5 tipos de castigos corporales que eran aplicados en la antigua Rusia

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Prohibidas hace tiempo, estas bárbaras formas de castigar a los criminales dicen mucho sobre el duro pasado ruso.

Marcar a series humanos

La herramienta utilizada para la marcación humana, a principios del siglo XIX

Este antiguo tipo de marcación de criminales se menciona por primera vez en 1398 en una ley de Moscú que ordenaba marcar a los ladrones condenados. En 1637, la marcación se instaló como castigo por la falsificación de monedas.

La marcación se realizaba presionando una marca metálica al rojo vivo en las mejillas y la frente del criminal para señalarlo con letras. ВОРЪ (“ladrón”) era normalmente marcado en la cara del convicto. También se utilizaron letras individuales como la В (para вор, “ladrón”) y Б (para бунтовщик, “alborotador”) para delitos menores. Pedro I creó una nueva forma de marcar, utilizando placas con agujas afiladas en forma de letras. Se frotaba pólvora en los agujeros dejados por las agujas para que la marca se quedara allí de por vida. Desde 1746, la técnica de marcado se aplicó a todo tipo de criminales convictos.

La forma en que la marca fue realizada en la cara de un convicto

En 1754, se proclamó una orden para estampar В en la frente, О y Р en las mejillas de los convictos. Más tarde, КАТ (abreviatura de каторжный, “condenado a trabajos forzosos”) sería marcado de la misma manera. Las mujeres fueron eximidas de ser marcadas por Isabel de Rusia en 1757. Igualmente, las personas mayores de 70 años o menores de 21 y los nobles también estaban exentos de la marca. En 1863, marcar a humanos fue finalmente prohibido en Rusia.

Mutilaciones

Arrancar las fosas nasales en Rusia, a finales del siglo XVIII

Cortar los dedos, las orejas y arrancar las ventanas de la nariz se usaba de la misma manera que las marcas humanas, para deformar al criminal por el resto de su vida. El Sobornoye Ulozhenie (“Código del Consejo”) de 1649 ordenaba cortar un brazo a cualquiera que desenvainara su arma en presencia del zar, o matara a cualquiera en las instalaciones del zar. A los ladrones de caballos también se les cortaba un brazo.

Los ladrones eran castigados con el corte de dos dedos de la mano izquierda, o con el corte de la oreja izquierda (primera infracción) y luego la oreja derecha (segunda infracción). Se cortaban las orejas, las piernas y los brazos por falsificación y mantenimiento ilegal de establecimientos de bebida.

En 1724, siguiendo una orden directa del zar Pedro, las ventanas de la nariz de los criminales condenados a trabajos forzados de por vida empezaron a ser arrancadas con alicates. Esta forma bárbara de castigo fue prohibida en 1817.

Flagelación

Flagelación en Rusia

Este tipo de castigo corporal era muy conocido en Rusia. En 1497, fue oficialmente bautizado como torgovaya kazn (“ajusticiamiento en la plaza del mercado”, es decir, “ejecución pública de sentencia”). Los azotes se llevaban a cabo con un knut (“látigo” en ruso) y aplicarlos requería poseer unas habilidades especiales. Los verdugos principiantes tenían que aprender esta “habilidad” durante un año antes de participar en una ejecución real.

El knut tenía un mango de madera unido a un cuerpo de 2,5 a 2,7 metros hecho con varias correas de cuero trenzado, que terminaba en un “pico” de cuero de unos 70 cm de largo que se empapaba en sal y se secaba al sol para endurecerlo. Un verdugo se colcoaba a varios pasos del convicto y le golpeaba la espalda sólo con el “pico”. Después de cada 10-15 golpes, el pico se ablandaba por el contacto con la sangre humana y tenía que ser reemplazado. En 1832, Napoleón-Louis Davout, hijo de Louis-Nicolas Davout, famoso mariscal del Imperio Napoleónico, compró en secreto dos knut rusos a un verdugo de Moscú por la lucrativa suma de 500 rublos (el salario anual de un verdugo era de 400 rublos) y los exhibió en París, causando un gran revuelo en público. Nicolás I de Rusia se enfureció al enterarse de esto y emitió una orden en el futuro para almacenar el inventario de los verdugos de forma más segura.

Los azotes pueden ser realmente una sentencia de muerte si una persona es sometida a 100-200 latigazos. El pico desgarra la piel; un ejecutor confesó que podía matar a un hombre en sólo tres golpes. “Con los primeros golpes se escuchaba un profundo gemido de los ejecutados, que pronto cesaba; después se les cortaba en pedazos como si fueran un simple trozo de carne. Después de asestar 20 o 30 golpes, el verdugo se servía un vaso de vodka, lo bebía y volvía al trabajo. Todo esto se hacía muy, muy lentamente”, recordó una vez el pintor Lavrenti Seriakov.

Por medio de un soborno, un verdugo profesional podía realizar todo el castigo sin causar ningún daño o sólo causando uno leve al convicto. Sin embargo, incluso después de 50-60 latigazos “auténticos”, un hombre normal podía morir en 2 o 3 días, debido a rupturas internas y hemorragias. Los azotes eran el castigo habitual para los participantes en motines y revueltas campesinas y todos los exiliados a Siberia para realizar trabajos forzados también eran azotados. Fue prohibido sólo en 1845 y sustituido por la flagelación.

Azotes

Los azotes en Rusia eran una versión más suave de la flagelación. Se infligía a los miembros del clero que estaban exentos de los azotes. Se realizaba con látigos de cuero, en público, con el condenado acostado en potro de tortura.

Como castigo corporal, desde 1781 se infligían azotes por robos menores (equivalente a 20 rublos o menos). A partir de 1799, los azotes y el exilio a los pueblos de trabajo se infligieron por robos de más de 20 rublos. Los azotes también sirvieron como castigo para los siervos (se aplicaban por orden de sus terratenientes), los trabajadores y los campesinos amotinados, así como castigo más severo en las instituciones educativas. El contrabando, el incesto, el bestialismo, la blasfemia, la acogida de criminales y siervos fugitivos, el fraude, el robo... todo ello era motivo para dar unos azotes. Sin embargo, este castigo fue prohibido en 1863.

Baquetas

Baquetas

En Rusia, esta forma de castigo, cuando el condenado es obligado a correr entre dos filas de soldados que lo golpean con varas, se mencionaba a menudo usando el término spitzrutens, las herramientas con las que se realizaba el castigo. Este fue introducido por Pedro el Grande en 1701 para su uso en el ejército. Al principio, los spitzrutens eran varas de sauce de 2,1 metros de largo y 4 cm de diámetro empapadas en agua salada.

El condenado era obligado a pasar por una línea de 100 a 800 soldados, que lo golpeaban en la espalda con estas varas. Para evitar que el soldado castigado las esquivara, se le ataban las manos alrededor de un rifle con una bayoneta apuntando a su abdomen, para que no pudiera correr hacia adelante. Un soldado sostenía la culata del rifle, conduciendo lentamente al condenado entre dos filas de soldados. Si se realizaba de forma ordenada, también podía suponer una sentencia de muerte. A menudo, después de ser tratado con los spitzrutens, los soldados morían en pocos días.

Los Spitzrutens eran empleados para castigar distintos delitos en el ejército, como “descuido en los ejercicios de combate”, “descuido en el uniforme” (100 golpes), “embriaguez” (300-500 golpes), “robo” (500 golpes), etc. Por intentar desertar una primera vez, un soldado recibía 1.500 spitzrutens, la segunda vez 3.000, la tercera 5.000 golpes, con un castigo máximo posible de 6.000 spitzrutens. Un soldado condenado a esta cantidad de golpes no podía soportarlos en una sesión, así que se “recibían” en sesiones de varios miles, con el condenado curándose la espalda en el hospital entre cada suplicio. Por supuesto, un castigo “normal” de spitzruten en el ejército no era muy duro para las espaldas de los soldados, de lo contrario el ejército hubiese desaparecido lentamente. Sin embargo, este tipo de castigo también fue prohibido en 1863.

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