kozhin fue destinado a ocuparse de problemas más urgentes de la ciudad.

Sin embargo, Catalina la Grande ordenó la construcción de un nuevo edificio en el Kremlin de estilo clásico. Debía albergar el Senado. Así se construyó el Palacio del Senado, que ahora se utiliza como residencia del presidente ruso.

El Metro, bajo los muros del Kremlin

N.Karazin. Estación de metro y ferrocarril central en la misma Plaza Roja, según el proyecto de P.Balinski

Los primeros planes para construir un metro en Moscú fueron propuestos a finales del siglo XIX por los ingenieros Piotr Balinski y Yevgueni Knorre. Según su proyecto, un ferrocarril debía rodear todo Moscú y en el centro de la ciudad discurriría bajo tierra. También propusieron construir una estación central de ferrocarril justo en la Plaza Roja, junto a las murallas del Kremlin. Nicolás II se opuso a esta idea desde el principio.

N.Karazin. Puente del metro sobre el río Moscova, según el proyecto de P.Balinski

Los ingenieros propusieron construir un enorme puente ferroviario de dos niveles directamente desde el Kremlin a lo largo de Vasilievski Spusk y sobre el río Moscova... Al final, el proyecto se ganó demasiados opositores y se decidió que arruinaría el aspecto de la ciudad.

Hasta 1860, cuando se construyó la Catedral de Cristo Salvador en Moscú, el edificio más alto de la ciudad era el Campanario de Iván el Grande en el Kremlin. Cuenta la leyenda que estaba prohibido construir cualquier cosa que fuese más alto que el campanario en la ciudad.

Sin embargo, a los bolcheviques no les importaban en absoluto las prohibiciones zaristas. El nuevo gobierno soviético se trasladó de San Petersburgo a Moscú. Además, los miembros del gobierno se trasladaron a vivir dentro del Kremlin. (El último funcionario soviético en abandonarlo fue Kliment Voroshílov, que vivió allí con su familia hasta 1962).

En 1935, Stalin firmó un plan general para la remodelación de Moscú, que preveía la construcción de nuevas avenidas, la ampliación de la calle Tverskaia, que ese año pasó a llamarse calle Gorki, hasta que volvió a su antiguo nombre en 1990. El proyecto exigía incluso el traslado de varias casas. Además, se convocó un concurso para la construcción del Ministerio de Industria Pesada, el Narkomtiazhprom.

Uno de los diseños para el Ministerio de Industria Pesada, el Narkomtiazhprom.

Se realizaron varios diseños, y todos los arquitectos propusieron edificios gigantescos, que habrían requerido la ampliación de la Plaza Roja y la demolición de la galería comercial (los actuales grandes almacenes GUM). El Kremlin aparecía simplemente algo borroso al fondo de esos gigantescos edificios. Afortunadamente, ninguno de estos proyectos llegó a realizarse.

Uno de los diseños para el Ministerio de Industria Pesada, el Narkomtiazhprom.

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