El hotel más alto de Rusia: sobrevivió a los nazis pero no a la torpeza de un turista

Alpert/Sputnik
Este hotel único situado en el Cáucaso ruso se enfrentó a duras batallas de la Segunda Guerra Mundial, antes de ser quemado hasta los cimientos por un excursionista despistado.

En 1909, 11 alpinistas instalaron un campamento temporal en el monte Elbrús a una altitud de 4.050 metros. Antes de salir escribieron “Refugio 11” en una piedra. Veinte años más tarde, los alpinistas soviéticos construyeron el hotel más alto de la URSS en ese lugar y lo llamaron “Refugio 11”.

El comienzo fue una pequeña casa de madera para unas pocas personas. En 1932 el edificio fue renovado, para poder acoger 40 huéspedes. Sin embargo, seguía siendo bastante incómodo y estaba mal aislado; el viento silbaba a través de las grietas de las paredes.

A mediados de los años 30 los soviéticos decidieron construir un hotel increíble en el pico más alto de Europa. El hotel fue diseñado por el arquitecto Nikolái Popov, responsable de la elaboración de las primeras aeronaves soviéticas y esto influyó en su proyecto de montaña. En 1940 cientos de alpinistas pudieron disfrutar del nuevo hotel de lujo en la montaña. El lugar estaba decorado con habitaciones cómodas y bien calentadas con electricidad y duchas calientes.

En agosto de 1942, durante la Segunda Guerra Mundial, “Refugio 11” fue tomado por las tropas de montaña alemanas de la División de élite Edelweiss, sin que se disparara ni un solo tiro. Desde allí llegaron a la cima del Elbrús y colocaron una bandera en la cima para simbolizar su dominio en el Cáucaso. Las tropas soviéticas intentaron recuperar el hotel, pero a pesar de la gran cantidad de ataques y grandes pérdidas, no pudieron expulsar a los alemanes. No fue hasta después de la pérdida en Stalingrado que se ordenó a los nazis abandonar la fortaleza en el “Refugio 11”. Era enero de 1943.

“Refugio 11” sobrevivió a las batallas de la Segunda Guerra Mundial pero después no pudo hacer frente a la afluencia de turistas. Se incendió el 16 de agosto de 1998. Se cree que un turista checo o ruso colocó por error una olla de gasolina en una estufa en lugar de agua, lo que provocó una gran explosión.

Así es el hotel President, donde la elegancia soviética sobrevive en la Rusia moderna.

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